SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 27th, 2018 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA
(matrimonio, trabajan ambos, cuatro hijas, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Este Evangelio me resulta muy querido y emotivo. Como padres, nos vemos altamente reflejados en él. Aún siendo una despedida de sus discípulos, Jesús les transmite seguridad para que salgan a realizar sus tareas con la confianza de que Él está con ellos.
Nuestras niñas, las mayores, cada vez menos todo sea dicho, también necesitan saber que papá y mamá están con ellas en todo momento. Que las acompañamos y protegemos aún cuando no nos ven. En multitud de ocasiones demandan, no sólo que estemos con ellas, sino que participemos en sus quehaceres diarios (bien sean juegos, deberes del cole) o que veamos cómo ellas los realizan. Conforme crecen demandan más distancia del nido, más autonomia, pero siguen necesitando sentir la seguridad de saber que papá y mamá estamos ahí acompañándolas “todos los dias, hasta el fin del mundo”, disponibles para darles el soporte y apoyo que requieran en cada momento.
Es maravilloso sentir que somos copartícipes en esta tarea de acompañamiento en el crecimiento y desarrollo espiritual de nuestras hijas.

DESDE LA LLAMADA A LA SANTIDAD

(mujer, casada, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Imagen preciosa la que relata el texto a la vez que inabarcable, el Señor vuelve a hacer su ELECCIÓN a personas concretas a los que ha escogido. Caigo en la cuenta que es un número muy reducido y además “algunos vacilaban”, pocos y no muy convencidos. Con esos pocos, les muestra una MISIÓN, nada más y nada menos, que hacer “discípulos suyos a todos los pueblos…”
Pensado fríamente hasta ahí, es para echarse a temblar, es evidente que elección y misión no cuadran, que hay un “abismo” entre los que son y lo que se les pide, la misión está muy por encima de las capacidades del grupo elegido.
Creo que es lo que podemos pensar y sentir cuando volvemos a constatar, esta vez nos lo recuerda nuestro querido papa Francisco, que estamos llamados a la SANTIDAD. Yo ¿santa?, imposible…me siento incapaz de ser santa. Lo que veíamos con los apóstoles, elección y misión, un abismo.
En mi  día a día, cuando no soporto el ritmo y dificultades del trabajo, en la familia cuando las relaciones se tensan y no responden a nuestras expectativas, en la comunidad cuando experimento sensaciones poco gratificantes, ante la ancianidad y enfermedad de mis padres que me agotan las pocas energías que me quedan y sale todo mi mal humor, en estos momentos de cruz ¿cómo cumplir con nuestra altísima misión de ser santo? ¿Dónde encontrar la capacidad para actuar desde el Amor?
Cuando soy consciente de ese abismo entre lo que soy y lo que estoy llamada a ser, encuentro la clave de todo, y que nos la dice el evangelio al final “yo estoy con vosotros todos los días  hasta el fin del mundo.” Empiezo a entender que solo la Gracia de Dios me regala la santidad, empiezo a experimentar que Él y la Madre caminan a mi lado, acompañan mis quehaceres y que hacen el milagro en mí, para ser capaz de actuar santamente en los diferentes ámbitos de mi vida. Me propongo permanecer unida a ÉL para que, por su Gracia, me regale la santidad y así me capacite para saltar el abismo y sin miedo.

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