ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on marzo 11th, 2018 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Desde pequeños hemos aprendido sobre la vida de Jesús. Sabemos lo que hizo, sabemos que vino a salvarnos, sabemos que Él es la luz… Sin embargo…“la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz”. Y al decir hombres, nos referimos a todos nosotros, hombres y mujeres. No miremos hacia otro lado. Eres tú y soy yo. En demasiadas ocasiones preferimos la tiniebla. Nuestras palabras y nuestras acciones no están impregnadas de las claves del Evangelio, sino de unos códigos que nos marca nuestra sociedad actual, que nosotros consideramos que son “la vida” pero que poco a poco nos van sumergiendo en la tiniebla, ahogando en nosotros la luz que nos llega del Hijo de Dios.

“Todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz”
Para actuar desde el Evangelio de esta semana, optemos por la luz, en lugar de la tiniebla que no nos deja saber dónde estamos, que nos inquieta, nos agobia… Optemos por la LUZ que nos da seguridad. Dediquemos un largo tiempo diario, a leer la Palabra. Como hacía el Padre Claret. Leamos en esta Cuaresma varios capítulos diarios de la vida de nuestro Señor. Dios nos envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve, para que todos nos salvemos.

“El que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.”
Procuremos en algún momento también analizar por qué tenemos esa lucha interior entre la luz y la oscuridad… Hagamos un planteamiento serio de por qué no somos radicales en nuestra vivencia del Evangelio, por qué no somos testimonio, testigos de la luz… O lo que tal vez sea peor, (porque es un autoengaño), por qué vivimos a medio gas, con mediocridad, sin valentía… alejados al completo del testimonio decidido que nos da el Maestro. “Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.” Utilicemos estos días de Cuaresma para adentrarnos de nuevo en ese camino de salvación, salvándonos nosotros y ayudando desde nuestra vida a que otros se salven… El Padre nos dice basta y nos envía a su Hijo. El Amor infinito de Dios nos libera de falta de esperanza, pesimismo, angustia, competitividad, poder…

Levantemos todos la mirada hacia el Hijo de Dios, elevado en un madero. Él conoce nuestras debilidades, nuestras fragilidades. Él ha venido a nosotros para darnos esperanza, para que “todo el que cree en Él tenga vida eterna”.

 

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