SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on enero 23rd, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

“Se ha cumplido el plazo….” ¿De qué me está hablando el evangelio, de que plazos habla?. Siento que el Señor me apremia a volver la mirada hacia él y a vivir con coherencia sus enseñanzas. El tiempo va corriendo y es posible que no vuelva a tener ocasión de responder al Señor si hago oídos sordos o aplazo la respuesta. Mi reloj biológico del tiempo se está atrofiando, tengo la sensación de que pasa como un tren de alta velocidad, además estoy perdiendo el sentido del mismo y cada vez con más frecuencia me desoriento en el orden en que ocurrieron las cosas y no se ponerle fecha a ciertos acontecimientos. Ver lo rápido que pasa la vida y los acontecimientos vividos últimamente, me ha llevado a reflexionar sobre lo que me quede por vivir y por hacer y desde luego a valorar todo desde otra dimensión más profunda y verdadera.  ¡Qué importancia cobra el darme cuenta del momento que vivo!, descubrir el sentido de los acontecimientos, saber interpretarlo correctamente para no perderme oportunidades ni desperdiciarlo teniendo conciencia de las oportunidades que  me está dando el Señor, porque veo que la mano de Dios ha obrado en mi vida, estoy viviendo un momento de conversión, un tiempo de salvación.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Zebedeo no ocupa un lugar principal en el relato de ninguno de los evangelistas. Nada nos cuentan realmente de él. Sin embargo, todos ellos hacen alusión a una cuestión no menor. Zebedeo era el padre de Santiago y Juan. Zebedeo, pues, era un padre de familia.

Marcos no nos cuenta nada acerca de la reacción de Zebedeo ante la marcha de sus hijos en seguimiento de Jesús, pero no resulta complicado imaginar que sin duda le supondría una renuncia. A la pérdida afectiva se le unía otra pérdida no menor en esos tiempos, la pérdida de la fuerza productiva de dos hijos que le ayudaban en su tarea y proseguían su mismo camino dándole continuidad. A pesar de ello, el evangelista nada nos narra de que discutiera su decisión, opusiera resistencia o anduviera por los caminos lamentándose por su pérdida e intentando su regreso al hogar y tarea familiar.

Me gusta imaginar que Zebedeo aceptó gustoso que sus hijos, como nuestros hijos, no eran de su propiedad, y que la llamada del Señor para hacerlos pescadores de hombres constituía el mejor y más poderoso motivo por el que abandonar el hogar familiar. Me gusta imaginar también, en fin, que aun cuando muchas veces, con la mejor de nuestras intenciones, intentamos reproducir en nuestros hijos arquetipos y anhelos, sabremos en casa encontrar en el Señor la generosidad necesaria para dejarles recorrer su propio camino, con la confianza de que éste, siempre, les dirija a ti. 

DESDE EL MANEJO DE LAS EMOCIONES

(Hombre, psicólogo, casado, padre de dos hijos, trabaja,)

Yo nunca pensé ser lo que soy, nunca pensé de joven dedicarme a lo que me dedico, quería ser otra cosa. Pero pasaba el tiempo, seguía persiguiendo lo que quería y no lo conseguía, algo pasaba que todo aquello en lo que soñaba, me era negado (a veces por detalles incomprensibles). Sin embargo llegó un momento donde dejé de perseguir y me centré en lo que seguía haciendo, y vi que me gustaba, que era muy válido para lo que hacía, y que parecía ayudar a la gente. Tenía una especie de facultad que yo intuía pero no la veía, pero que parecían ver por mi. Pasaron los años y ese camino me fue ofreciendo un futuro, no solo profesional, sino personal, de pronto me di cuenta que en mi vida, alguien escribía derecho con renglones torcidos. Yo seguía encabezonado en lo torcido y alguien, me dirigía derecho hacia el plan que parecía haber para mi. A veces me sigo encontrando en situaciones que cuando me paro a pensar me sonrío, y pienso en si esto es lo que me tiene deparado el futuro, o aquello que dirige mis renglones torcidos me está queriendo decir algo. Y me dejo llevar probando a ver lo que me depara, a ver donde llego, a ver que sensaciones me produce. vivimos en un mundo demasiado determinista sin darnos cuenta que en la mayoría de las ocasiones debemos dejarnos llevar sin oponer demasiada resistencia, a veces alguien, sin darnos cuenta corrige nuestros renglones torcidos y nosotros podemos decidir si permitimos que nos ayuden, o no. En muchas ocasiones hay que dejar de pensar y hay que sentir.

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