SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Es un pasaje bello, donde mi incredulidad a causa de mi razón , me impide VER al resucitado. Que difícil es ver el Amor de Dios en el sufrimiento de la enfermedad: en la precariedad, en la desnudez, en la humillación a la que nos lleva. La enfermedad nos hermana a todos por igual, ricos, pobres, listos y menos listos,…..Todos necesitados. Si uso la razón y me pregunto ¿dónde está Dios?¿Ha resucitado?¿No lo veo? Pero su Gracia y su Misericordia viene a mi encuentro, en el enfermo puedo ver a CRISTO, cada paciente, en su alma, lleva un trocito de cielo, que hay que saber mirar, para descubrirlo ahí cerquita , necesitado.

DESDE LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

Me llama poderosamente la atención que en los encuentros de algunos discípulos con el resucitado, no lo reconocieran. Pero creo que se dan ciertos elementos comunes. En el Evangelio del pasado fin de semana, Tomás, al no encontrarse en la Comunidad, y ahora dos discípulos que se encontraban tristes y abatidos por lo que había pasado.

Yo, al igual que Tomás, necesito de la comunidad, preciso de mi vivencia comunitaria, compartiendo la fe, para poder encontrarme con Jesús. Ahora me encuentro lejos físicamente de mi ella porque trabajo en el extranjero, pero gracias a las nuevas tecnologías, sigo cuidando el vínculo que me une a ellos de una manera más presencial, porque seguramente, lejos de la comunidad, me pierda el encuentro con el resucitado.

Y, en este caso, el camino de Emaús puede tener similitud con mi camino de fe. Las Escrituras y la Eucaristía son elementos fundamentales para el encuentro con Jesús. Muchas son las ocasiones en las que llego a la misa en medio de preocupaciones, de angustia, de incertidumbre, de ruidos que llenan mi vida, voy triste «a mi Emaús». Alejándome de Dios. Pero Jesús en ese encuentro, en la misa y en la oración personal, explica las Escrituras y parte el pan.

En este tiempo de confinamiento que estamos viviendo, al verse modificada totalmente mi jornada laboral, y con tiempo en casa, he podido cultivar mejor esa relación con el Resucitado, teniendo momentos de cantidad y de calidad. No me es posible, como a la mayoría, poder acercarme a Jesús Eucaristía, pero sí a su Palabra. Y tratamos de seguir «online» la celebración eucarística de mi Parroquia, y compartir con mis hermanos la fe. De sentirme derrotado, triste, preocupado con la situación actual (como los discípulos que iban de camino a Emaús), a convertirme y convertirnos en personas alegres, esperanzadas. Es la gracia del encuentro con Dios, que transforma, que cambia todo. Y que nos invita también y nos impulsa a encontrarnos con tantos hermanos necesitados de esperanza, sobre todo, en este tiempo difícil que todos estamos viviendo.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cuando estamos inmersos en un proyecto en el que depositamos toda la ilusión y encima empleamos en él mucho tiempo y lo que esperamos no resulta. Cuando nuestros deseos se tuercen, nos invaden la desilusión, la tristeza, la desconfianza. Cuando los caminos del Señor no coincide con lo que esperábamos o nos gustaría, se nos hace duro de aceptar y a veces nos sentimos tan decepcionados que tenemos la tentación de abandonar.

Este curso se me presentaba estupendo. Con cuantas ganas hemos preparado y organizado el año, programando con tiempo, con mucho tiempo para que nada quede al azar, que todo salga estupendamente. Que bien pintaban este año las reuniones de la comunidad con nuevo asesor. Que ilusión puesta en esa sorpresa que le estaba preparando a mi marido por su cumpleaños. Además, en junio haremos ese viaje que llevábamos tiempo preparando, y tantos otros proyectos que teníamos … Pues, todos mis planes se han venido abajo, ha terminado todo del revés. ¡Que desastre! Primero por mi problema de salud, algo con lo que no contábamos y que lo trastoca todo, y cuando empezamos a salir de ello se nos presenta este confinamiento. Añadiendo ahora la incertidumbre de como quedaran nuestros hijos con la vuelta al trabajo, cuanto desasosiego por el futuro incierto. Cuanta impaciencia por unos cambios que presentimos llegar.

En estos momentos que todo sale mal, que todo se vuelve del revés, cuando me siento decepcionada, cuando con la incertidumbre aparecen los miedos Jesús se me hace presente. Igual que en el camino de Emaús Jesús sale a mi encuentro. A veces, mi ofuscación me impide reconocerlo. En esos momentos es cuando más necesito buscar en la oración y en la Palabra aquello que pueda iluminarme. Necesito que Jesús camine conmigo, quiero dejarme acompañar por él porque eso me sosiega. ¡Que verdad es que nada soy y nada tengo sin su presencia! El encuentro con Jesús me da fuerzas, hace que vuelva a ilusionarme por las cosas que se me presentan cada día, que vuelva a confiar, a tener esperanza. El Señor actúa en mi presente, sí, volveré a empezar.

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