SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 25th, 2018 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


UNA ECONOMÍA DESDE EL EVANGELIO
(hombre, casado, dos hijos, trabaja y es empresario, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Ante la lectura de la Pasión y en un breve comentario como este, permitidme que me centre en sólo esta parte del Texto:
“¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.” Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó: “Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.”
Muchas veces surge el dilema en mi vida sobre el uso del dinero en cuanto a mi relación con la Iglesia. Es un auténtico dilema moral: ¿uso el dinero para darlo a los pobres? ¿O por contra para el sostenimiento de la Iglesia, la pastoral, etc.? ¿En qué proporción? Si los pobres son los primeros en el Evangelio, ¿por qué aportar a otras acciones buenas mientras haya pobreza y desigualdad?
Resuena en mí el texto de hoy dando luz: “Ella ha hecho lo que podía”… “Se ha adelantado…”. Ciertamente Jesús se eleva ante preguntas concretas como las que me hago, para dar luz. Lo relevante es hacer lo que uno puede. Cuidando la Iglesia, sus sostenimiento económico, el sufragio de las actividades pastorales, los templos y la liturgia ciertamente me estoy “adelantando a embalsamar Su cuerpo para la sepultura”, estoy ayudando a que el Señor viva su Pasión y Resurrección en mis hermanos y en mi comunidad parroquial. Y estoy sin duda ayudando a reducir la pobreza, a generar actitudes solidarias, fraternas, y a construir la Paz.
El texto me invita a pensar quiénes son en mi entorno las personas valientes como la mujer, que cautivada por Jesús siente la necesidad de mostrar su cercanía y su respeto con el perfume. Incluso provocando comentarios negativos entre los seguidores del Maestro. ¿Quiénes son esas personas en mi vida? ¿Cómo me relaciono con ellas? ¿Les reprocho algo?
Y ante esas personas valientes que siguen a Jesús y “hacen lo que pueden”…¿qué actitud tomo yo? ¿Soy de los que creo saber lo que hay que hacer, y por ello reprendo a otros? ¿Soy de los que contemplo la escena, huelo el perfume, pero no tomo partido? ¿Me centro en el valor económico de las cosas en vez de ver el valor que les da Jesús?
Me cuestiono también: ¿En qué ocasiones he derramado lo que tengo para alabar a Jesús? ¿Cómo me he sentido?
Que el Señor nos ayude a vivir su cercanía de tal modo que nos sintamos en la necesidad de derramar nuestro perfume en Él.

DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA

(hombre, casado, dos hijos, trabaja, miembro de la junta de gobierno de una procesión de Semana Santa)  

No estaban preparados. Nadie estaba preparado para la llegada de Jesús el Nazareno. Pilló a todos con el paso cambiado. A sus propios discípulos, que nunca entendieron los acontecimientos que se avecinaban; a Pilatos, que nunca comprendió el porqué de la condena de un inocente acusado de poner en peligro el poder del César; a los sacerdotes judíos que le acusaron de blasfemia al declararse Hijo de Dios; a los soldados romanos que le dieron martirio y no entendieron la fuerza que le permitió soportar tanto sufrimiento. Nadie entendió nada. Se mofaron de Él. Le escupieron. Le azotaron. Le acusaron de traición. De blasfemia. De autodenominarse Dios. De revolucionario…; nadie comprendió nada.
Tuvo que morir, para que un soldado romano dijera: “Realmente este hombre era Hijo de Dios. Tuvo que soportar la cruz, para que ella se convirtiera en nuestro destino. Tuvo que resucitar para mostrarnos cual era nuestro destino como hijos suyos. Tuvo –con mucho miedo- que soportar una horrible Pasión para mostrarnos el camino. Él, que solo habló de amor. De igualdad. De compromiso. Aceptó su destino con determinación y valentía. ¡Qué ejemplo de consistencia!
Lástima que nadie estuviera preparado para su llegada. Que nadie entendiera nada. Que nadie comprendiera quien era…, y para qué había venido.
A nosotros los cristianos nos dejó para siempre su ejemplo y a los cofrades nos “regaló” la posibilidad de recordarlo en nuestra Semana Santa, que no por casualidad se llama Semana de Pasión, o Semana de Gloria. Nos entregó el bendito don de recordar su padecimiento salvador con nuestros desfiles penitenciales. Jesús y su Pasión, justifican nuestra existencia como cofrades. Como para decir que no tenemos fundamentos. Es posible que los cofrades compongamos un “teatro barroco callejero”, pero el mismo no está vacío de contenido. Lo tiene. Y muy profundo.

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