SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on octubre 3rd, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (Preparando el octubre Misionero)

(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Hoy en día parece que las opciones definitivas han pasado de moda para la sociedad. Se cambia de coche, de casa, de trabajo o de pareja; casi con la misma facilidad que cambiamos de ropa. ¿Qué ha pasado con el “para toda la vida”?

A mi me encantan los retos y los nuevos proyectos… y hasta me entretienen las modas; pero en mi vida he descubierto que las opciones vocacionales a la que Dios me ha llamado son estables y duran por siempre: mi matrimonio, mis hijas, mi pertenencia comunitaria, el sentir misionero… Señor, dame los dones de tu Espíritu para seguir dando respuesta a tus llamadas y ser fiel a mis opciones.

El evangelio termina diciéndonos que seamos como niños. Creo que para evangelizar y ser misioneros en nuestra vida ordinaria es necesario esta actitud de pequeñez. Debemos ser humildes, sencillos, los más pequeños y últimos; postrarnos ante el Señor para sentir su abrazo y bendición. Señor, se tú quien guíe mis pasos y ponga en mi boca la palabra oportuna para darte a conocer allá por donde pase.

DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”

(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

¡Oh Jesús, qué importante es la humildad! Sólo haciéndonos pequeños y confiados a Ti, podemos caminar hacia Dios. También en el matrimonio, pues el sacramento nos une en Tí haciéndonos una sola carne. Y cuánta humildad hace falta para ser lo que Dios nos soñó con el esposo. Cuántas veces negarse a una misma por el otro y con el otro. De manera recíproca, ambos cediendo y permitiendo que Dios fragüe la unión indisoluble.

Camino de cruz y de santidad.

Cuánta humildad y mansedumbre hace falta para aceptar la cruz del otro y hacerla mía, corredentores mutuos en Cristo.

Camino de cruz y de santidad.

Amar la cruz por amor al esposo, por amor a Cristo.

Porque el que quiera ganar su vida, la perderá; así de indisoluble es el matrimonio y así de santificador.

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