ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on febrero 11th, 2018 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Varias lecciones podemos extraer para ponerlas en práctica de este bonito pasaje:

1.- Acercarnos a Jesús con fe:
El leproso, lo tiene todo perdido, está deshauciado de la sociedad, en un gesto de osadía, incumpliendo incluso la norma, se salta las reglas y se aproxima a Jesús, por que sabe que sólo Él es capaz de curarlo, pone su confianza en el Salvador. Pidamosle nosotros al Señor que nos cure de todas nuestras enfermedades tanto del alma como del cuerpo, con esa humildad que nos indica el texto, de rodillas, reconociendonos pecadores, con total confianza por que sabemos que ahí está la fuente que calma nuestra sed. En los momentos de desesperanza, de depresión, de soledad, volvamos nuestra mirada al que nos salva, pongamonos a amar viendo a Jesús en el otro, a ofrecer nuestro dolor por la salvación de otros, a orar, acerquémonos a los sacramentos, a su Palabra…

2.- Acercarnos al hermano como Jesús:
Aún a riesgo de infectarse, incluso sabiendo las consecuencias que ello acarrearía, (Jesús, al tocarlo, según la Ley, ya es impuro, ya no pudo entrar más en un pueblo, sólo se podía quedar en las afueras) se “hace uno” con el prójimo, ¿cómo?, salva el rechazo que dan las llagas de la lepra, no huye, es más, se atreve a tocarlo, hace suya su enfermedad, se pone a su altura, y la mejor manera de devolverle la dignidad es que el leproso sienta esa cercanía física, ese contacto. Ahí el leproso se siente seguro, confiado, y se produce el milagro. El papa decía que los pastores debían de “oler a oveja”, por la cercanía con el ganado, haciendo un simil sobre cómo debe ser nuestro trato con los más desfavorecidos. ¡Hay que tocar!, no tengamos miedo de eso, un simple gesto como coger una mano, abrazar, besar… cambia radicalmente el “tú y el yo” por el “nosotros”.

3.- Comuniquemos la alegría de la Buena Nueva:
Jesús le dice al leproso que cumpla con la Ley, que se presente a los sacerdotes y ofrezca un sacrificio por su curación, pero que no diga nada a la gente. Eso, que pudiera interpretarse como una desobediencia, como una “metedura de pata”, no es más que una consecuencia intrínseca de la alegría del encuentro verdadero con el Señor, ese reconocimiento del Amor de Dios, ese sentirse amado inmensamente, hace que no sea uno capaz de callar, es como un fuego interno que te impele a comunicar que hay Alguien que te quiere  tal y como eres, que te devuelve toda tu dignidad, te considera su hijo, se preocupa por tí, te cuida, cura tus heridas y te perdona hasta el infinito por que sólo mira lo bueno que hay en tu interior.

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