PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 29th, 2018 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según san Juan 15,1-8

El que permanece en mi y yo en él, ése da fruto abundante

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que déis fruto abundante; así seréis discípulos míos.”


NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Es un trozo de un largo discurso de Jesús que termina para dirigirse al huerto de los Olivos (capítulo 18)
El contexto es la última cena, donde ha hecho el gesto de lavar los pies a sus discípulos (capítulo 13).
En esta parte usa la comparación de la vid, de cuyo tronco -la cepa- nacen las tiernas y largas ramas llamadas sarmientos, que dan las hojas y los racimos de uvas. Estas ramas se usaban también para encender hogueras, una vez cortadas y secas. En la tierra de Jesús abundan las viñas.
Jesús se identifica con la vid y a sus discípulos con los sarmientos. La comparación expresa la unidad entre Jesucristo y sus discípulos; como lo muestra el hecho de que del versículo 4 al  diez de este capítulo 15 aparece 9 veces la palabra “permanecer”.
Los efectos de la permanencia de los discípulos con Jesús son los mismos que la de los sarmientos con la vid: mientras permanecen unidos, dan fruto, cuando son cortados, se usan para el fuego. La palabra “fruto” sale seis veces del versículo 2 al 8, señal de su importancia; Juan enlaza el hecho de dar fruto al de ser discípulos (ver v. 8)

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