SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 19th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (Preparando el octubre Misionero)

(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Realmente creo que, a veces, es complicado compaginar los estándares sociales y profesionales actuales, con los valores evangélicos. En más de una ocasión me he encontrado en la tesitura de tener que lidiar con la posición o los éxitos profesionales, desde el mensaje de humildad y servicio que el Señor nos plantea. Y desde esta inquietud, me surge la oración: Señor, dame tu Espíritu, para entender siempre el trabajo como una de mis principales misiones como seglar y poner mis responsabilidades al servicio de los otros y del Reino. ¡Qué hermoso cuando Dios nos cambia el corazón y nos convertimos en los últimos!

El evangelio de este domingo se me plantea como una llamada y un aprendizaje para luchar contra mi soberbia y mi egoísmo, para poner a Dios y mis hermanos en el centro de todo. El Señor nos llama a ser humildes, a ser como niños, a ser como Él… a ser misioneros; a desprendernos de todo y poner toda nuestra vida en pos de la Buena Nueva. Hoy especialmente doy gracias al Señor por todos los misioneros que han formado parte de mi vida de Fe, que han sido para mí reflejo de Cristo y modelos de quienes hacen realidad el mandato de ser los últimos.

DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”

(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar) 

Oh Señor, cuántas veces esperamos la gloria, el triunfo, la satisfacción del trabajo bien hecho, las felicitaciones… Nuestro orgullo tiene sed del mundo. La gran tentación. Pero Tú nos presentas otro camino, la humillación, la mansedumbre, el sufrimiento, la aparente derrota… para Triunfar en Tu Reino, que no es de este mundo.

Y nos das una pista, porque no vemos, «acoger a un niño en tu nombre». En tu nombre, unidos a Ti por la oración y los sacramentos, siguiendo los pasos de tu doctrina, dejándonos usar por Ti, desde la mansedumbre y la humildad. Así hemos de acoger a los niños.

Jesús insiste mucho en los niños. Podría decir un anciano, un mendigo, un enfermo… pero no, dice un niño. Y siendo madre, comprendo lo difícil que es. Los niños son muy tiernos e inocentes y son «diamantes en bruto»: muchos dones por pulir… mucha paciencia, mucho cansancio. Es una lucha continua. Te imitan en lo bueno y en lo malo. Te lo cuestionan todo. Te ponen un espejo y te ves reflejada en ellos. Te vuelven la vida del revés. Los niños te sacan de la comodidad en la que estabas instalada y te exigen el 200% de tu esfuerzo. No tienen instrucciones y cada uno funciona a su estilo. Los niños te convierten en servidores permanentes por amor.

Ser «Jesús» para ellos y que ellos sean «Jesús» para mí. En ellos está mi salvación. En sembrar Tus raíces en ellos para poder alimentarnos todos de Ti.

Solos no podemos, pero «todo lo puedo en Aquel que me conforta»..

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