TERCER PASO: ORATIO

Posted on noviembre 21st, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Te damos gracias, Señor:

Eres el pastor bueno,

nos buscas,

nos cuidas,

nos salvas…

nos comprendes,

nos llenas de misericordia,

nos santificas con tu bondad

en estos tiempos duros de pandemia,

de tanto miedo,

de tanta y tanta ansiedad…

Te damos gracias, Señor

por todos los que nos ayudan,

por todos los que nos consuelan,

por todos los que nos acompañan.

En ellos vemos tu mano amorosa,

tu presencia que nos sosiega,

tu luz tan humana en medio de estos tiempos

tan extraños y tan quebrados.

Te damos gracias, Señor

por todo lo que podemos hacer por los demás,

por todos los detalles

de bondad,

de fidelidad,

de amistad…

por todas las oportunidades

de sembrar luz,

de ofrecer camino,

de cuidar la vida compartida.

Te damos gracias, Señor

por todos los hombres y mujeres de bien

que se esfuerzan en construir

relaciones,

ambientes

y procesos

humanizantes,

liberadores,

gratificantes de verdad

porque ayudan a saciar

la sed de amar y ser amados

que hay en todos los corazones humanos.

Todos estos hombres y mujeres de bien

son el gran síntoma

de que tu Espíritu de Vida

sopla donde quiere,

como quiere,

cuando quiere

y nos sorprende y estimula

en la construcción de la comunión

entre todos los seres humanos.

Te damos gracias, Señor

porque estás lleno de paciencia

con nosotros y con toda la humanidad.

Somos como somos.

Hacemos lo que hacemos.

Deseamos lo que deseamos.

Somos complicados,

paradójicos,

inconsistentes.

Nos sabemos capaces

de detalles de santidad

que alegran sinceramente

la vida de los que nos encontramos

en los senderos de la vida que recorremos…

y de minucias de ruindad

que endurecen aún más

los extraños tiempos que vivimos.

Nos conocemos bien:

somos mezcla,

a veces caótica,

de codicia y de ternura…

de maldiciones y bendiciones,

de depravaciones y de santidad.

Somos así,

un misterio tenaz para nosotros,

un corazón abierto y suplicante a tu juicio de amor,

un destello luz recibida y de consciencia esperanzada

en medio del universo gélido,

en medio de las convulsiones de la historia,

en medio de los absurdos de las acciones humanas.

Sigue habiendo

demasiadas muertes evitables,

demasiados hambrientos evitables,

demasiados marginados evitables.

No somos del todo, de verdad, hijos tuyos

de pensamiento, palabra y obra.

No somos del todo, de verdad, hermanos

que comparten dinero, casa y compañía.

No queremos del todo que de verdad

reines en nuestras vidas,

en nuestras manos,

en nuestras cuentas bancarias.

Aun así, aun así, Señor,

esperamos confiados el final de los tiempos,

el final de nuestros tiempos,

el final de nuestra vida.

¡Ven Señor,

ven a salvarnos.!

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