ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on noviembre 19th, 2017 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La semana pasada, con las vírgenes necias y sensatas, al igual que ésta, con la parábola de los talentos y su “ajuste de cuentas”, puede hacer que nos quedemos en el simple “miedo al juicio final”. Sin embargo, las dos parábolas hablan de la invitación al banquete, de un dia de fiesta. De que el Señor nos propone todas esas cosas, los candiles encendidos y alerta, los talentos dando su fruto, para que eso redunde en nuestra felicidad, en nuestra plenitud, no sólo al final, sino en esta vida, en el presente.

Quisiera hacer una reflexión sobre lo que es un talento: incluye  los dones y las virtudes. Las voy a explicar como lo hicieron conmigo, con un simil sencillo pero clarificador:

-El don: “el caramelo sin envolver”: es algo que nosotros no trabajamos, simplemente nos lo comemos. Es algo que el Señor nos ha dado a cada uno y no siempre los mismos a todos. Ejemplo: Hay gente capaz de empatizar rápido con cualquiera, se dice que tiene “don de gentes”. Otras personas son buenísimas para dar un consejo, el Señor les ha dado esa intuición para encaminar a quien se lo propone, y no se sabe por qué se le ha dado a esa persona y no a otra…

-La virtud:”el caramelo envuelto” : Tengo que realizar un trabajo para comerme el caramelo, tengo que quitarle el papel. La virtud, para desarrollarla, para crecer en ella necesita de una constancia, por ejemplo, si vivo la humildad desde pequeño, si la practico, llegaré a ser humilde. Si trato de ser austero, si trato de apañarme con lo que tengo y hago ese ejercicio cada dia, al final voy a vivir muy bien la virtud de la austeridad, voy a disfrutar de esa gran virtud por que, precisamente ésta me hace ser más libre. Por tanto, la virtud no se adquiere como el don, se trabaja y así se crece en ella. Trabajar las virtudes es también negociar bien los talentos.

Pero, ¿de qué le sirve a uno tener un don o una virtud si no la pone al servicio de los demás? Casi nunca pensaremos que somos los mejores preparados para tal o cual cosa, pero si no lo hacemos, tampoco lo sabremos nunca. Y, como decía el papa Francisco, él prefiere una Iglesia que sale a las periferias, arriesgada aunque maltrecha y dolorida pero que da frutos, a  una Iglesia acomodada, discreta, apática y sin poner al servicio los talentos.

También esta parábola me recuerda que yo estoy en la Iglesia no por que me guste estar con unos y no con otros, con mi comunidad, con mi movimiento, con el cura tal o cual… No, estoy en la Iglesia por que estoy enamorado de Dios, y convivo con unos con más o menos talentos, con los que negocian mal o bien con ellos, y yo sé, que estoy llamado a dar lo mejor de mí mismo, no por que me vayan a juzgar el dia de mañana, que también, sino por que eso es lo que me lleva a realizarme y parecerme más a Jesús.

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