SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA CUARESMA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

¿Quiénes somos en la pasión de Nuestro Señor? El misterio más grande es que somos todos a la vez y en todo momento. Y no sólo los protagonistas habituales. Sí, ciertamente sabemos y nos hemos sentido Judas en infinidad de ocasiones traicionándole por menos de treinta monedas. Apenas un “me gusta” en el Facebook, un pequeño soplo de vanidad o modernidad que nos aleje de “la rancia iglesia” hace que la traicionemos fácilmente. Nos olvidemos de todo lo que nos ha dado y ha enriquecido. Y qué decir de las veces que Ie acompañamos en lo poco que nos pide para velar con Él y nos quedamos dormidos…o demasiado despiertos, nos despierta el ansia de dinero y prestigio, que hace que no velemos en su senda, que nos durmamos cuando nos pide que le acompañemos en la compasión y en amar al prójimo.

Somos los soldados que hoy le acompañamos a matarlo sin que se escape, y ayer escuchábamos sus palabras creyendo que nos daban vida. Vivimos lavándonos las manos de aquello que no nos afecta, quitándonos “marrones”, nos unimos a la masa alocada en el mundo real o las redes sociales para repetir las consignas políticamente correctas, y en aquella época, gritábamos: Crucifícalo, crucifícalo…y todo ello lo hacemos a la vez, en el mismo día. Somos ese personaje que es capaz de desdoblarse y traicionar, negar, unirse a las masas, llevar a la cruz al mesías…

Pero, milagrosamente, de forma coetánea en el tiempo, mientras iba produciéndose todo lo anterior, Jesús hizo el milagro de la eucaristía, convirtió la sangre en su vino y el pan en su carne…y nos lo dio, y todo cambió.

Y entre tanto kaos, y cuando sus “haters” se las prometían muy felices…tal y como dijo, al tercer día resucitó, y ya todo cambió. Y ya todos los días, a partir de ahí seríamos y somos un poco traidores, un poco negadores, un poco indiferentes…pero a la vez tenemos la fuerza de la eucaristía que instauró esos días y la fuerza de la resurrección que nos hace ser padres que abrazan a hijos pródigos, hijos que saben pedir perdón y reconocerse pecadores, hombres de fe que creen en su palabra, saber que amando al prójimo amamos a Dios de una forma pura y dura…Y todo eso gracias a esos intensos días de pasión.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos. Es cierto que, a veces, en el sufrimiento encontramos la antesala de un crecimiento personal pero, incluso en esas ocasiones, la inmensa mayoría de nosotros estaríamos dispuestos al sacrificio que fuera necesario por ahorrarles sufrimientos.

La lógica de Dios, sin embargo, no se rige por nuestros mismos parámetros. Su amor por el mundo le empujó a entregar a su Hijo único, en un acto que escapa a nuestra comprensión intelectual (desde luego a la mía) y al que únicamente se puede acercar uno desde la fe. Así encarnado, el Señor recorre el mundo como un Mesías sufriente, un Mesías conocedor del sacrificio último que le aguarda que asume no sin vacilaciones y miedo, un Mesías que nos precede y muestra el camino a seguir y nos invita a recorrerlo junto a Él.

Pero ese camino no es un camino de rosas. No lo fue el suyo, y ni a nosotros ni a nuestros hijos nos garantiza nadie que no vaya a estar lleno de obstáculos y dificultades. Quien más quien menos tiene experiencia de ello. Por eso, ahora que, un año más, enfilamos la recta final de este otro camino de Cuaresma, siento la certeza de que solo interiorizando al Señor en nuestro recorrido y poniéndonos confiadamente en sus manos podremos hacerlo llevadero hasta gritar, con el centurión, realmente este hombre era hijo de Dios. 

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