SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on octubre 27th, 2019 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

Ante el Octubre Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, dedicamos este tiempo ordinario a esta perspectiva.

 

DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, jubilada, colaboradora voluntaria en misiones populares)

Estas palabras de Jesús, del Evangelio del domingo, llegan en un momento en el que había que hablar con mucha claridad, como El hacía siempre, a todos los que le seguían y escuchaban…pero están dichas y escritas para todos.

Jesús nos hace el relato del fariseo y el publicano para ver qué  trato tenemos cada uno de nosotros con Dios en nuestra oración personal.

Conocer o no conocer a Dios…marcará siempre nuestra relación con El y nuestra  oración; pues ya decía Teresa de Jesús que orar es «tratar de amistad estando, muchas veces a solas, con quién sabemos nos ama»…De los dos personajes de la lectura, cuál de ellos «conoce» y se siente amado por Dios ? Los dos hacen su oración en el templo, por qué una llega al mismo corazón de Dios  y la otra no? Jesús mismo lo aclara en una sentencia :»él que se ensalza será  humillado y el que se humilla será alabado «.

La clave para conocer a Dios , amarle, seguirle y tener trato con El en la oración, nos

la da Jesús al final de la parábola: Soberbia y humildad…

Las dos palabras marcarán siempre nuestro trato con El…pues tanto fariseo como publicano, podemos ser cada uno de nosotros en nuestras oraciones interpersonales, según reconozcamos que todo lo bueno que hacemos o que somos  es de Dios y no nuestro…o que los méritos por cumplimiento de las leyes a rajatabla son logros de  nuestra conciencia.

La fe, el confiar siempre en Dios, sentirse  amado y perdonado no es propia de las personas soberbias sino de las humildes. Jesús, maestro de oración, nos enseña en este Evangelio cómo tenemos que orar.

DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana, y a movimiento seglar)

 

Cuando vivimos desde el carisma de la Evangelización y la Misión, podemos caer en el error de comportarnos como «el fariseo» de la Parábola. Es fácil, reconocer en el otro el error, ver lo que necesita para ser mejor, lo que debe cambiar… Pero… ¿ y nosotros?, los que se supone que anunciamos la Palabra, ¿somos dignos de hacerlo?. ¿En nuestra vida se demuestra que Jesús es nuestro centro? ¿O simplemente, nos dedicamos a ver la paja en el ojo ajeno, y no permitimos que nuestra vida se impregne de Auténtico Evangelio?

El publicano, no se atrevía a mirar directamente a Dios porque se avergonzaba de su comportamiento. Para vivir para el otro, para el pobre, para el que no conoce a Dios… Debemos abajarnos, y reconocer nuestros fallos, al igual que el publicano, para así curarnos por dentro y servir mejor para la construcción del Reino.

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