SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 14th, 2019 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL TRABAJO

(hombre, joven, trabaja, pertenece a grupo cristiano de jóvenes)

En mi trabajo, ¿Quién es mi prójimo? Es una pregunta interesante que nosotros mismos le hacemos a Jesús en el día de hoy, y que nos responde no solo con lo que buscamos, sino con la forma en que debemos amar a ese prójimo. Prójimo es todo el que me necesita, y en el trabajo, de estos hay muchos. Me hace reflexionar en como respondo ante la solicitud de un compañero para realizar una labor, ¿Lo hago de buena gana? ¿Le pongo todo mi empeño en hacerlo bien? ¿Lo hago a tiempo, sin hacer esperar al otro por mi pereza? Así en lo laboral, pero, ¿Y en lo personal? También en lo personal debo estar atento a las necesidades de mis compañeros. Puede que estén falta de algún consejo, de palabras de aliento o de ánimo, a veces con solo escuchar lo que tienen que decir les ayudamos a sentirse más tranquilos. Que el señor me ayude a no ser indiferente ante las necesidades de mis compañeros, y me ayude a actuar como prójimo de aquellos que me rodean y acompañan en el día a día.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Sé que parece obvio, sencillo y natural que, en un matrimonio, el primer prójimo sea el otro cónyuge. Para los esposos, es fácil ocuparse del otro, cuidarle, vendarle las heridas y gastar lo que sea necesario, dinero, tiempo, amor, generosidad, vida para atenderlo y ser misericordioso. Sin embargo, hay ocasiones en donde se torna más difícil y por ello también, más maravilloso hacer vida esta Palabra en el matrimonio. Es el caso de unos esposos que llevan muchos años casados, ella está gravemente enferma, una enfermedad que la deja sin razón, sin recuerdos, sin memoria, en donde no reconoce al que siempre ha sido el amor de su vida y sin embargo, él la cuida, la ama y la protege, a pesar de lo ingrato que es, como si fuera la primera vez que la vio, la primera vez que le prometió que la amaría en la salud y en la enfermedad, todos los días de su vida. Es una situación que nos alienta, que nos pone los pelos de punta y nos hace sentir que Dios es la unión indestructible que une a esos esposos. Sólo pido que en las circunstancias de nuestra vida, como matrimonio, si alguna vez, nos vemos malheridos, feos, cansados, llenos de las arrugas que dan los años y sus sinsabores, que cuando la vida nos muela a palos, no demos un rodeo, sino que actuemos de la misma manera que ahora lo hacemos, es decir, que sea obvio, sencillo y natural amarnos.

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