ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on septiembre 26th, 2021 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

(hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El evangelio de este domingo es de esos que dice uno: Señor, ¿cómo podré entrar en tu Reino…?

Pero es de agradecer que el Señor diga las cosas claritas, sin paños calientes, muy aplicables a nuestra vida:

El que no está contra nosotros está a favor nuestro: ¿cuántas veces nos creemos en nuestras parroquias, en la catequesis, en las ONG`s  en que trabajamos…los poseedores de la verdad y no ponemos en guardia cuando alguien hace algo de otra manera, pero con el mismo fin? Deberíamos ser inclusivos y no al contrario, sobre todo con los nuevos que se acercan por primera vez o dan el paso de ofrecerse a la Iglesia. ¿Qué importa nuestra veteranía, acaso no dijo el Señor que premiaría igual a los jornaleros de última hora?

La rueda de molino para los que escandalicen a los más pequeños: nuestra manga, se va haciendo cada vez más ancha, para nosotros, claro, no para los demás. Nos convertimos en lo que podríamos llamar, el sacristán malo, aquel que está todo el día cerca de las cosas de Dios, pero sin embargo le pierde el respeto a lo sagrado. ¡Cuánto cuidado debemos tener con nuestros actos y con lo que decimos…! ¡Podemos hacer tantísimo daño a la Iglesia…! No somos conscientes de que estamos en el punto de mira de mucha gente, a veces injustamente, porque nos juzgan con un rasero muy rígido, pero es lo que hay, la sociedad laical acecha a los cristianos en sus errores aunque, como ellos, somos humanos y nos equivoquemos, para ellos, desgraciadamente, no tenemos derecho. Nuestro ejemplo como cristianos debe ser impecable, porque un desliz, una broma mal dada, un comentario desafortunado…uff, por desgracia puede echar para atrás a gente que se acerca a la Iglesia y qué decir de los niños que nos ven como ejemplo en casa, en la escuela, en la catequesis…

Si tu mano te hace caer…: Somos conscientes de nuestras limitaciones, ¿por qué entonces no intentamos poner remedio?

Si sabemos que si vamos a un centro comercial, lo más probable es que compremos cosas superfluas, pues tratemos de ir lo menos posible. Si sabemos que dejando de ir a misa,  a los encuentros de la comunidad, de hacer oración… nuestra fe se resiente, pues hagamos el esfuerzo de ser constantes. Si sabemos que nos cambia el humor por estar muy cansados, ¿por qué nos da por apurar tanto en el trabajo, por quererlo hacer todo el mismo día? ¿por qué no respetamos las horas de descanso y trasnochamos, o nos quedamos embobados viendo tonterías en la tele? ¡Encima, con lo cara que está la luz…!

Pidamos al Espíritu Santo que nos haga ver nuestras debilidades, que seamos honestos con nosotros mismos al descubrirlos y que intentemos poner remedio con celeridad.

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