SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on octubre 31st, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (En el octubre Misionero)

(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Una de las cosas que más me atrae de Jesús es que predicaba con claridad y sencillez, para llegar a todo el mundo. Él no teorizaba, no utilizaba un lenguaje complejo ni retórico, se valía de ejemplos y metáforas; y se acercaba a cada persona y le trasladaba la Buena Nueva en función de sus capacidades. Tanto es así, que en el Evangelio de este domingo el Señor resume todo su mensaje en dos mandamientos fundamentales: amar a Dios y amar al prójimo. Qué sencillo y cuanta profundidad al mismo tiempo…

En nuestra misión misionera, estas también deben ser nuestras claves para la evangelización. Para llegar a nuestros hermanos, de toda clase y condición, debemos quedarnos con lo básico y no adulterar el mensaje de Cristo. Debemos ser fieles transmisores del AMOR de Dios y ser capaz de llevar a otros, desde su simpleza, la ALEGRÍA del Evangelio..

DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”

(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

El desapego absoluto, eso es lo que nos propone el Señor. Desapegarnos de todo lo mundano y temporal. Dios nos ama tanto que nos quiere enteros para Él, es un amor celoso. Y para poder amarlo con todo nuestro corazón, todo nuestro entendimiento y todo nuestro ser, tenemos que vaciarnos primero. Este desapego, es, a veces, fácil pues la sed de Dios nos ayuda a ponerlo por encima de todo. Pero otras veces, muchas, requiere de nuestra voluntad. Voluntad que se trabaja con esfuerzo, dolor, oración, y la Gracia de Dios complementa lo que nos falta en nuestra humanidad. Además contamos con la mejor ayuda, nuestra queridísima Madre, nuestra maestra e intercesora. En este camino de desapego personal y apego a Dios, experimentamos Su Amor y Misericordia, y somos capaces de amar, de verdad, desde el corazón, a los que nos rodean. Pues, así, Dios está en nosotros y nos presta Sus Ojos para ver al otro como Él lo ve y amarlo desde lo hondo: «El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» (1Co 13,4-7).

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