TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 23rd, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Ven Espíritu divino,

emerge desde nuestras entrañas, tan humanas,

Tú, que nunca nos abandonas sea cual sea

la calidad de nuestro compromiso,

la fidelidad a nuestra vocación,

nuestro deseo de santidad y justicia…

Ven, ven, que sentimos que avanzamos casi a ciegas…

Sé nuestro bastón en nuestro crecimiento

y en nuestro quehacer en el cuidado del mundo.

Ven, padre amoroso de todo ser humano,

fuente de los miles de sabores,

matices

y texturas

del amor entre las personas,

signos de esperanza

de que el ser humano

ha nacido para amar y ser amado,

gracias a ti,

corriente de amor

que hace latir la mejor autenticidad de todo corazón humano.

Ven, ven, que sentimos que amamos casi a ciegas…

Sé quien empasta nuestros más íntimos vínculos

para ser testimonio eficaz de que otro mundo,

otras personas.

otras maneras de convivir son posibles y necesarias.

Ven, fulgor multiforme y vivificante

que inspiras,

alientas

y esparces

la vida vibrante en el universo.

Ven, ven que sentimos que vivimos casi a ciegas

entre casi cegados entre tanta idolatría

y tanta miseria

y tanto dolor evitable.

Sé el caldo de cultivo de nuestras posibilidades

de belleza,

de cuidado,

de humanidad

en nuestro irradiar síntomas de esperanza

en estos de ruina y desconsuelo.

Ven, cálida presencia,

que calmas maternalmente

nuestros miedos

y nuestras culpas…

tan humanas,

tan mezquinas,

tan repetidas…

Ven, ven que sentimos que la ceguera

casi nos paraliza,

casi nos define,

casi nos desvertebra.

Sé nuestro maestro en los aprendizajes a los que nos enfrentamos

en las sorpresas y sobresaltos de cada día.

Ven, dulce huésped del alma,

consuelo en nuestras angustias

según avanzamos en la edad,

en los fracasos,

en los desiertos.

Ven, ven que sentimos que caminamos

con doctrinas desgastadas,

con pastores que gestionan decadencias,

con desafíos que parecería

que superan nuestras estructuras,

nuestras capacidades,

nuestra fe.

Sé nuestra certeza última, primera, única

en medio de tantas paparruchas y tantos cinismos.

Ven, ven, amigable fuente de esperanza,

fundaméntanos

en estos convulsos e inciertos tiempos

donde no sabemos encontrar credibilidad,

porque acaso nadie,

nadie,

nadie

sabe liderar con lucidez

en las crisis tenebrosas,

estructurales,

pandémicas

en las que nos despertamos

y acostamos cada día. 

Sé el motor incansable de nuestros mejores deseos,

de nuestras mejores acciones,

de nuestras más evangélicas entregas.

Ven, ven, nutriente nube

de todos los amaneceres,

aliméntanos

con tu energía,

con tu fecundidad,

con tu inspiración

tan sorprendente

y tan estimulante.

Haznos artesanos

de concordia,

de amistad social,

de buena vecindad.

Ven, ven y dinos

si acaso esta es la responsabilidad

de nuestras iglesias

en estos extraños tiempos.

Ven, ven,

que se llene nuestra vida de ti,

que nuestras palabras generen comunión,

que nuestras presencias

siembren lo que necesiten

las personas con las que nos relacionamos

y transformen las estructuras

que nos moldean

en estructuras que cuidan la vida,

toda vida,

en todo momento.

Sé nuestra garantía,

nuestra acreditación,

nuestra fuente de alimentación.

Ven, ven.

Rompe nuestros cálculos miedicas,

quiebra nuestras barreras comodonas,

abre nuestras entendederas,

que somos muy torpes

de pensamiento,

de palabra,

de obra.

Ven, ven, arco iris fascinante,

danos tu sabiduría benévola por encima de cualquier catecismo.

Ven, ven, sobrecogedora llama,

danos tu entendimiento cálido de tal modo nunca nos falte en lo más hondo del corazón de cada uno.

Ven, ven, infinita comunión,

danos tu consejo vivificante para purifique los motivos de nuestro actuar.

Ven, ven, serenidad inagotable,

danos tu fuerza llena de comunión para ser fuerzas de paz en medio de tanta calamidad evitable.

Ven, ven, motivo de toda alegría y de toda alabanza,

danos tu conocimiento silencioso para que busquemos más y más conocerte y vivirte,

Tú, lo más humano de lo humano.

Ven, ven, raíz y horizonte de todo deseo de santidad,

haz que te intuyamos,

presencia que moras en lo más profundo

de nuestro ser,

de la vida,

del universo…

presencia tan densa,

tan poderosa,

tan indefinible.

Sin Ti, ¿qué seríamos?

Sin Ti, ¿qué podríamos hacer?

Sin Ti, ¿qué podríamos ser?

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