SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

En nuestra escala de valores  ¿que es lo que más apreciamos: la fe, la salud, la familia, la amistad, el trabajo, el prestigio, las posesiones…? Es curioso que en esa lista, a veces extensa, hasta que no perdemos alguna de ellas no nos damos cuenta de la verdadera importancia que tiene, es entonces cuándo daríamos lo que fuera por volver a tenerlo. Andamos por la vida como si todo lo que tenemos nos perteneciera por derecho propio, sin embargo todo es don y todo es gracia. Creo que eso de lo que decimos que no tiene precio, lo que no se puede comprar ni producir, es lo que realmente vale y todo es nada en su comparación.

El tesoro, la perla preciosa que nos habla el evangelio no es otra cosa sino Jesús. Un tesoro cuyo descubrimiento relativiza todos los otros valores de la vida. Esa revelación la hace posible la fe, curiosamente sin ella difícilmente podría soportar la perdida de eso que tanto valoro: salud, familia, …. Ni superar esos acontecimientos de la vida que me llevan al límite. Es la que me ha sostenido en los momentos más difíciles a los que me he enfrentado. La que me sigue sosteniendo cada día. ¡Que gracias tengo que dar al Señor por poseer el  don de la fe! Un don que se me ha dado de manera gratuita. Ese sí es un valor que no quiero perder y para ello necesito fortalecerla cada día, está en mi mano hacerlo con la ayuda del Señor. Sin embargo, en mi caso la salud depende de factores añadidos ajenos a mi voluntad. Y que distinto es vivir esa circunstancia desde la fe. ¡Como cambia el sentido de una cosa vivida desde Dios o sin Él!.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

El reino del cielo, nuestra casa, nuestra patria, a lo que debemos aspirar, Jesús lo compara con las cosas cotidianas de la vida de aquel momento. Me invita en mi realidad a descubrir y empezar a vivir ese Reino de inmenso Amor y Misericordia en cada momento de mi trabajo, donde paso tantas horas del día. Y se dan miles de circunstancias, acontecimientos, pacientes, compañeros, situaciones donde el Reino se puede hacer presente. Si mi opción es clara y he dejado todo y valoro el Amor de Dios por encima de todo, la opción es por el Reino y la Gloria de Dios, ya no es posible que me busque a mi, ni mi vanagloria, ni quiera ser protagonista, ni hay lugar para mi ego de ser la mejor. Sino trabajar para el reino, donde los pacientes pueden ser vistos no solo por sus enfermedades sino por sus sufrimientos, dudas, dolores, esperanzas o falta de ellas, y así poder mimar a cada uno como lo haría Jesús, acompañarlos,  en su recorrido por esos duros momentos por los que están pasando. También compañeros, algunas veces quemados, otras cansados, otras ilusionados, y cada uno también en su recorrido para crear un pequeño reino del Amor donde Jesús pueda hacer su misión de llenar nuestros corazones, de iluminar nuestros objetivos en la vida, de potenciarnos en nuestra misión para que de fruto.

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