SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on enero 10th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Hay una cosa que no llego a entender  y son esos padres  o abuelos que dicen refiriéndose a algún hijo o a algún nieto: “es  mi preferido” diferenciándolo del resto de hijos o nietos como si el amor a un hijo o nieto pudiera compararse y medirse,  además lo dicen como un alago, ¡uf…me chirría! Puedo entender que por el motivo que sea se tenga más afinidad… pero esa manifestación  me incomoda, cuando la oigo algo se me revuelve por dentro y no es nada bueno. Pues mira el evangelio termina con la frase “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. ¡Vaya!… Buscando la diferencia entre “predilecto” y “preferido” encuentro que aunque son sinónimos no significan exactamente lo mismo, pueden tener connotaciones diferentes, en el caso de “predilecto” dice: emana por amor o afecto especial; mientras que “preferido” emana del interés o el gusto, motivos diferentes al amor. Ese matiz cambia el significado.  Efectivamente en el evangelio lo primero que dice es: “eres mi hijo amado” por lo que aquí “predilecto” que es lo que le sigue, viene del afecto.

Por otra parte le habla a la persona directamente no al resto de oyentes, no dice “ese” sino “tú”  indicando cercanía e intimidad. En este caso concreto va dirigido a Jesús, con quien no se puede competir. Pero si Dios es nuestro Padre y somos sus hijos, eso puede ir dirigido a cada uno de nosotros. ¿Nos sentimos amados por Dios?… Con el corazón en la mano ¿podríamos decir que nos sentimos “Hijos predilectos”?. Eso de predilecto impresiona ¿verdad?.., compromete… ¡ya lo creo!. Me ha tocado vivir un  momento muy  difícil durante este último año y sí me he sentido amada por Él, lo he sentido a mi lado caminando conmigo, sosteniéndome, dándome fuerzas, consolándome y me he sentido privilegiada y mimada. Para Él somos únicos, irrepetibles, irreemplazables. Antes de nacer ya me pensó, ¿no es eso ser hijo predilecto?.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS (2009)

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Es el propio Dios quien nos presenta a su Hijo cuando es bautizado en el Jordán. Es una legitimación realizada desde lo más alto que le reconoce como aquél a quien se debe escuchar.

Jesús ha estado presente en la vida de los niños en estas fechas entrañables. Primero con su nacimiento, que lo hemos evocado con distintas manifestaciones, como haciendo el Portal de Belén en casa o cantando villancicos por las calles con Sembradores de Estrellas, implicándolos en las campañas de Cáritas o celebrando la Nochebuena y la Navidad en la familia extensa, y para acabar estas Fiestas, con la venida de los Reyes Magos, en la que, al margen del materialismo, se nos recuerda que Jesús, incluso siendo niño, es el auténtico Rey al que podemos adorar sin temor de ser defraudados. Claro que es un trabajo difícil el nuestro, como educadores, de separar el grano de la paja: enseñarles que lo importante es el amor de Dios, y no lo que hayamos recibido y gastado. El mejor presente es el que nos hace Dios al darnos a Jesús. “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Nos lo demuestra en su bautismo, con toda su importancia: Es el comienzo de su vida pública.

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