PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 4th, 2021 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Juan 20, 1-9

Él había de resucitar de entre los muertos.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

NOTAS BÍBLICAS

(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Sección final del evangelio de Juan.

Describe la visita de tres discípulos al sepulcro de Jesús, donde esperan encontrar su cadáver. Magdalena lo ve desde fuera, el discípulo amado desde la entrada y Pedro dentro. Progresivamente se van encontrando con signos que interpretan como un robo del cadáver («se han llevado del sepulcro al Señor»): Magdalena ve la piedra corrida, Juan además el lienzo -la sábana santa- sobre la tumba, Pedro aún el sudario doblado aparte. Sólo cuando el discípulo amado entra y contempla todo cree en la resurrección de Jesús.

En la escena siguiente Magdalena muestra que sigue sin dar crédito a ello. El lector es invitado a seguir el camino de fe del amigo de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar) La vida siempre encierra dificultades. Es algo común a todas los tiempos, algo a lo que ninguna persona logra permanecer completamente ajena. Las tuvieron nuestros padres e igualmente las tendrán (ya las tienen) nuestros hijos. Siendo esto así, no cabe duda de que en determinadas épocas estas dificultades se acentúan hasta antojarse insalvables. Tras un año peleando con un bicho que ha puesto nuestro mundo patas arriba, que ha afectado todas las dimensiones de nuestra vida y trastocado por completo nuestro horizonte más cercano,  parece que nos encontramos plenamente sumidos en una de ellas, atravesando al unísono como especie una profunda y oscura cuaresma en la que no se vislumbra luz alguna. Sin embargo, los cristianos tenemos que descartar esa tentación crepuscular. Estamos llamados a ser luz y sal de la tierra, y es en momentos como estos en los que hemos de ser capaces de ponernos en pie, como María Magdalena, y acudir al sepulcro en búsqueda del Señor, iluminando el camino de cuantos nos rodean. El Señor nos ha hecho testigos de su Resurrección. Ha operado en nosotros el paso de la muerte a la vida y nos ha encomendado dar testimonio de lo que hemos visto y oído. En un mundo donde las noticias son cada vez más catastrofistas, donde el pesimismo y el cansancio existencial se van extendiendo cada vez más, los cristianos estamos llamados a ser testigos de vida y esperanza, porque Cristo ha resucitado y su Resurrección ha cambiado ya para siempre el signo de la historia, aunque esto no nos evite las dificultades presentes.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.

Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.

En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.

La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, el Resucitado,

te adentraste en el centro del mundo al morir:

vértigo, abismo, anonadamiento…

mala muerte de mala muerte,

pero penúltima

porque penúltima es cualquier experiencia

en los cráteres y las venas de lo abyecto

en este áspero mundo.

Señor Jesús, el Resucitado,

lideras con convencimiento las inagotables fuerzas de la materia, de la vivacidad, de la historia transfigurada:

aliento de vida enhebrando energías inagotables

en los momentos oportunos

porque la Creación esta cuidada,

sostenida,

impelida

por un ardiente susurro tuyo de santa sabiduría

en su devenir milenario y asombroso.

Señor Jesús, el Resucitado,

quiebras de raíz los goznes agrios de la banalidad ególatra, del pecado soberbio, de la muerte inexorable:

radiante presencia de santidad que recrea y enamora,

se hable la lengua que se hable

porque no hay oración del corazón que no sea escuchada por ti

ni adoración humilde que no cree serenos vínculos de luz contigo

por los siglos de los siglos.

Señor Jesús, el Resucitado,

recorres la historia del cosmos y de los hombres dejando huellas de luz vibrantes en lo oscuro:

ondas silentes de esperanza que recorren todo siglo y toda lágrima

porque Tú eres el Agua de Vida, el Pan de Vida, la Palabra de Vida…

para todos,

para siempre,

… misterio de amor,

misterio de fe,

misterio de santidad…

Señor Jesús, el Resucitado,

por ti, las raíces fundantes de la realidad rezuman esperanza

como una alfaguara que sacia toda sed de cualquier corazón solitario:

Tú, aliento inefable de vida que fecunda y cuida toda vida,

Tú, aliento en la expansión del universo desde el inicio primordial,

Tú, aliento en la fulguración de los seres humanos excepcionales,

genios proféticos y deslumbrantes,

que intuyeron, maravillados

la santidad que alimenta

los deseos de sus corazones.

heridos,

sanados,

habitados.

Señor Jesús, el Resucitado,

aunque la culpa, el sufrimiento, el aislamiento

aún nos corroen y arañan nuestras pupilas,

aunque la maldad arrugue obscenamente los pliegues de los rostros y las biografías,

aunque desesperemos, tan humanos, de la inteligencia, de la libertad y del amor

en estos tiempos caóticos de inseguridad y miedos,

aunque haya tantos noes sádicos a la dignidad humana,

hoy, una vez más,

Domingo de Resurrección,

Domingo de los domingos,

Domingo de la Santidad…

llenos de pasmo, de alegría, de gozo

proclamamos con los mejores de la humanidad

que somos uno en el amor,

que somo uno en la vida,

que somos uno contigo,

Dios de Dios, Luz de Luz,

Tú, Cristo Jesús, el Resucitado,

el Santo de los Santos.

Señor Jesús, el Resucitado, que atraviesas lo mejor y lo peor de los andenes de la humanidad…

Señor Jesús, el Resucitado, que te haces presente en toda miseria y en todo fulgor…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todo esfuerzo en el cuidado de la vida…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todos los hijos de esta tierra…

Señor Jesús, el Resucitado, que habitas en todo deseo de bondad…

Señor Jesús, el Resucitado, tan humano entre los humanos…

Señor Jesús, el Resucitado,

ante Ti, hombres y mujeres

de estos tiempos tan extraños,

en comunión anhelante

proclamamos

nuestra fe,

nuestra esperanza,

nuestra alegría

al sentirnos vivos

en tu Vida,

al sentirnos

hermanos contigo, ante Ti, ante Ti;

al sentirnos

creyentes,

como tantos y tantos

Hijos de la Luz

a lo largo de la fascinante Historia de la Salvación

que recorre,

evidente y sumergida,

la Historia doliente y clarividente de la Humanidad.

¡Cristo Jesús, has resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on abril 4th, 2021 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

De noche iremos de noche

que para encontrar la fuente

solo la sed nos alumbra

solo la sed nos alumbra

Cuántas oscuridades, cuántas dudas, cuántos desencuentros, cuántos agobios, cuántos fantasmas del pasado o temores del futuro se nos agolpan, cuántas críticas por lo que hacemos y cuánto nos persigue lo que no hacemos… Vaya, que si nos dejamos, se nos llena la mochila de piedras que nos bloquean incapacitándonos para seguir el camino de nuestra vida.

Solo si pasamos nuestras cargas y nuestras dificultades por la cruz de Cristo reciben la luz de la resurrección que lo transforma todo, pues las sombras desaparecen y cada cosa deja de distorsionarse para tomar su tamaño real. Y con luz, todo cobra vida, los colores se avivan y lo difuso se vuelve nítido. Y lo importante centra nuestra existencia.

Celebremos esta semana la resurrección de Jesús como el hito que centra nuestro caminar, como el acontecimiento que nos permite disfrutar desde ahora del Reino, como el tesoro que da sentido a todo lo que somos, como la fuente que encontramos para que nuestra vida tenga plenitud.

Que reconozcamos cuánto nos quiere Dios y cómo nos regala su amor y nos protege.

Que esta semana hagamos que esa gran alegría trascienda, que nuestra boca y nuestras manos expresen cómo está nuestro corazón.

Que en nuestra actitud se nos note que somos signo de paz.

Que en nuestro saludo se note la alegría de la resurrección.

Que bendigamos a los que nos rodean.¡Feliz Pascua de Resurrección!

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Marcos 14, 1-15,47

Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:

S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»

C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:

S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. «¡Crucifícalo!»

C. Pilato les dijo:

S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. «¡Crucifícalo!»

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»

C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:

+ «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»

C. Que significa:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. «Mira, está llamando a Elías.»

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:

S. «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»

C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. «Realmente este hombre era Hijo de Dios.» 

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA CUARESMA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

¿Quiénes somos en la pasión de Nuestro Señor? El misterio más grande es que somos todos a la vez y en todo momento. Y no sólo los protagonistas habituales. Sí, ciertamente sabemos y nos hemos sentido Judas en infinidad de ocasiones traicionándole por menos de treinta monedas. Apenas un “me gusta” en el Facebook, un pequeño soplo de vanidad o modernidad que nos aleje de “la rancia iglesia” hace que la traicionemos fácilmente. Nos olvidemos de todo lo que nos ha dado y ha enriquecido. Y qué decir de las veces que Ie acompañamos en lo poco que nos pide para velar con Él y nos quedamos dormidos…o demasiado despiertos, nos despierta el ansia de dinero y prestigio, que hace que no velemos en su senda, que nos durmamos cuando nos pide que le acompañemos en la compasión y en amar al prójimo.

Somos los soldados que hoy le acompañamos a matarlo sin que se escape, y ayer escuchábamos sus palabras creyendo que nos daban vida. Vivimos lavándonos las manos de aquello que no nos afecta, quitándonos “marrones”, nos unimos a la masa alocada en el mundo real o las redes sociales para repetir las consignas políticamente correctas, y en aquella época, gritábamos: Crucifícalo, crucifícalo…y todo ello lo hacemos a la vez, en el mismo día. Somos ese personaje que es capaz de desdoblarse y traicionar, negar, unirse a las masas, llevar a la cruz al mesías…

Pero, milagrosamente, de forma coetánea en el tiempo, mientras iba produciéndose todo lo anterior, Jesús hizo el milagro de la eucaristía, convirtió la sangre en su vino y el pan en su carne…y nos lo dio, y todo cambió.

Y entre tanto kaos, y cuando sus “haters” se las prometían muy felices…tal y como dijo, al tercer día resucitó, y ya todo cambió. Y ya todos los días, a partir de ahí seríamos y somos un poco traidores, un poco negadores, un poco indiferentes…pero a la vez tenemos la fuerza de la eucaristía que instauró esos días y la fuerza de la resurrección que nos hace ser padres que abrazan a hijos pródigos, hijos que saben pedir perdón y reconocerse pecadores, hombres de fe que creen en su palabra, saber que amando al prójimo amamos a Dios de una forma pura y dura…Y todo eso gracias a esos intensos días de pasión.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos. Es cierto que, a veces, en el sufrimiento encontramos la antesala de un crecimiento personal pero, incluso en esas ocasiones, la inmensa mayoría de nosotros estaríamos dispuestos al sacrificio que fuera necesario por ahorrarles sufrimientos.

La lógica de Dios, sin embargo, no se rige por nuestros mismos parámetros. Su amor por el mundo le empujó a entregar a su Hijo único, en un acto que escapa a nuestra comprensión intelectual (desde luego a la mía) y al que únicamente se puede acercar uno desde la fe. Así encarnado, el Señor recorre el mundo como un Mesías sufriente, un Mesías conocedor del sacrificio último que le aguarda que asume no sin vacilaciones y miedo, un Mesías que nos precede y muestra el camino a seguir y nos invita a recorrerlo junto a Él.

Pero ese camino no es un camino de rosas. No lo fue el suyo, y ni a nosotros ni a nuestros hijos nos garantiza nadie que no vaya a estar lleno de obstáculos y dificultades. Quien más quien menos tiene experiencia de ello. Por eso, ahora que, un año más, enfilamos la recta final de este otro camino de Cuaresma, siento la certeza de que solo interiorizando al Señor en nuestro recorrido y poniéndonos confiadamente en sus manos podremos hacerlo llevadero hasta gritar, con el centurión, realmente este hombre era hijo de Dios. 

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, leo y releo tu entrada en Jerusalén.

[Me acosan las preguntas

ante este fragmento

del tapiz de la condición humana,

con su haz y con su envés,

tan Frankenstein,

que es la entrada de Jesucristo en Jerusalén.]

¿Cuándo y cómo terminará mi peregrinación?

¿Por qué peregrino?

¿Hacia dónde peregrino?

¿Con quién peregrino?

¿Peregrino, peregrinamos, realmente hacia Ti, Señor?

A veces me siento como un náufrago cuando anochece.

Pero sé que tú, Señor,

nos enseñas a fracasar:

tu fe fundamenta nuestra fe.

¿Cómo sé si he hecho lo que debía hacer en este mundo?

¿Cómo sé el encargo que me has hecho, Señor?

¿Junto con quién colaboro en siembra de tu Reino?

¿Siembro de verdad tu Reino?

Ni quiero ni puedo contar mis cotidianas chapuzas, Señor.

Pero sé que amas sin condiciones,

con esa mirada tuya que no se ha vuelto a dar

en la historia de la humanidad…

como la del padre del hijo pródigo…

¿Tu encargo son mis sueños, nuestros sueños?

¿Tus sueños es mi encargo, nuestro encargo?

¿Cómo ser veraz contigo, Señor?

¿Cómo ser veraz conmigo, Señor?

Ante Ti, lo mejor callarme,

como la adúltera del evangelio.

Sé que me alzas,

misteriosamente,

fraternalmente,

con esa ternura que salva al mundo.

¿Cuándo será el trayecto final de mi vida?

… me da miedo esta pregunta.

¿Cómo superar el miedo al final de mi vida,

 de mi biografía,

de mi existir…

¿Cómo será mi cesación?

¿Sufriré?

¿…cuánta soledad tendré?

Temor.

Temblor.

Íntima congoja inexorable.

¿Acaso me/nos espera una aciaga niebla helada?

¡Auméntame la fe, Señor!

¿Estoy camino del Reino de la Vida?

¿Realmente no sé si cuido la vida cotidiana

entre tanto y tanto desquiciamiento

en el que vivo, en el que vivimos?

Ando como un animal herido,

clamando…

Sé que tú sanas,

das consistencia,

generas esa confianza

maternal inagotable.

¿Qué reino estoy ayudando a construir, Señor?

¿Llegaré a ser realmente yo mismo

muriendo a lo que he sido en la vida?

¿Cómo morir a mí mismo, Señor?

¿Qué quedará de mí contigo, Señor?

Me siento como un collage amorfo,

desvertebrado,

sin una identidad propia.

Sé que tu eres el fundamento

de lo que me ha pasado,

de lo que me pasa,

de lo que me pase.

… Por ti, sé que, siempre,

lo mejor está por venir.

¿Moriré y alcanzaré mi verdadera verdad?

¿Qué vitalidad tendrá esa verdad contigo, Señor?

¿Cómo ampliar la mirada a mi vida…

para que de verdad sea una mirada fe?

¿Cómo ensanchar mi horizonte…

para que de verdad viva en la esperanza que consuela

y fundamenta la alegría de vivir?

A veces me siento cercano a un insecto.

Pero tú ofreces vida en abundancia,

fascinante y misteriosamente,

en una alfaguara impensable.

¿Acepto ser simplemente un humilde servidor

de tus designios de amor?

¿Realmente mi camino hacia la muerte

es una fiesta

por Ti,

en Ti,

hacia Ti?

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Jesús, justo antes de expirar, dijo que todo se ha cumplido (Jn 19, 30). Murió satisfecho después de haber entregado su vida siguiendo la voluntad del Padre, porque hizo lo que tenía que hacer amando hasta el extremo. Tanto su vida como su muerte tuvieron mucho sentido, supo vivir y supo morir. Esto nos lo explicaba el pasado fin de semana un conocido misionero claretiano, y nos decía que no es lo mismo una vida feliz que una vida plena. Que las mayores felicidades no nos van a llenar tanto como la plenitud de vida, y eso que puede conllevar mucho sufrimiento.

¿Y nosotros? No estamos llamados a ser felices, sino a vivir una vida en plenitud.

¿Me he planteado qué supone realmente vivir yo en plenitud? Pero buscando la plenitud que quiere Dios de mí, no la que yo pueda querer. Me propongo contrastar esta Semana Santa qué es felicidad y qué es plenitud en situaciones de mi propia vida, para seguir entrenándome en la búsqueda auténtica de la voluntad de Dios.

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