TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 26th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, surgen en nosotros, compulsivamente,

pretensiones de dominio que sometan a los demás,

pretensiones de sentirnos superiores, mejores, por encima de los demás

pretensiones de posesión casi insaciable,

voraz,

lindando lo patológico.

¡Lo que haríamos si nos tocara la lotería!

Señor Jesús, somos humanos,

demasiado humanos,

aferrados a nuestros pequeños idolillos

de prestigio,

de autosuficiencia,

de control…

control incluso de tu espíritu de vida y salvación,

control de tu nombre y su eficacia,

control de tu presencia salvadora en la realidad,

en lo mejor de los seres humanos,

en los mejores hombres y mujeres

que generan,

cuidan

y amplifican

la vida humana.

Señor Jesús, Tú eres, en vivo y en directo para la humanidad

la generosidad en el cuidado de la vida,

la paciencia frente a las necedades de los que nos decimos creyentes,

la concentración en lo esencial que orienta, sana y libera,

la sabiduría que humaniza sea cual sea la situación de la persona,

la perseverancia en la confianza en las capacidades de los seres humanos que nos acercamos a ti,

la sabiduría accesible de Dios para todos los hombres,

sea cual sea su condición,

su situación,

su biografía,

su deterioro.

Señor Jesús,

que prevalezca en mi la generosidad y el servicio,

que mantenga la disciplina y las buenas maneras,

que sacrifique mis mezquindades por el bien de otros,

que pueda ofrecer destellos de tu luz,

que ponga mis capacidades y bienes al servicio de los demás,

que mantenga la paciencia en esta especie de árbol de los monos que son nuestras ciudades y trabajos,

que sepa sobrellevar con misericordia los inconvenientes de la convivencia,

que busque la belleza de la verdad, del bien, de la justicia en mi vida cotidiana,

que mantenga la amabilidad en todo momento,

y especialmente en los momentos de impertinencias o de daño realmente evitable.

Que vea a todos realmente como lo que son, mis hermanos y hermanas.

Que vivía en todo la paz de corazón.

Que viva siempre el hoy de tu presencia, el hoy de Dios en mi transcurrir cotidiano

en estos tiempos extraños en la sociedad, en la Iglesia, en todas las biografías de los que me rodean.

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