SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on diciembre 1st, 2019 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical. 

 

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

En nuestra vida cotidiana, ¿cuándo estamos en vela? Quizá la mayoría de las ‘noches en vela’ que hemos pasado han sido porque alguna de nuestras hijas lo necesitaba, normalmente por algún malestar o enfermedad.

Esto nos hace caer en la cuenta de que velar no consiste solamente en no quedarse dormido, aunque sólo eso ya sea difícil, sino que velar implica mantenernos despiertos porque tenemos un propósito, y que ese propósito no somos nosotros mismos, sino estar atentos a la presencia de Dios en nuestra vida y estar preparados para responderle

Con nuestras hijas no sólo pasamos alguna noche en vela, sino que estamos en un ‘desvelo’ permanente buscando su bien. Cubriendo sus necesidades humanas fundamentales, pero también estimulando que vayan descubriendo esa presencia de Dios en sus vidas. Aún son pequeñas para entender estás cosas si se las explicamos, pero sabemos que aprenden con el ejemplo, y que es nuestra misión esforzarnos para intentar parecernos a Jesús, que nos recuerda que el encuentro con el prójimo es un ‘lugar’ privilegiado para estar en Su presencia.

Estaremos en vela por nuestras hijas, pero también queremos estar en vela como familia por las personas que sufran injusticia y por aquellas que necesiten un mensaje de esperanza o palabras de consuelo.»

DESDE LA ESPERANZA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

No es que tengamos buenas noticias últimamente, ante el clima de colapso de la economía, bombardeos por parte de un país a otro, amenazas de unos pueblos a otros pueblos, enfermedades contagiosas que se propagan con mucha más violencia en situación de pobreza extrema…. En fin y a partir de ahora, vivimos un tiempo litúrgico que se llena de ESPERA. Y ¿acaso no es eso lo que nos queda? Cuando alguien lo tiene todo, no tiene que mirar más allá, porque a su alrededor ya tiene cuanto necesita para ser feliz. Pero a quien le falta de todo, no puede más que esperar a que el día que viene, va a ser mejor que el que acaba de morir, pero es mejor, porque más allá, llega Dios. Cuando nuestra mirada, nuestro corazón, nuestra espera, nuestra ilusión, nuestros sueños, nuestro futuro, descansa en el Señor, su Amor de niño confiado, de padre amoroso, de madre desvivida, de amigo que se dio hasta la muerte, ese Amor, nos llena, nos sacia. Frente a las dificultades de la vida, frente a las noticias de muerte, la Vida aparece.

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