SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Hoy el Señor nos habla del perdón, y no solo de perdonar sino de hacerlo “siempre” No me resulta fácil hablar del perdón porque durante tiempo me ha creado sensación de culpabilidad, Cuantas veces he oído que el perdón verdadero es “perdonar y olvidar”… No poder perdonar de esa manera me generaba sentimientos negativos y me producía desasosiego. Porque a veces es complicado perdonar, porque no todas las ofensas tienen la misma gravedad, ni la misma repercusión. A veces la ofensa produce heridas que el perdón no las puede borrar del todo, quedan pequeñas cicatrices, pero con eso se puede vivir. Pero sin perdón no hay posibilidad de continuar, ni  posibilidad de reconciliación, por eso la necesidad de perdonar.  Además no puedo olvidar que yo también cometo errores, me han perdonado y me han aceptado con mis defectos, por eso también siento la necesidad de perdonar.

Muchas veces me he cuestionado lo que significa el perdón y lo que implica.

Para mi perdonar significa pasar por alto  la falta que alguien cometió conmigo, apaciguar la rabia interior que me queda tras el daño recibido y eliminar  la sed de venganza.  Es algo que  puedo hacer, que puedo dar y  puedo pedir pero siempre de manera gratuita, sin pedir nada a cambio. Pero no necesariamente  significa  hacerme amiga de esa persona o establecer una relación. No, perdonar, al menos para mí no entraña relación. Tampoco es olvidar los hechos ni negar la realidad, ni minimizarlos, ni justificarlos. Poder perdonar sin olvidar todo esto y a pesar de todo esto es lo que he aprendido y eso me quita la sensación de culpa. De esa manera el perdón genera en mi alma una tranquilidad que me ayuda a vivir serena y a experimentar sensación de paz interior.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Hoy el evangelio va de perdonar, pero también de coherencia, porque con la coherencia de nuestra actitud es como enseñamos a los demás.

Nosotros somos grandes pecadores y el Señor siempre nos perdona, por eso, debemos aprender de Él y perdonar a los que nos ofenden, que seguro es una astilla en comparación con nuestra viga… Es como en la película “Cadena de favores” pero como con el perdón.

En ese “los que nos ofenden” debemos incluir a las personas que hacen daño a nuestro planeta, a otros seres humanos desfavorecidos y desprotegidos y a otros seres vivos. El daño a nuestra casa y nuestros hermanos o compañeros de planeta nos debe doler, y como el Señor, nosotros debemos condenar al pecado, no al pecador. Haciendo referencia también al evangelio de la semana pasada, debemos perdonar a nuestro hermano y a la vez enseñarle a no hacer daño al planeta y que cambie su actitud, para que sane y se salve. Igual que con nuestra nueva perrita debemos tener paciencia para enseñarle lo que debe y no debe hacer, la misma que tuvimos y tenemos con nuestros hijos, debemos ser pacientes, compasivos y lentos a la ira con esas personas que no cuidan nuestra Casa Común. No todos entendemos o aprendemos las cosas al mismo ritmo. En concreto, yo siempre me propongo ser “lenta a la ira” e intentar convencer a las personas que no reciclan porque dicen que no sirve para nada y a las personas que desperdician comida (aunque a veces me cuesta mucho trabajo eso de no ser lenta a la ira 😉). Hay mucho por hacer y es tarea de todos.

Como oración final, repetimos los versos del Salmo de hoy que nos gusten o llenen más.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Me imagino que así como a los amigos de nuestros hijos les parecen raras o distintas las costumbres de casa, e incluso se atreven a probar cosas “nuevas” como el melón (a los nuestros les pasa lo mismo a la inversa), el inicio del curso debe ser así, abiertos a las nuevas experiencias, reinventar lo que ya hemos hecho otros años, mirar con otros ojos o por medio de otros lo que ya sabemos. Todo esto nos resulta diferente y muy enriquecedor.
Aceptar la corrección y corregir no está muy de moda pero es imprescindible. ¿Cómo se educa entonces si no hay límites y no existe la perfección? Comprensión, exigencia, amor, ejemplo, perdón, alegría, donación, coherencia… están en la mochila. Es un reto para nosotros sacarlos en este curso que comienza y que reinventamos, sin olvidar la oración y la reunión con Padre Dios, ¡imprescindible!

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,21-35

 

No te digo que le perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

 

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.» El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.» El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.» Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?» Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

NOTAS BÍBLICAS

(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

 

Pedro pregunta a Jesús cuántas veces ha de perdonar. Simbólicamente usa el número siete, para indicar una cantidad colmada de perdón. En Génesis 4 se usa el mismo significado del número, aunque para la acción contraria al perdón: Dios avisa que Caín será vengado siete veces si alguien le hace daño.

Jesús responde con una multiplicación simbólica para indicar que siempre se ha de perdonar. En Génesis 4 Laméc indica que se vengará setenta veces de quien le haga daño.

Jesús lo ilustra con una semejanza en la que la enseñanza viene al final de la historia, con una advertencia muy dura: Dios Padre retirará su perdón a aquel que no perdone de corazón (es decir, de verdad) a su hermano.

En la historia que cuenta no podemos hacer semejanzas en cada cosas: Dios no se comporta como el rey, excepto en lo que indica la enseñanza final.

La narración habla de una deuda de diez mil talentos y otra de cien denarios. En Mateo se dice que un denario era el jornal de un trabajador del campo; así que la deuda era bastante importante, unos cuatro meses de jornal. Pero el talento era la moneda de plata, la de más valor, por lo que tal deuda es una cantidad completamente desorbitada. Eso nos enseña lo mucho que Dios nos perdona y lo relativamente poco que cada uno ha de perdonar a su hermano.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

 

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Compasión

Señor Jesús,

conociste el corazón humano

con una mirada profunda,

compasiva,

liberadora.

De tu humanidad hemos aprendido

el perdón que tu Padre quiere,

la paciencia que todos necesitamos,

la compasión que transforma el mundo,

la ternura que genera la alegría sentirnos hermanos,

sentirnos hijos de Dios que crecen en humanidad.

Señor Jesús,

tuviste compasión de toda la humanidad

y de todas las personas

que se acercaron a ti.

Por ti sabemos

que el rencor,

la venganza,

el castigo,

la imposición por la fuerza

destruyen las posibilidades

de comunión,

de fraternidad,

de ser semillas del Reino de Dios.

Señor Jesús,

tu santidad se revela en la debilidad,

en la debilidad de tu carne…

¡Qué bien entendieron esto

todos los místicos

de todas las épocas!

Y tu santidad también se revela

en los caminos ocultos del Espíritu

que impulsa la vida

de los que se sienten

pobres y humildes de corazón

y que no pueden callar

ante la fuerza arrolladora

de tu presencia

que se ofrece

allí donde la vida es maltratada.

¡Qué bien entendieron esto

todos los profetas

de todas las épocas!

Señor Jesús,

estamos en el mundo,

somos mundo,

construimos mundo.

¿Cómo acercarnos a Ti,

que deseas reunirnos en un solo cuerpo?

De todo corazón,

ante ti, rezamos.

Sabes quienes somos.

Sabes cómo somos.

Sabes lo que necesitamos

para acercarnos

al cumplimiento de tu voluntad

sobre nosotros,

la misión de evangelizar.

Acógenos.

Capacítanos.

Perdónanos.

Señor Jesús,

Señor nuestro.

Señor de la humanidad…

porque queremos ser semilla

de reconciliación

en nuestra vida cotidiana,

en nuestros trabajos,

en nuestros grupos.

Ilumínanos,

Señor Jesús,

en estos tiempos más que nunca

para que miremos con compasión

al mundo

y a las personas que nos rodean.

Sabemos que siempre se necesitan

personas,

presencias,

acciones,

grupos

y estrategias

que unan,

que generen confianza,

que propongan

que faciliten

que sean

testigos de

es más importante

la bolsa que la vida,

la generosidad que la ambición,

el compartir que la codicia…

Pero en estos tiempos de pandemia,

que hacen aflorar

las verdades y las mentiras

de la sociedad y la cultura en la que vivimos

son más necesarios aún

los gestos y las palabras,

las presencias y las organizaciones,

las leyes y lo políticos

que muestren evidentemente

que se trata de cooperar con lo mejor

de cultivar lo mejor,

de sembrar lo mejor

que habita y se muestra

en los seres humanos:

el perdón,

la paciencia,

la compasión

la ternura

y la lucha no violenta

por la justicia

… La justicia de tu Reino

que es que todos tengan vida

y vida en abundancia.

Amén.

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO,* VIÑETAS PADYLLA by admin

 

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

 

La parábola que nos expone Jesús es una llamada de atención para aquellos que se nos olvida a veces que el Señor lo ve todo y en todo momento. ¿Cómo podemos pedir nosotros misericordia a Dios-Padre, si por otro lado estamos actuando mal con el hermano?.

De todas formas, sabemos que somos frágiles y débiles en lo que se refiere a perdonar de corazón, sin rencores. Intentémoslo de todo corazón, rechazando de nuestra mente cualquier juicio, viendo al otro con ojos nuevos, con la humildad necesaria para reconocer que somos tan pecadores o más como el que tenemos delante. Si caemos y nos cuesta mantener esta actitud, pidamos al Señor que nos ayude a «ser nada», a no creernos más que nadie, a reconocer en el prójimo a un hijo suyo, con todo lo que ello implica de respeto y puesta en valor. Y recomencemos cada día, quitando la etiquetas con las que tenemos catalogados a cada uno.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

 

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20

 

Si te hace caso, has salvado a tu hermano
 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(Oración del Papa Francisco por la Tierra)

Dios omnipotente,

que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas,

Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor

para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz,

para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.

Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar

a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,

para que seamos protectores del mundo y no depredadores,

para que sembremos hermosura

y no contaminación y destrucción. Toca los corazones

de los que buscan sólo beneficios

a costa de los pobres y de la tierra. Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados,

a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas

en nuestro camino hacia tu luz infinita.

Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha

por la justicia, el amor y la paz.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
 

Como dice el Papa Francisco al comienzo de la Laudato Si, la tierra, nuestra casa común nos acoge entre sus brazos y nos sustenta, y clama por el daño que le provocamos. Para mi la clave está en la palabra “acogida”, es decir, estamos en la tierra temporalmente y es generosa con nosotros…. A pesar de que los humanos seguimos abusando y causándole daño. También debemos tratar con cuidado a todos los seres vivos dice el Papa. Ahora que acabamos de adoptar (no acoger, es decir, para toda nuestras vidas) a una perrita con nosotros queremos darle lo mejor para ella, compramos un buen pienso y vigilamos la cantidad, le damos cariño, la paseamos, velamos para que no pase demasiado calor, la llevamos a la clínica veterinaria… etc. Como nosotros puede haber muchas personas igual de responsables con su perra, pero luego, no cuidan su cuerpo no reciclan, consumen abusivamente o consumen alimentos nocivos, malgastan recursos, contaminan…. Durante esta pandemia hemos visto como la Tierra ha mejorado su estado respecto a emisiones de CO2 al frenar el bullicioso y acelerado estilo de vida actual para muchos pero ha aumentado el consumo eléctrico porque estamos más tiempo enchufados a internet y a la tele. En algún aspecto u otro falla nuestro autocontrol, y ya no podemos decir que sea por ignorancia de que algo haga daño, porque información precisamente es lo que nos sobra, es miedo, pereza o falta de voluntad.

Por eso, tanto la primera lectura como el evangelio de hoy, nos llaman a ayudarnos los unos a los otros a corregirnos desde el cariño, a volver a llevar un estilo de vida responsable y sostenible, en todos los ámbitos, llevar a cabo, como dice el Papa, una “conversión ecológica”. Dios nos elige como sus “voceros”, nos sube a una atalaya. Si alguien ensucia o estropea algo de nuestra propiedad, le decimos que tenga cuidado y que no lo vuelva a hacer… pues eso mismo debemos hacer con cualquier persona que no cuide nuestra casa COMÚN. Todos somos responsables, y debemos dejar a un lado el miedo al que dirán, a que la otra persona nos reproche la advertencia o se “envalentone”… No debemos quedamos impasibles ni indolentes, Dios nos llama a defender, con tierna firmeza, su /nuestra casa de aquel que haga mal, ya que si no, nosotros también estaremos haciendo mal. Cuidemos nuestro cuerpo y nuestra casa presente y futura, y eduquemos a nuestros hijos para ello desde el ejemplo.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

 

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
 

¡Qué nivel de amor hay que tener para poder reprender a nuestro hermano de comunidad!

Es más fácil hablar a sus espaldas, comentar, criticar… que enfrentarse a él y decirle las cosas con la mayor caridad del mundo, sin ánimo de ponerlo en evidencia, de humillarlo, de hacer que se arrodille.

También es mucho más fácil decir:»Yo no soy nadie para reprender o corregir a otro». Y nos escudamos en esa máxima de «falsa humildad» para dejar pasar las cosas, y lo que es peor, dejar perderse a un hermano nuestro del camino de la justicia y de la verdad.

Todo esto viene por que no tenemos claro el sentido de la «santidad colectiva». Jesús nos pedía que fuéramos santos y además, que lo fuéramos en grupo, en comunidad (» Padre, que todos sean uno como lo somos Tú y Yo»). Jesús no dijo esto para hacérnoslo más difícil, ¡que va!, sino por que sabía que tratando de vivir solos nuestra fe, sabía que íbamos a fracasar. Todos tenemos experiencia de esto.

En el rito del matrimonio, está incluso más específico, «Cada uno seréis sacerdote del otro para llegar a la santidad». O sea, que cuando lleguemos a S. Pedro y nos revise nuestra vida, también nos va a revisar si hemos cumplido con nuestra labor de «sacerdote del otro», ¿por qué se ha descarriado? ¿por qué no hiciste nada para avisarlo? ¿no decías que lo querías tanto…?

Por tanto, actuemos con el corazón de una madre que mira por sus hijos, y busquemos el momento, la forma y la manera de hacerle ver a nuestro hermano que está equivocado, orando antes y poniendo a Dios en el centro de nuestras vidas. Y dejemos ya de escudarnos en esas falsas humildades y asumamos nuestra responsabilidad de una vez. Y la mejor forma de que nos hagan caso es teniendo nosotros una vida de amor y servicio por los demás. El testimonio de amor en nuestra vida, hace caer en la cuenta a más de uno, sin decir ni una sola palabra.

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