SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 7th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Entregar a quien más quieres es el acto de amor más generoso que jamás ha existido. En una pareja, en una familia, hay que dar y regalar, día tras día, actos de amor. Hasta el punto de sacrificar incluso lo que más te gusta, lo que más amas, lo que más te apetece, por salvar, por dar vida, por buscar lo mejor para tu esposa/o, para tu novio/a, para tus hijos, para tus padres, para toda tu familia. Es complicado, porque a veces, buscamos nuestro propio interés, nuestra propia satisfacción, nuestro propio corazón, pero acampar en el corazón del otro, apostando incluso lo que más amas, es lo que Dios hizo por todos nosotros. ¡Qué inmerecido y maravilloso amor! Este amor es el que nosotros tenemos que vivir, lo demás son «pamplinas».

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

“Tanto amo Dios al mundo”…. El amor de Dios no tiene límites y nos entregó a su único hijo para salvarnos, esto segundo es algo que no llego a comprender del todo ¿Cómo es posible que entregue a su hijo para salvar a una humanidad rebelde, infiel, pecadora…? No entra en mi lógica, no termino de entenderlo.  Yo, que soy mama gallina que intento a mis hijos y a mis nietos suavizarles los problemas si no puedo evitárselos, allanarles el camino, facilitarles la vida. Sí, yo daría la vida por ellos, pero no daría la de ellos… Pero mi lógica no es la de Dios. Esa es mi pequeñez, esa es la diferencia. ¡Qué grande es el amor de Dios! ¡Qué inmenso es el amor de Dios!

Nos entregó a su hijo para que nos salvemos por Él, la salvación que el Padre nos da por medio de Jesús es Vida. Mientras caminamos por el mundo vivimos la vida bajo la seguridad de su amor y su cuidado, bajo la paz y la alegría que solo Dios da en medio de los problemas y dificultades de la vida.  A mí me gusta la vida, y no solo eso, me gusta vivir. En los peores momentos de mi enfermedad le decía al Señor “aún no Señor, quiero vivir, me queda tanto por hacer”, pero el vivir natural es temporal, tiene fecha de caducidad y la Vida que él nos trae es plena, es eterna. Creer en Jesús, no es una fe cualquiera, es la fe que salva, es la fe que transforma, que te cambia. Hace unos días he conocido la causa que origino mi enfermedad, el problema que hay en mi cerebro tiene difícil solución,  tengo que aceptarlo y aprender a convivir con ello, sin miedos, sin angustias porque el Amor de Dios es tan inmenso que Él proveerá.

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