DESDE LO SOCIAL

Posted on abril 9th, 2009 in > DESDE LO SOCIAL by admin

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

A muchos de nosotros nos sucede como a los discípulos del Evangelio de hoy, durante épocas más o menos largas de nuestra vida, que tampoco entendemos bien la Escritura que nos anuncia la Resurrección del Señor. En otras épocas vamos algo más allá, y como el discípulo amado, vemos los signos y creemos, sostenidos por la fe. Pero el mismo Jesús nos invita y nos pide ir aún más allá cuando, en la víspera de su muerte, indica a sus discípulos: «después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea» (Mc 14, 28; Mt 26, 32). Hemos de ir detrás de Él, volver a la Galilea de los orígenes, para ver al Resucitado y encontrarnos con Él.
¿Por qué la necesidad de este viaje? Algunos autores sugieren que ante ese acontecimiento desbordador y sin precedentes, se corría y se corre el riesgo de que, en el espíritu de los discípulos, la conmoción de la resurrección arrancara a Jesús de nuestra humanidad y de nuestra historia, y lo proyectara a un universo mítico de tal forma que, en el punto límite, anulaba la encarnación. Por ello Jesús resucitado los hace volver a sus encuentros iniciales, en Galilea, antes de afirmarse ante ellos como Señor de la gloria y volver al Padre.
Así también nosotros, para encontrarnos con el Resucitado, hemos de seguirle, tras sus pasos, hacia Galilea. Galilea son todos los lugares que Jesús ha marcado con su presencia: desde el monte de las bienaventuranzas a tantos sitios de curaciones, pasando por todos los lugares de encuentro con los pobres, pecadores y excluídos. Galilea es ese lugar en el que, por la presencia y la actuación de Jesús, parece que el cielo ha perdido su orgullo y su Reino toca la tierra, se abre a todos y se encarna en la vida cotidiana.
Yo le doy gracias al Señor por darse por completo a nosotros, y le pido que nos ayude a saber encontrarle, resucitado y vivo, presente y actuante, en nuestras vidas y en las de nuestro prójimo.

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