TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 27th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, sabemos que nos harás revivir.

La Palabra nos dice que nos sacarás del abismo.

¿Cómo interpretar la dureza de la vida como camino de salvación?

¿Cómo confirmar que nos encaminamos a la vida?

¿Cómo saber que nuestras heridas no son la última palabra?

¿Cómo superar el pesimismo y el fracaso?

¿Cómo no huir?

¿Cómo no maldecir?

¿Cómo no blasfemar?

¿Cómo saber de verdad que no estamos solos,

que no somos una insignificancia cósmica,

que nos disolveremos como una ínfima brizna bioquímica?

El abismo no es la muerte.

El abismo es caminar a la intemperie,

con sed…

una sed que surge

de nuestro corazón herido.

Para esta sed

hace ya mucho tiempo

que no nos valen

las palabras ampulosas,

traducidas cortesanamente

de un rancio latín.

Señor Jesús,

no escuchamos hablar

de nuestra fe en Ti

con palabras reales,

significativas,

luminosas

para nosotros

y para quienes nos rodean…

… con palabras vigentes

que den esperanza

auténtica…

Señor Jesús,

¿dónde los santos?

¿dónde los profetas?

¿dónde los testigos

que nos señalen

caminos transitables

y humanizantes?

Señor Jesús,

vivimos hastiados de ruidos,

de masas desvertebradas,

de muchedumbres solitarias.

Señor Jesús, siléncianos.

Que no nos hablen nuestras tinieblas.

Que no nos usurpen los ladrones de atención.

Señor Jesús, cálmanos.

Que no nos azucen nuestras angustias.

Que no nos paralicen nuestros picos de estrés.

Señor Jesús, apaciéntanos.

Que no nos asusten nuestras maldades.

Que no nos ahoguen las estructuras de pecado.

Señor Jesús, recomponnos

en estos tiempos de decadencias eclesiásticas

de palabras clericales tan viejas,

de ritos rígidos tan poco significantes,

de edificios religiosos

enormes,

vacíos,

craquelados…

recomponnos

en estos tiempos tóxicos

de criptomonedas,

de sindemias,

de megaciudades invivibles

y humillantes…

recomponnos

entre tantos miedos,

entre tantas crisis,

entre tantos absurdos…

Señor Jesús,

que sintamos

tus manos

sobre nosotros.

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