SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 2nd, 2021 in by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical. 

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Es curioso, lo que nos cuestiona y cuesta de este evangelio siempre parece ser el significado de “Permanecer en mi”, pero no nos cuestiona, ni dificulta que es “dar fruto” En una época donde discutimos todo y de todos los temas (aunque nunca hayamos oído hablar de ellos) no discutimos lo que es dar frutos…A lo mejor, porque el símil es tan claro e indiscutible que admite poca contradicción. Y a lo mejor, porque pese al relativismo absoluto que vivimos, que cuando pensamos que no puede crecer más, da una vuelta de tuerca más y relativiza algo que todos teníamos súper claro, pese a ello, digo, sigue habiendo cuestiones que relacionamos con el bien absoluto, con “florecer», con “madurar», con todos esos símiles del mundo agrícola que nos recuerdan que hay un conocimiento interno sobre las cosas que nos hacen crecer, mejorar, desarrollarnos, acercarnos a la felicidad…y además de estar de acuerdo en ellas, los cristianos estamos convencidos que a ellas nos acercamos si permanecemos en Su Amor, en su palabra. Pese a lo que les decía a mis catequizados de comunión, no es una pócima o un hechizo de Harry Potter que nos da la felicidad inmediata. Es más bien una amistad serena, un remanso y regazo en el que nos sentimos entendidos, amados y queridos…pero en el que también se nos pide actividad, movimiento, servicio, estar dispuesto a ser activista del Reino, llevando su palabra, que es llevar el Amor y su Presencia allá donde haga falta.

DESDE UN PROYECTO DE FAMILIA

(mujer, soltera, próxima a contraer matrimonio, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

¿Qué es poder dar frutos abundantes? A menudo es algo que asociamos con el esfuerzo “si te esfuerzas verás los frutos de tu trabajo”, “con paciencia, verás los frutos” ¿Cuántas veces hemos oído esas frases? En el contexto familiar, los frutos de una relación, por ejemplo, son pasos de compromiso: el sacramento del matrimonio o los hijos se ven a menudo como frutos. Sin embargo, ¿cuántas veces no somos capaces de serlo? ¿Cuántas veces la rutina, el ruido de lo mundano, la comodidad personal, nos aleja de ser realmente fructíferos? ¿No nos sentimos “secos”, apartados de Dios de vez en cuando? ¿El peso de la pandemia, especialmente, nos ha hecho acercarnos o alejarnos de Dios? ¿Creemos, quizá, que dar frutos sólo depende de nosotros mismos? En este texto Jesús nos da la clave y nos explica por qué a veces no damos frutos: No podemos dar frutos mientras permanezcamos alejados de Él. Todos partimos de una vid que es Jesús y no podemos dar frutos si nos cortan (o nos alejamos) de ella. Es por eso que debo preguntarme, ¿qué cosas, personas, actos diarios me acercan a la vid? Señor, ayúdanos a permanecer en ti, a ser sarmiento que crece sin secarse, sarmiento que da más fruto y ayuda a otros a crecer: a familia, amigos, pareja y comunidad, sarmientos que crecen con la Palabra y que permanecen en ella.

  • Comentarios desactivados en SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Comments are closed.