ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on junio 24th, 2017 in * VIÑETAS PADYLLA by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
El Evangelio de esta semana nos deja un mensaje claro “No tengáis miedo”. Y nos hace unas aportaciones muy concretas para actuar…
“No tengáis miedo a la gente”: Jesús nos invita a proclamar lo que nos ha sido revelado, a decirlo sin tapujos, a la luz del día, en todo momento, en todo lugar, con toda persona… Pero solo podremos conseguirlo si el Evangelio es el que marca los pasos de nuestra vida… y no algo reservado para los momentos en los que estoy con gente creyente…
“Temed a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno”: Nos pasamos la vida intentando que no nos hagan daño a nivel del “alma”… Y para eso procuramos no desentonar, hacer casi siempre lo que se espera de nosotros, evitando que nos den de lado, que hablen mal  de nosotros o nos insulten… Y en esa lucha, va muriendo el “alma”… Seamos personas coherentes con el Evangelio hasta el extremo. Hagamos revisión de vida y desechemos lo que nos impide una opción más radical, que no ahogue, ni mate nuestra alma.
“Hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados”: Dios es ternura infinita que cuida a todas sus criaturas, porque sabe todo de ellas. Pero sin tocar ni un ápice nuestra libertad… Dios es misterio que se nos da… al que no podemos abarcar, ni entender solo desde nuestra mente humana. Necesitamos los ojos del Espíritu para conocerle un poquito. No permitamos que los días se nos vayan en prisas, queriendo hacer y hacer… Dejemos el espacio más importante a estar a solas con el Padre, para que su Espíritu nos de la luz necesaria para caminar, para poder “hacer”. Muchas veces caemos en el error de dejar a Dios los cinco minutos de rigor. Procuremos ponerlo como eje, en torno al que gire todo lo demás… Reservemos tiempos generosos a estar a solas con Él.
Y porque Dios nos ama y le amamos… amemos también nosotros a aquellos con los que tengamos contacto por cualquier medio, a lo largo de cada día. Seamos empáticos, aprendamos a ponernos en su lugar, a saber lo que de nosotros necesitan… Procuremos decir o hacer en cada momento por ellos lo que consideramos necesario, aunque no siempre de ello vayamos a recibir la gratitud y el aplauso.
Amemos también la Naturaleza que se nos ha regalado, de belleza infinita. Solo aprendiendo a amar lo que Dios ama, podemos amarlo a Él…

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