PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 20th, 2018 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 24,35-48

Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros.” Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: “¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.” Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tenéis ahí algo de comer?” Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.” Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.”


NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Es la continuación del relato de los caminantes de Emaús (“lo que les había acontecido en el camino”) a su vuelta a Jerusalén, donde estaban reunidos los demás discípulos con Simón.
La presencia de “Jesús en medio de sus discípulo” transmite la paz, presente desde el comienzo del Evangelio: paz en la tierra a los hombres de buena voluntad (2,14)
La reacción de sus discípulos de creerse ante el espíritu de un muerto (un “fantasma” traducen a veces) representa la creencia griega de la supervivencia del alma tras la muerte del cuerpo. Lucas combate esa filosofía y afirma la resurrección de la persona de Jesús: “soy yo en persona”; e insiste particularmente en que no es un “espíritu”: “palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos”; hasta le hace comer.
El pescado asado que come (en Jerusalén, donde no hay mar alguno cercano) recuerda la multiplicación de los panes y los peces, es decir, la Eucaristía. Los de Emáus contaron “como reconocieron a Jesús en el partir el pan”, y ahora le reconocer al comer el pescado.
A partir del verso 44 sigue un discurso de Jesús donde recuerda que los sucedido estaba anunciado por el Antiguo Testamento (“lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos”) dándose así la clave cristiana de lectura de tales libros inspirados:”les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”.
Por último los nombra “testigos” (“mártires” en griego), o sea, los que “en su nombre predicarán la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos”

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