PRIMER PASO: LECTIO

Posted on mayo 9th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

 

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 14,1-12

 

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

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¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Siempre he tenido este evangelio como un luz en mi vida : Yo soy el camino , la verdad y la vida. Para reorientarme, centrarme y no ir tras otros dioses: de la fama, del dinero, del prestigio, del poder, de la inteligencia. Tantos caminos. Caminos que conducen a otra parte.

Pero hoy me llama la atención que Jesús nos va a preparar un sitio, cerquita suya, un sitio privilegiado para aquellos que dan su vida, que no tienen miedo al sufrimiento, que lo tienen a ÉL como lo primero en sus vidas. Y creo que los enfermos tras tantos sufrimientos y sacrificios  también tienen ese privilegio, de ese» chalet en el cielo con piscina» que deseamos aquí en la tierra como un descanso , un remanso de paz y equilibrio.

Me consuela y me llena de alegría, ver que Jesús me quiere allí cerquita suya  eso me reorienta también a vivir aquí en la tierra con sobriedad, sin lujos, austeramente y compartiendo y derrochando la alegría de ese consuelo seguro en el cielo..

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cuando entré en el Movimiento hace muchos años, las comunicaciones con los hermanos de otros países eran muy complicada, no existía la inmediatez de internet, ni de WhatsApp, ni las videollamadas, añadida la dificultad del idioma. La comunicación era por correo y hacerlo con Sudamérica, África, era complicado. Para que las cosas llegaran a tiempo había que mandarlo con mucho, mucho tiempo, y aun así a veces no llegaban.  Sabíamos unos de otros a través del boletín mensual. Nos unía un mismo carisma, un mismo sentir, pero realmente no nos conocíamos, eran hermanos sin rostro. Cuando tuve la oportunidad de participar en la Asamblea de República Dominicana empecé a poner nombre a las caras, a conocerlos, a convivir con ellos, y empecé también a quererlos. Después participe en más asambleas, y conocí a más, y quise a más…  las noticias buenas o malas que me llegan de ellos las vivo de otra manera, porque para mí tienen rostro, ya los conozco, es otra cosa.

Algo parecido nos pasa con Dios, no tiene rostro y se nos hace lejano. Queremos conocerle y nos pasamos la vida buscándolo y buscándolo. Lo hacemos de muchas formas, lo buscamos en los grandes acontecimientos y en las cosas pequeñas y cotidianas, y parece como que se nos escapa, que se nos escurre. ¡Cuánto nos complicamos la vida!…  y lo tenemos tan fácil como mirar a Jesús, precisamente él nos dice: «Quien me ha visto a mi ha visto al Padre». Ocurre que tenemos una vida tan llena de acción, que nos falta tiempo de observación. Quien se acerca y conoce a Jesús , se acerca y conoce al Padre. Conociendo a Jesús conocemos al Padre. Este tiempo de enfermedad y confinamiento me ha hecho mucho más sensible a los signos de conocimiento de Dios. ¿No son signos del rostro de Dios las personas que entregan su vida al cuidado y promoción de los más desfavorecidos? ¿No son signos del rostro de Dios los religiosos que han acogido en sus casas y parroquias a inmigrantes y sin techo? ¿No son signos del rostro de Dios esos trabajadores que se han encerrado en las residencias con los mayores para evitarlas contagios? ¿No son signos de rostro de Dios los padres que cuidan con esmero a sus hijos aun en situaciones complicadas?  Veo el rostro de Dios en ellos. ¡Qué responsabilidad tenemos de ser la presencia y el rostro de Dios en el mundo! y que vértigo da saber que tenemos esa responsabilidad. Si, yo también quiero ser rostro de Dios para los que me rodean, estando atenta a lo que quieren y necesitan, escucharlos, hacerles compañía, darles mi tiempo, compartir lo que tengo, participar de sus proyectos. Pero no por mis méritos propios sino porque este tan unida a Dios que Él se refleje en mí.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 9th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Cristo Jesús,

camino, verdad y vida.

Cristo Jesús,

disipa la tiniebla de mis dudas

en estos tiempos de pandemia

y guíame por los sederos de la humildad,

por los senderos del cuidado de la vida.

¡Luz de Dios,

conviérteme en semilla de esperanza!

Cristo Jesús,

funde la costra de mis miedos

en estos tiempos de pandemia

y sana mi timorato corazón.

¡Fuego de Dios,

conviérteme en chispa que cataliza

lo mejor de la humanidad,

lo mejor de cada ser humano

que me encuentre a mi paso!

Cristo Jesús,

fecunda los desiertos de mi vida

en estos tiempos de pandemia

y renuévame para ser

lo que, desde siempre,

has deseado que sea.

¡Torrente de Dios,

conviérteme en cauce

de empatía,

de solidaridad,

de comunión

allí donde las vueltas

de los caminos de la vida

me lleven!

Cristo Jesús:

que quien me vea,

en estos tiempos de pandemia,

escuche el susurro cordial

que invita a seguirte,

como yo lo escuché

hace tiempo

y a diario…

Cristo Jesús:

que quien me vea,

en estos tiempos de pandemia,

pueda confiar en la vida

como yo confío en ti,

desde hace tiempo

y a diario…

Cristo Jesús,

que quien me vea,

en estos tiempos de pandemia,

pueda buscar la verdad,

la verdad de lo que esa persona es

y la verdad de lo que está llamado

a ser en plenitud:

hijo de Dios, en comunión

con la atmósfera, la fuente y el océano

de la vida que no acaba.

Cristo Jesús,

que quien me vea,

en estos tiempos de pandemia,

pueda encontrar el camino de la plenitud

en medio de las contradicciones

de los tiempos que nos tocan vivir,

como yo lo he encontrado en ti. Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

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¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es

 

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO

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¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Esta pandemia ha tenido y tendrá cosas muy negativas para nuestra sociedad tanto sanitarias como económicas. Pero es innegable que nos ha hecho plantearnos muchas preguntas y se han recolocado ciertas cosas en su justo lugar, sobre todo por que estábamos «tomando unos caminos» que de Verdad y Vida tenía más bien poco. Algunas pinceladas:

La soberbia del llamado «Occidente» que ha cimentado todo en la ciencia y el conocimiento creyéndose superior a todo.

El individualismo: se ha prescindido del «nosotros», de la colectividad, de la solidaridad entre todos. Nos hemos quedado en casa por solidaridad, nos han curado por solidaridad, hemos ayudado al vecino o hemos empatizado con él por que nos hemos dado cuenta que estamos en el mismo barco y que su dolor nos conmueve. Mejor una «fraternidad amorosa» que ir cada uno a su bola

La fragilidad humana: por encima del uso de las cosas está el sentido trascendente de la vida, la dignidad humana conferida por ser hijos de Dios. No es concebible cristianamente que se haya utilizado la teoría del «descarte», por la edad, por la falta de medios, por la accesibilidad a la sanidad…lo ocurrido en las residencias de ancianos ha sido demencial…

Las fake-news o noticias falsas: una sociedad que basa sus decisiones en noticias falsas tomará decisiones erróneas. Las redes sociales mal utilizadas y el exceso de inmediatez, nos ha llevado a la superficialidad.

Hay un intento de manipulación permanente para beneficio de los poderosos. Cuestionemos siempre las «verdades» que nos lanzan poniéndolas en sana cuarentena.

La familia como valor fundamental, Iglesia doméstica, cauce de la transmisión de la fe y los valores cristianos, el respeto, la solidaridad, la cultura del esfuerzo,»lo que no se mama, difícil es de aprender»…etc, etc.

En fin, podríamos seguir horas y horas pero tenemos que darnos cuenta de una vez por todas que todo descansa en la roca de Cristo, si el Señor no construye la casa, para nada sirve que contratemos a los «mejores albañiles». Es en los pequeños gestos que nos enseñó Jesús, como el lavatorio de los pies a sus discípulos, que si lo imitamos, nos daremos cuenta que nos llenamos de esa verdad y esa vida que hace plena nuestra existencia. Nuestro camino, alimentado con esos pequeños gestos, se reconducirá y seremos faro y luz para otros con nuestro testimonio de vida.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 3rd, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

¡Ven, Espíritu divino!¡ Manda tu luz desde el cielo.

Buscamos fuentes de coraje en estos tiempos duros que nos tocan vivir.

¡Transfórmanos para que transformemos los momentos concretos de miedo

en momentos de esperanza, en momentos de vitalidad, en momentos de fraternidad!

¡Ven, Espíritu divino! Gozo que enjuga las lágrimas.

Ábrenos el corazón para sentirte, aún más,

presente entre tanto dolor que nos aflige en esta pandemia.

¡Alégranos para que alegremos!

¡Ven, Espíritu divino! Don, en tus dones espléndido.

Ilumina a tus pastores, a los gobernantes, a los que tienen que tomar decisiones

para que busque cuidar la vida, toda la vida, y especialmente la de los más necesitados.

¡Bendícelos para que sus decisiones sean bendiciones para los más maltratados por esta pandemia!

¡Ven, Espíritu divino! Luz que penetra las almas.

Haz que veamos horizontes nuevos para un futuro

donde toda vida humana sea cuidada, sea respetada, sea favorecida.

¡Ilumínanos para que seamos cálida luz fraternal allí donde hubiere necesidad!

¡Ven, Espíritu divino! Fuente del mayor consuelo.

Auméntanos la confianza en que todo, al final, saldrá bien.

Pero, muchas veces, es tan difícil ser hombres y mujeres de esperanza.

¡Fortalécenos para que podamos ser referencia viva y acogedora

en un mundo que parece que ha perdido el camino y el horizonte!

¡Ven, Espíritu divino! Dulce huésped del alma.

Alimenta nuestros silencios reverentes.

Alimenta nuestro corazón tan humano.

Alimenta nuestros deseos de comunión.

¡Abre nuestras casas, abre nuestros bolsillos, abre nuestras mentes

para que seamos signo eficaz de la gran verdad que nos revelas:

todos estamos llamados a formar y cuidar la familia humana!

¡Ven, Espíritu divino! Descanso de nuestro esfuerzo.

Ayúdanos a reposar en tu Presencia, en tu Amor, en tu Vida.

¡Serénanos para poder ser instrumentos de paz,

en estos tiempos de ásperas palabras y desprecios por ideologías o siglas!

¡Ven, Espíritu divino! Entra hasta el fondo del alma, Divina luz, y enriquécenos.

Amplía nuestra conciencia. Amplía nuestro entendimiento.  Amplía nuestra lucidez.

Rompe las barreras en las que nosotros mismos encerramos todo el poder que proviene de ti:

poder que atraviesa los siglos, poder que atraviesa las tragedias.

Poder que atraviesa los peores momentos de la historia humana, a veces demasiado humana.

¡Refuérzanos para que seamos constructores de puentes,

de mesas compartidas, de vida cuidada y bendecida!

¡Ven, Espíritu divino! Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro.

Buscamos anclarnos a la roca que nos salva de verdad.

Vemos cómo se desmoronan tantas falsas seguridades, tantas agendas de soberbia,

tantas prioridades idolátricas, tantos proyectos de muerte hipertecnologizada.

¡Llénanos de tu presencia, de tu sencilla intensidad, de tu autenticidad vivificante!

¡Ven, Espíritu divino! Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Haznos ser, aún más, sacramento de unidad de todos los seres humanos.

Haznos, aún más, testigos de que otra manera de convivir es posible,

otra manera de hacer política es posible, otra manera de hacer economía es posible.

¡Ven, Espíritu divino! Riega la tierra en sequía.

Tenemos una dura costra:

siglos de ritos, siglos de doctrinas, siglos de costumbres parecieran que nos paralizan…

Siglos de repetirnos que hacen que nuestra palabra, nuestra presencia,

nuestra propuesta suene ajena a lo mejores hombres y mujeres

que dan la mejor de sí en la construcción de un mundo mejor, más digno.

¡Ven, Espíritu divino! Sana el corazón enfermo.

Vivimos enfermos de idolatrías.

Queremos tener más y más. Queremos aparentar más y más. Queremos predominar más y más.

Vivimos enfermos y hacemos enfermar a la Tierra, la Casa común.

¡Conviértenos para que cuidemos aún más la Tierra, la Casa común

y sea, de verdad una casa donde la dignidad de los hijos de Dios se muestre

en toda clase de organizaciones, en toda clase de instituciones, en toda clase de políticas!

¡Ven, Espíritu divino! Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.

Haznos más creativos, haznos más libres,

haznos más eficaces en nuestras acciones caritativas, sociales, liberadoras.

¡Renuévanos intensamente para que nuestro testimonio

inspire a hombres y mujeres de bien en la construcción de un mundo mejor.

¡Ven, Espíritu divino! Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito.

Haznos aprender de las mejores mentes y los mejores corazones

para que toda profecía que de sentido y sensibilidad humana dentro de esta urgencia

sea multiplicada para que todos tengan vida y vida en abundancia.

¡Ven, Espíritu divino! Danos tu gozo eterno.

Danos tu unidad. Danos tu comunión. Danos tu impulso.

Aún más. Aún mejor. Aún más fuerte.

¡Ven, Espíritu divino! Amén.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 3rd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

«Yo soy la puerta»….tantas veces he creído que la puerta estaba en la realización personal, en ser médico, en proyectarme, ser reconocida, ser valorada, ser famosa y admirada. Tantas veces me auto convencía de ello, hasta me justificaba, auto engañaba… Hasta que un día Jesús me dice, de que vale todo eso si pierdes tu alma? Si te esclaviza tu imagen, si te encadena y hace sufrir tu ego, tus autoexigencias , tu autoperfección, (las voces de los lobos). «Yo soy la puerta» y tu «oveja», humilde, pacífica, sencilla. El Papa, nos invita a oler a oveja, para que nuestro corazón se conforme al de Jesús, para seguirle a Él , no a mi imagen ni mi ego. Darle la Gloria a Él, y entonces libre, podré ejercer el  mejor servicio: famosa o no, reconocida o no, una eminencia o no. Porque lo importante es reconocerlo a Él como la puerta que me lleva al cielo ya aquí en la tierra y hacer que los pacientes, compañeros,  también puedan encontrar esa puerta que nos da la felicidad en plenitud.

DESDE LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)
 

En la homilía del pasado domingo, un sacerdote claretiano hablaba de una palabra clave para comprender el pasaje de los discípulos de Emaús: encuentro. De nuestro encuentro con Jesús, y también, en perspectiva misionera, de nosotros ser «encuentro» para otros, encontrarnos con aquellos que están necesitados de la alegría del resucitado.

Con el Evangelio de este domingo, vuelve a resonar en mi corazón la palabra «encuentro». El encuentro de la oveja con su pastor.

Pararme a orar este pequeño fragmento del Evangelio de Juan me hace consciente de la cantidad de voces que resuenan dentro de mi, y que no son la voz del buen pastor. Voces de ladrones y bandidos como les llama Jesús en la lectura, que me roban esperanza, que me roban la paz y la alegría, más aún en este tiempo difícil que estamos viviendo. Y es que la puerta por la que me llama Jesús a veces es estrecha, y no caben excusas, sino sacrificios, tengo que dejar cosas atrás, porque no entro con todo eso.

En el Evangelio me veo reflejado en muchos personajes que se encontraron con Jesús, o de los cuales habló Jesús. Los apóstoles, por ejemplo, que quedaron entusiasmados con el encuentro con Jesús, como yo tantas veces que he tenido esa conducta enamoradiza, pero que después flaquea. Después viene la lucha por ser fieles a esa relación.

Otro encuentro, con el joven rico. Una vida intachable, pero cuando le pide Jesús el paso definitivo, se entristece y renuncia, porque estaba demasiado atado a su riqueza, a su vida, a su comodidad.

Y otro ejemplo que nombra Jesús, el del hijo pródigo. Que escuchó otras voces, e ignoró la de su padre. La de su pastor. Pero decide volver, y su padre no le echa en cara, sino que le espera, le recibe y le ama.

Son muchos los encuentros del Evangelio que se parecen a mi/s encuentro/s. Y la respuesta de Jesús, siento que es también la misma. Me llama, me espera; respeta mis tiempos, mis momentos, mis espacios, y me ama cuando escucho otras voces. Porque él sabe que esas voces me «roban» y me «matan», pero su voz, el encuentro con ese Pastor con olor a oveja, me da la vida, y vida abundante.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
 

Leyendo este evangelio donde nos dice que el pastor conoce a sus ovejas por su nombre, me viene a la cabeza un programa de TV que estábamos viendo en casa hace poco sobre como los pastores saben diferenciar por el sonido de los cencerros a su ganado hasta el punto de conocer de qué animal concreto se trataba, (yo más bien lo oía porque en esos días tenía la vista regular), pero me llamó mucho la atención. Contaba ese hombre que los meses de menos frío sacaban al ganado (en este caso eran vacas) a pastar libremente por las montañas. Controlar estos animales era uno de sus quehaceres y para ello utilizaban los cencerros, estos eran sus grandes aliados. Lo que me llamó la atención es que este hombre solo por el sonido del cencerro sabía que animal era sin verlo y lo llamaba por su nombre. Decía que cada cencerro suena distinto y en ello influía las características del propio animal, tengo que reconocer que a mí me sonaban todos igual, seguramente seré dura de oído. Me fascinó que conociera tanto a su ganado que solo por el sonido supiera quien era y con donde estaba. Contaba que esa pericia le había llevado tiempo.

Jesús es ese buen pastor, que me conoce personalmente, para él no soy un número más en la lista de sus seguidores. Me llama por mi nombre, lo que significa cercanía y familiaridad. Conoce mis fortalezas y debilidades. Es paciente porque sabe de mis cabezonerías, pero también es exigente. Pero además de conocerme, no quiere perderme y me hace una advertencia importante: “ante voces extrañas, es necesario conocer su voz”. Ahora sí que tengo que afinar el oído, sí que tengo que estar atenta. No todas las voces que oigo son la del Señor, tengo además un problema añadido, los ruidos externos a veces no me dejan oírlo; es más, ocasionalmente los ruidos que yo hago tampoco me dejan. Pero no basta solo con conocer su voz tengo que escucharle. Con los años he aprendido la importancia de la escucha, lo importante que es ejercitarla, ocurría que le hablaba tanto al Señor de mí que no dejaba que él me hablase a mí. Puede ocurrirnos que escuchemos poco y mal. Que oigamos, pero no escuchemos. Por eso para mí es necesario al comenzar y terminar el día ponerme en presencia del Señor y escucharlo, saber que me está diciendo, que es lo que espera de mí. Y como Samuel le digo: Habla Señor que tu sierva te escucha.

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on mayo 3rd, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 10,1-10

 

Yo soy la puerta de las ovejas

En aquel tiempo, dijo Jesús «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on mayo 3rd, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
 

Jesús atribuía a los seres humanos acciones y cualidades propias de los animales. Son muchas las referencias a las ovejas, pasajes como por ejemplo «…vio una multitud, y tuvo compasión de ellos, por que eran ovejas sin pastor, ovejas desperdigadas, cansadas, dejadas a su propia suerte, sin guía, expuestas a todos los peligros…»  En otro, dice: «…os envío como ovejas en medio de lobos. Sed pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas.»

Hoy, la gran figura que aparece en el evangelio es la del Buen Pastor y es ahí donde adquiere todo el sentido la comparación de los seguidores de Jesús con estos simples y nobles animales. La figura del Buen Pastor nos evoca directamente a algo que necesitamos mucho en nuestros días LA CONFIANZA. ¡Cuán necesaria es ahora…! Vivimos momentos de incertidumbre, quizás de ansiedad, preocupados sobre todo por lo que pueda pasar, ¿nos infectaremos con el virus, le pasará algo a los míos, podremos retomar nuestro trabajo, el país será capaz de retomar su actividad económica, cuándo terminará este sufrimiento para los enfermos y sus familiares…?

Más que nunca, es cuando tenemos que asemejarnos a las ovejas, a la virtud de vivir el momento presente, a confiar en que tenemos un Buen Pastor que nos mira y nos ama, es saber que cada «berrido-oración», cada paso, cada acontecimiento triste, gozoso o indiferente, cada enfermedad (si nos toca, nos tocó, esperemos que no, pero el miedo, que no nos atenace), todo, todo, todo, es vigilado por Él y si lo permite, es para nuestro bien. Pidamos al Buen Pastor que permanezcamos siempre en su amor, que ni un sólo instante vivamos sin sentir, sin percibir, sin saber por la fe que nos ama. Y luego, a amar.  A fuerza de amar nuestra fe se hará fuerte, enraizada, sólida. Por eso resaltaba antes una virtud de la oveja, vive el momento presente sabiendo que la va a llamar su pastor y la va a llevar a los buenos pastos, la guardará de los peligros, las entrenará para que no respondan a la provocación, que sean sencillas, que tengan paciencia y sobre todo, que confíen en Él. ¡Cuidaros mucho, y confiad!

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on mayo 3rd, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

 

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

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