TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 13th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, ábrenos los ojos para intuir en lo pequeño y cotidiano

la presencia sorprendente de tu Reino,

sin prisa, sin pausa.

Señor Jesús, agudiza nuestro instinto para el bien

y así poder captar tanto y tanto

de bueno y de santo que hay en el corazón

de quienes nos encontramos en la vida,

tan humanos,

tan hijos de Dios,

tan imagen misteriosa

de tu ser en la humanidad.

Señor Jesús, haznos capaces de asombrarnos ante nuestra capacidad

de acoger los dones de la vida en el día a día,

dones imprescindibles

para irradiar

la buena noticia

de que es posible

una fe,

una esperanza

y una caridad

que nos humanicen plenamente,

que sacien nuestra sed de autenticidad

y sosieguen esos miedos

que arañan nuestras entrañas.

Señor Jesús, expande nuestra sensibilidad

para ver en la lentitud cotidiana la fuerza última de tu Reino,

esa fuerza que fundamenta e impulsa

todos los dinamismos de la realidad

en los que estamos implantados,

en los que germinamos

y por los que podemos dar frutos

que muestren que lo mejor de nuestra humanidad

es tu amor y tu cuidado desbordante.

Señor Jesús, purifica nuestra inteligencia

para que descubramos los signos de tu poder

en lo humilde,

en lo sencillo,

en la inocencia,

en lo lento,

en lo que se está gestando,

en lo frágil

pero misteriosamente

palpitante de vida en abundancia.

Señor Jesús, ante Ti,

asombro de poder optar

por la humildad constantemente.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder comunicarnos

y constatar la fraternidad última y diaria que nos define.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder cuidar

la vida en los detalles de nuestras relaciones sociales.

Como Tú.

Señor Jesús,

ante Ti,

asombro ante la gratuidad esencial

de estar vivos cuidándonos unos a otros.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti,

asombro ante la confianza última

que nos ofreces con tu presencia en nuestras vidas.

Confianza

en que

todo acabará bien.

Señor Jesús,

que ralenticemos nuestras vidas

para saborear de verdad los síntomas humildes

de tu Reino

en nosotros,

en los nuestros,

en los que nos rodean,

en lo que nos pase, sea lo que sea.

Señor Jesús,

donde hay avidez insaciable

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús,

donde hay prisas

que avasallan

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús,

donde hay ostentación

egocéntrica

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús, no somos constructores de tu Reino.

Es tu Reino el que nos construye…

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