SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 17th, 2019 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ENFERMEDAD

(matrimonio, 50 años casados, él enfermo, ella le cuida, pertenecen a comunidad parroquial)  
El Evangelio de este 2º Domingo de Cuaresma, nos invita a una reflexión muy difícil de digerir. En primer lugar quiero decir que yo también quiero ser Pedro, pero la realidad de la vida es el día a día, con todos sus obstáculos, difícil muchas veces de llevar, pero leyendo este Evangelio, me he fijado en algo muy importante para mi. Somos muy dados a hablar y mucho, pero poco a escuchar.

Dios nos dice muy claro que a su Hijo hay que escucharlo, también pedirle y hablarle (faltaría más). Desde mi experiencia he aprendido a escucharlo en un beso, un abrazo, un “te quiero”, un ¿cómo estás?, una llamada de teléfono en el momento más oportuno, en la música y en tantos otros pequeños detalles que por medio de ellos , Dios me habla y me hace recapacitar y pararme a decirle: “Señor, gracias porque por medio de los demás sé que me hablas y estás ahí”. Feliz Domingo..

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento eclesial)

Una de las cosas que más le fastidia a los sindicalistas es cuando después de haber hecho una ardua gestión para que un trabajador (que no está afiliado al sindicato) se vea recompensado o salvado, este siga afiliado a su anterior sindicato y no cambie la afiliación al nuevo que tanto le resolvió. Muchos me lo han advertido como la parte más frustrante de esta labor.
¿Quién no se ha cansado alguna vez de la humanidad que nos rodea? ¿Quién no ha tenido ganas de abandonarla, aunque sea un ratito, al menos para coger aire?
Tengo un amigo que cuando estamos en un instante espléndido (un rato de piscina, el final de una buena comilona, etc) siempre dice «hagamos tres tiendas». ¿Quien no congelaría momentos de su vida para saborearlos por toda la eternidad? ¿Quién no ha hecho de tripas corazón para regresar a un mundo sordo al Evangelio?

Y esta sucesión de hastío, de luz, de entrega, de dolor, se van sucediendo en un eterno bucle espiritual. En estos años que pasamos en esta tierra, que parecen muchos, pero que en realidad son muy pocos para cambiar el corazón, son el tiempo que pasa mientras subimos asfixiados a la montaña, vemos la luz del hijo escogido, bajamos a nuestro particular Jerusalén, y en su dolorosa humanidad, nos da pereza y miedo volver a subir.
Da igual dónde te encuentres en este momento. Subiendo o arriba, bajando o abajo. Lo fundamental es no pararte, sabiendo que el paisaje siempre cambia si caminas. Y que cansados, algún día, más pronto de lo que intentamos ignorar, podremos poner definitivamente nuestra tienda con Jesús para descansar por toda la eternidad.

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