SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on diciembre 16th, 2018 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA ESPERANZA DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR

(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar, voluntario con personas sin hogar)  

Es muy habitual que la gente que se interesa por la labor que realizamos, nos termine preguntando si podrían hacer algo por las personas sin hogar. La respuesta, a pesar de la cantidad de veces que me la han hecho, nunca me ha resultado sencilla, pues depende de muchos factores y no existe una única contestación. Sin embargo, sí que hay dos aspectos que siempre menciono: trátalas como personas y no las enjuicies. Por su simpleza, parecería “poca cosa”, pero puedo asegurar que solo una minoría las saluda o las mira sin prejuicios. ¿Somos realmente conscientes del bien que podemos hacer no siendo indiferentes al sufrimiento de nuestros hermanos más débiles? ¿nos hemos preguntado alguna vez si caigo en la tentación de juzgarlas reduciéndolas a un solo calificativo, como “la drogadicta”, “el borracho” o como quiera que se conozca entre los vecinos a alguna de estas personas?. Ojalá fuéramos conscientes de ello, pues podemos hacer muchísimo simplemente tratándolas como haríamos con cualquier otra persona. Solemos quedarnos con la primera imagen que nos llega a través de los sentidos, pero más allá de alguien que pide o duerme entre cartones, hay una persona necesitada de afecto, compañía y comprensión.

EL ADVIENTO DESDE EL MÁS PEQUEÑO DEL HOGAR

(mujer, casada, un hijo de un año, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

¿Qué tengo que hacer yo? Esa es la pregunta que le hacen distintas personas a Juan con el deseo de convertirse. Y a cada persona, según quien es, Juan da una respuesta distinta.
Yo me hago esta misma pregunta con la ilusión de quien quiere seguir poniendo su vida en Dios. Así que estoy convencida que la respuesta pasa por mi situación concreta, mi día a día compartido con mi marido y mi hijo, lleno de pañales, de ir de un lado a otro, recoger al niño, recoger la casa, de tener momentos para contarnos cómo ha ido el día, ir al pediatra, intentar descansar por las noches (que no siempre es fácil con un bebé en casa)… pero también rendir bien en el trabajo, cuidar a los compañeros, estar atentos a la realidad y ser fermento en la sociedad. Estar con la familia y los amigos y ser ahí testimonio. Cuidar nuestra oración, la vida comunitaria, la Eucaristía…

Nuestra vida concreta es el espacio donde encontrar la respuesta a la pregunta “qué tengo que hacer yo”.


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