SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 9th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Siempre he tenido este evangelio como un luz en mi vida : Yo soy el camino , la verdad y la vida. Para reorientarme, centrarme y no ir tras otros dioses: de la fama, del dinero, del prestigio, del poder, de la inteligencia. Tantos caminos. Caminos que conducen a otra parte.

Pero hoy me llama la atención que Jesús nos va a preparar un sitio, cerquita suya, un sitio privilegiado para aquellos que dan su vida, que no tienen miedo al sufrimiento, que lo tienen a ÉL como lo primero en sus vidas. Y creo que los enfermos tras tantos sufrimientos y sacrificios  también tienen ese privilegio, de ese» chalet en el cielo con piscina» que deseamos aquí en la tierra como un descanso , un remanso de paz y equilibrio.

Me consuela y me llena de alegría, ver que Jesús me quiere allí cerquita suya  eso me reorienta también a vivir aquí en la tierra con sobriedad, sin lujos, austeramente y compartiendo y derrochando la alegría de ese consuelo seguro en el cielo..

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cuando entré en el Movimiento hace muchos años, las comunicaciones con los hermanos de otros países eran muy complicada, no existía la inmediatez de internet, ni de WhatsApp, ni las videollamadas, añadida la dificultad del idioma. La comunicación era por correo y hacerlo con Sudamérica, África, era complicado. Para que las cosas llegaran a tiempo había que mandarlo con mucho, mucho tiempo, y aun así a veces no llegaban.  Sabíamos unos de otros a través del boletín mensual. Nos unía un mismo carisma, un mismo sentir, pero realmente no nos conocíamos, eran hermanos sin rostro. Cuando tuve la oportunidad de participar en la Asamblea de República Dominicana empecé a poner nombre a las caras, a conocerlos, a convivir con ellos, y empecé también a quererlos. Después participe en más asambleas, y conocí a más, y quise a más…  las noticias buenas o malas que me llegan de ellos las vivo de otra manera, porque para mí tienen rostro, ya los conozco, es otra cosa.

Algo parecido nos pasa con Dios, no tiene rostro y se nos hace lejano. Queremos conocerle y nos pasamos la vida buscándolo y buscándolo. Lo hacemos de muchas formas, lo buscamos en los grandes acontecimientos y en las cosas pequeñas y cotidianas, y parece como que se nos escapa, que se nos escurre. ¡Cuánto nos complicamos la vida!…  y lo tenemos tan fácil como mirar a Jesús, precisamente él nos dice: «Quien me ha visto a mi ha visto al Padre». Ocurre que tenemos una vida tan llena de acción, que nos falta tiempo de observación. Quien se acerca y conoce a Jesús , se acerca y conoce al Padre. Conociendo a Jesús conocemos al Padre. Este tiempo de enfermedad y confinamiento me ha hecho mucho más sensible a los signos de conocimiento de Dios. ¿No son signos del rostro de Dios las personas que entregan su vida al cuidado y promoción de los más desfavorecidos? ¿No son signos del rostro de Dios los religiosos que han acogido en sus casas y parroquias a inmigrantes y sin techo? ¿No son signos del rostro de Dios esos trabajadores que se han encerrado en las residencias con los mayores para evitarlas contagios? ¿No son signos de rostro de Dios los padres que cuidan con esmero a sus hijos aun en situaciones complicadas?  Veo el rostro de Dios en ellos. ¡Qué responsabilidad tenemos de ser la presencia y el rostro de Dios en el mundo! y que vértigo da saber que tenemos esa responsabilidad. Si, yo también quiero ser rostro de Dios para los que me rodean, estando atenta a lo que quieren y necesitan, escucharlos, hacerles compañía, darles mi tiempo, compartir lo que tengo, participar de sus proyectos. Pero no por mis méritos propios sino porque este tan unida a Dios que Él se refleje en mí.

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