PRIMER PASO: LECTIO

Posted on noviembre 4th, 2017 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23,1-12

No hacen lo que dicen

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”



NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Puede que la “cátedra” fuese una silla física en las sinagogas, pero aquí tiene un sentido figurado: se refiere a la autoridad de la enseñanza de Moisés, considerado el dador de la “Ley”, de la que son continuadores los “escribas” y los fariseos.
Seguramente cuando Jesús ordena “haced lo que os dicen” tales autoridades, se refiere al contenido de la “Ley”, y no a otras enseñanzas que son desautorizadas por el mismo Jesús en diversas partes de este evangelio, y en este mismo párrafo, donde las califica de “fardos pesados”.
Jesús hace una muy dura crítica a estas autoridades que parece reflejar más bien las relaciones de la comunidad cristiana a la que escribe Mateo y las autoridades judías de su tiempo. En tal caso, el evangelista le estaría invitando a “cortar” con los escribas y fariseos, salvando la “Ley”, de la que ya había avisado que no se puede saltar ni una tilde.
De ahí que prohíba reconocer cualquier autoridad a los mismos: no son ni los “maestros”, ni los “guías”, ni “los padres” (no se refiere el texto a los padres de familia, sino a quien se le reconoce autoridad con ese título).
Y afianza en la comunidad fraterna -de “hermanos”- la única autoridad de Jesús, el “Maestro” y el “Guia”, y del “Padre” único, el suyo.
El mal de la autoridades judías es su hipocresía, “no hacen lo que dicen”, junto a la soberbia; frente a la que propone la coherencia y la humildad: Dios (que no es nombrado expresamente pero al que se sobreentiende) humillará al que se ensalce y ensalzará al que se humille.

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