SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on enero 3rd, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Durante esta pandemia cuánta importancia le hemos dado al contacto con las personas, cuánto echamos de menos encontrarnos con la familia, los amigos, añoramos  los abrazos… Ante la imposibilidad de movimiento lo hemos sustituido por las llamadas de teléfono o video llamadas, la palabra se ha vuelto trascendente en este tiempo para mantenernos unidos, para mantener nuestras relaciones, aunque ya estoy cansada y no quiero más abrazos virtuales, quiero abrazos de verdad, quiero cercanía. El evangelio de hoy nos dice que Dios es un Dios cercano, que habla y nos ha dirigido su Palabra, también él necesita cercanía y para quedarse entre nosotros se encarnó en un niño que nació en Belén, un niño muy especial porque es Dios hecho hombre. Creer en la Encarnación del Hijo de Dios es descubrir la presencia de Dios en nuestra vida.

Descubrir la presencia de Dios desde la enfermedad y dejarte tocar por su presencia cambia el enfoque sobre lo que hacer con la vida que nos queda por vivir, nos da la posibilidad a abrirnos a otros propósitos de vida y a guiarnos en una relación más profunda y sincera con los demás. Descubrir a Dios en la enfermedad  es un momento privilegiado para la confianza y el abandono en Dios porque entre otras cosas es la luz que brilla en la oscuridad de las noches de insomnio, el que apacigua mis miedos y da fuerza para afrontar un diagnóstico  adverso, da sentido a mis proyectos a pesar de la enfermedad porque Él viene a darnos la vida, llenarnos de vida, Él es la vida, una vida capaz de acabar con la misma muerte. Sí, a Dios no lo veo físicamente  pero lo siento y algunas veces ¡¡¡con tanta fuerza!!!.

DESDE LA ESPERA DE UNA NUEVA VIDA

(Casada, tres hijas, la pequeña recién nacida, trabaja en el área de maternidad, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)

                                          Y la vida era la luz

Me ofusco Señor, me desbordo… caos!

Mamá, mamá, mamá…piden mis atenciones, siempre hay alguien a quien atender, me levanto y me acuesto como un día sin fin de tareas  y responsabilidades, … es más.. tampoco la noche ni la madrugada da tregua,  siempre hay una tarea por hacer , una llamada a la que responder… y me rebelo, Dios! Cuándo un rato para mi? Necesito mi tiempo, mis cosas, mi rato de oración tranquila! Cuando me toca a mi pedir y que me cuiden? Que peso sobre los hombros el pensar que sin mi la casa no tira , que tengo que poder con todo…. Tinieblas!!

No, no .Hoy me paro, no puedo dar más, ya he entregado demasiado…rabia, oscuridad! Yo también tengo derecho.

Venga voy a intentarlo. Luz. Venga que puedo verlo de otro modo. Tu luz. Voy a respirar un momento y a decir una palabra cariñosa. Uff, funciona, algo despierta en mi. Guíame Señor, ven , me has elegido para entrar en mi casa, voy a abrirte la puerta. “Venga chicas vamos a jugar un rato, venga que os ayudo a recoger, ya veréis que bonita queda la casa”- Vamos vamos Señor, que ya te voy entendiendo- “Cariño, me puedes ayudar con esto y así  terminamos antes y nos damos un paseo?, gracias”.

Una brisa, luz.

Vaya, parece que algo va encajando en mi, hoy no tengo la sensación de vaciarme en el dar, sino que lo que sale va dejando ganas de más, renueva mi proyecto, mis ganas. Luz verdadera. Venga, que hay un camino que recorrer con plenitud.

Señor, mi vida.

Hoy mi vida es mi oración.

“Señor, hoy te pido

no me escuches cuando te reclame lo que yo quiero.

Tú como Padre bueno sabes lo que de verdad necesito y me llena.

Hazme ver ese camino, y acompáñame en cada paso.

Dame tu mano y no me abandones incluso cuando no quiera verte.

Abre mis puertas,

desmonta mis muros  e inúndame, Señor,

de tu presencia,

de Amor. “

DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR (2010)

(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

¿No les ha ocurrido alguna vez lo siguiente? Has quedado con una persona de tu confianza para contarle un problema o vivencia que lleva tiempo acaparando gran parte de tus preocupaciones. Sin embargo, por el motivo que sea, las respuestas que te va dando a lo largo de la conversación te dan a entender que, por mucho que le trates de explicar, no llega a comprender el alcance de aquello que intentas transmitirle. ¿No estará sintiendo algo parecido Dios cada vez que celebramos la Navidad? ¿Realmente le estamos dando la importancia que merece a las primeras frases del evangelio de Juan? A mí, particularmente, me abruma todo lo que nos dice, y creo que para no complicarme la vida, prefiero quedarme con el relato de los pastores y el pesebre, que a pesar de transmitir lo mismo, está tan secularizado, que me posibilita no ir a lo profundo del mensaje y mantenerme en una posición más cómoda. Haciendo un ejercicio de autocrítica, debo reconocer que mi voluntariado peca en muchas ocasiones de esa falta de profundidad a la que aludo, pues, si algo caracteriza el mensaje de Jesús, es que pone a la persona por encima de todo. Y lo que entiendo por ir a lo más profundo de la persona, es que debo involucrarme en la vida del otro, lo que no debe confundirse con el asistencialismo, pues aunque necesario, no transforma, ni al destinatario de la acción, ni al que presta la ayuda.

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