ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on abril 26th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El camino de fe, podemos asemejarlo a lo que ocurrió en el camino de Emaús. Destacamos tres partes fundamentales: la muerte, la resurrección y la vida. Veámoslas cada una por separado.

1.- La muerte: se nos presentan situaciones en la vida de oscuridad y tinieblas, de frustración, de aridez, hastío y de falta de amor.  Hay momentos en los cuales el receptor (yo) no «sintoniza» bien con la «señal» (Dios) por mucho que intentemos conectar, no fluye ese diálogo. Incluso, esos momentos, pueden estar «aderezados» con dolores físicos o espirituales que los hacen aún más amargos. No nos engañemos, estos siempre van a existir y no podemos poner nuestras esperanzas en que lleguen los menos posibles y que pasen pronto. Los discípulos de Emaús iban totalmente abatidos, decepcionados, sin ninguna ilusión…

2.- La resurrección: una de dos, o vivimos los momentos de muerte esperando «a ver si pasan pronto», con resignación, quejándonos de lo desdichados que somos, autoflagelándonos por nuestra desdicha, o pasamos a la acción. Y cómo, pues ante todo, la fe es la que debe permanecer fuerte y con buenas raíces, por que en lo bueno, no hay problema, la felicidad cae por su propio peso, pero en lo malo, la vida ya no se ve tan plena, no posee esa luz tan perfecta como antes. La experiencia nos dice que «podemos recuperar a Dios a través de Dios en el hermano». Esa es la vía. Pero podemos querer entrar en el otro de un modo equivocado, «empujando», como alguien grandote y grueso que quiere entrar por una puerta pequeña…y lo que hace es que no muere a su yo, hay que «hacerse nada», ponerse al servicio buscando la plenitud de la vida del otro en vez de la nuestra, con pequeños y concretos gestos de amor, ofreciendo en cada momento nuestro dolor y oscuridad al Señor, como sacrificio y ofrenda para el bien del otro.

3.- La vida.-  es en ese «salir de nosotros mismos», guiados por una fe  en Cristo crucificado, el cual, amándonos hasta el extremo, nos redimió del pecado, como recuperamos la plenitud en nuestra propia vida, por que hacemos un camino parecido al de Jesús, a través de la muerte de nuestro yo, de no recrearnos en nuestro dolor sino «salir» y amar al prójimo, como vemos las cosas en su justo lugar, en proporción con todo el resto, por que, como Él, así ve nuestro corazón con claridad que nos hemos puesto en el Padre a través de esas «heridas» provocadas por la aceptación por amor de nuestra particular cruz de cada día. Y como no, aprovechemos los medios que Jesús ponía a disposición de los discípulos de Emaús, la meditación de la Palabra y la Eucaristía como alimento y fuerza para el alma. Si no es por eso, nos puede pasar como a ellos, no somos «Supermanes», necesitamos buscar y alimentar el alma

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