SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 27th, 2019 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

Ante el Octubre Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, dedicamos este tiempo ordinario a esta perspectiva.

  

DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, jubilada, colaboradora voluntaria en misiones populares)

Jesús, en esta parábola, hace un relato de la realidad, tan injusta, que El observaba y se vivía ya  en la sociedad de su tiempo…¿Qué nos diría ahora, hoy mismo?

Los» ricos» y los» Lázaros «¿han desaparecido? Me pregunto, y me respondo con toda sinceridad y con remordimiento porque sigo haciendo muy poco por cambiar la vida y situación de todos los «lazaros» que nos rodean, que están en nuestras puertas …

En una misión, en un pueblo muy rico, observé que las numerosas y bonitas fuentes públicas nunca tenían agua…Me pareció muy extraño…hasta que supe que era la forma de que los emigrantes que llegaban en pateras se marcharan…porque ni agua tenían para beber …Y…reaccioné  como los «perros» de la parábola…escuchando sus problemas  e intentando paliar sus «heridas»…pero en ningún momento se me ocurrió cambiar, de alguna manera, la decisión de ese «rico» pueblo para que el agua corriera por sus fuentes.

La enseñanza de Jesús, con este Evangelio, me hace ver que tolerar las injusticias y no denunciarlas me hace cómplice de los que las cometen.

¿De verdad solo puedo » lamer» heridas y ya está? ¿De verdad veo a Dios en cada uno de mis hermanos? ¿Hago algo por la conversión del «rico» que también puedo ser yo misma en mi vida en la que el «lujo» es mi comodidad, mi tranquilidad, y no complicarme la existencia?

La fuerza de la Palabra de Jesús está con el pobre ,el indigente ,el marginado, el enfermo el desvalido…Él lo ha dicho en muchas ocasiones, lo que hagáis  a uno de ellos me lo hacéis a Mí.

Y vuelvo a preguntarme: ¿De verdad veo a Dios e en cada uno de mis hermanos?»

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DESDE LA MISIÓN

(mujer, soltera, profesional, misionera laica en país desfavorecido)

Hijo… Curiosamente, al meditar este texto, esta fue la palabra que más fuerte me llegó y me recordó cómo comenzamos la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro.

A pesar de rezarla tan frecuentemente, nos olvidamos que todos somos hermanos y hermanas.

Como el rico, nos encerramos en nuestras vidas, nuestros problemas… y nos olvidamos, ni siquiera vemos, a los que están a nuestro lado y nos necesitan, o no vemos las necesidades del hermano o hermana. Y así, ¿qué Buena Nueva anunciamos?

Suena a tópico, pero yo lo viví y ha sido una gran lección cómo el que menos tiene es más sensible a las necesidades de los demás.

Cuando viví en un lugar de frontera, las mamás a las que atendía, se ayudaban unas a otras y, sino podían, enseguida venían en búsqueda de ayuda, dejaban sus quehaceres, caminaban bajo el sol para pedir ayuda para otra mamá que lo necesitaba.

Pero… ¡cuanto nos cuesta salir de nuestra zona de confort!¡bastante tengo con lo mío! Sin embargo, si realmente queremos seguir a Jesús y colaborar en su proyecto: un mundo más justo y fraterno, es necesario superar esta barrera, salir, abrirnos a la realidad, hacernos sensibles a los problemas y necesidades de los otros/as, especialmente de los que nadie ve ni tiene en cuenta.

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