SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on diciembre 24th, 2018 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA ESPERANZA DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR

(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar, voluntario con personas sin hogar)  

 

«¡Dichoso tú, que has creído!». Dirijo a mi persona las palabras pronunciadas por Isabel en el evangelio, pues me siento dichoso por ser creyente, y también, entre otras muchas cosas, por haber podido encontrar a Dios en los más débiles, vulnerables y desprotegidos. Todos tenemos nuestra propia experiencia de Dios, y la mía está íntimamente ligada a las personas que sufren, en particular, a las que lo hacen en nuestras calles. Sí, fue esta la manera que Dios escogió para hacer más férrea una fe que, hace ya más de quince años, tenía en cuenta a los más desfavorecidos, pero lo hacía desde la distancia, ajena al dolor y al sufrimiento que les toca vivir cada día. Ahora, después de haber compartido una parte importante de mi vida con tantas personas sin techo, sin hogar, sin esperanza, me siento en la necesidad de denunciar la situación de tantos hermanos a los que se les priva de lo más básico para llevar una vida digna. Ojalá que este tiempo de Adviento sirva para remover conciencias y para impulsar acciones que permitan crear una sociedad más justa, solidaria y comprometida, capaz de colocar en el centro a los empobrecidos.

 

EL ADVIENTO DESDE EL MÁS PEQUEÑO DEL HOGAR

(mujer, casada, un hijo de un año, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Hace casi dos años recibimos la noticia de que tendríamos un hijo. Hace cerca de un año que nació nuestro hijo. Son acontecimientos que se repiten a cada segundo en nuestro mundo desde siempre: mientras nosotros recibíamos esa buena noticia, muchas mujeres en todo el mundo estaban recibiendo la misma noticia y mientras nacía nuestro hijo, millones de mujeres estaban dando a luz a los suyos.
Pero vivir estos acontecimientos cotidianos desde la fe, los llena de un sentido nuevo. Eso debió experimentar Isabel cuando recibió la visita de María embarazada: el hijo que esperaba saltó de alegría en su vientre, su vida quedó llena de esa alegría tan profunda que solo da la fe.
Vivir nuestro embarazo y el nacimiento de nuestro hijo y cada día de su vida desde la fe nos llena de esa misma alegría porque sabemos que todo viene de Dios y que esa vida no nos pertenece: es de Dios, Él la sostiene.
Cada noche, cuando rezamos antes de que se duerma, damos gracias porque sabemos que hemos sido bendecidos, no solo por tenerle con nosotros sino sobre todo por “disfrutarle” desde la fe en el Dios de toda vida
.

Post a comment