TERCER PASO: ORATIO

Posted on diciembre 22nd, 2019 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

 

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Casi a ciegas vago

en estos tiempos tan inciertos

y tan extraños.

Casi a ciegas.

Casi cegado.

Hambre de luz.

Veo destellos.

Pero tengo miedo.

¡Ven ya, Señor!

Casi a ciegas transcurro,

sin reconocer,

en serio,

que me sustenta

tu amor.

Vago casi a ciegas.

Y resentido…

por las calles de mi ciudad,

tantas veces

tan inhóspita,

tan ruidosa,

tan fea.

Hambre de paz.

Hambre de comunión.

Hambre de belleza.

Veo destellos.

Pero no me fío.

¡Ven ya, Señor!

Casi como un ciego.

Mutilado.

Receloso.

… incluso con pavor

transcurro

entre escombros

y centelleos

nada claros

en estos tiempos

tan ambiguos

y tan falsos,

tan llenos de esperanza

y tan ricos de intuiciones

que cuidan la vida…

Pero muchas veces

solo soy capaz de ver

sombras

como si fueran

los preludios

del fin de los tiempos.

Hay tanta codicia.

Hay tanta mentira.

Hay tanta herida…

en otros

y en mi.

En otros

y en mis palabras.

En otros

y en mis presencias.

Sí. Es así.

Casi a ciegas,

cansado,

agobiado

me dejo llevar

por las corrientes

poderosas de los ídolos,

de la publicidad,

de los espejismos.

Y soy casi uno más

de los que jalean

de pensamiento,

palabra

y obra

lo maligno

de este mundo.

Sí, casi una hiena

entre las hienas.

¡Ven ya, Señor!

¡Ven ya, Señor!

Sé mi alegría

auténtica.

Sé mi consuelo

auténtico.

Sé mi paz

serena.

Sé mi alimento.

Sé mi abrazo.

Sé mi silencio

primero y último.

¡Ven ya, Señor!

Colma mi hambre

de vida,

de amor.

de autenticidad.

Hambre de ti.

Hambre de Dios.

Un hambre como sólo

puede ser el hambre

de un hombre

entre hombres

que son solo hombres…

Un hombre con hambre

que sabe que ser sólo

hombre entre hombres

no basta.

No sacia.

No llena.

Hombre entre hombres:

humo, polvo, nada.

¡Ven, ven!

Sé que vienes

tú mismo

por mí mismo.

¡Así, Tú, ven…!

Sé que no puede ser

de otra manera,

que serás

el Dios con nosotros

ahora y siempre…

Sé que hablaron los profetas.

Sé que los santos lo proclaman con sus vidas.

Sé que los místicos

callan,

asombrados,

ante tu fascinante

susurro

que hace música

de una caña rota.

¡Ven amor sobre todo amor!

¡Ven vida sobre toda vida!

¡Ven comunión sobre toda comunión!

¿Para cuándo esperas

poner paz en mi corazón

partido…

apaleado…

sediento!

¡Ven! ¡Ya! ¡Ahora!

¡Ven ya,

que casi

no puedo

ni nombrar

tu nombre…

ni buscar tu rostro…

ni arrodillarme…!

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