DESDE LOS ABUELOS

Posted on noviembre 29th, 2013 in > DESDE LOS ABUELOS by admin

(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

La Palabra de Dios de este domingo, para mí cobra muchísimo sentido. No la vivo como ese estar en vela  por la venida del Señor en su parusía, en los últimos días, algo que en mi mente queda lejano, y narrado en este evangelio de forma  dramática.   La venida del Señor es una realidad personal que no sólo sucederá al final del camino histórico de nuestro paso por el mundo, ya que en cada momento puede acontecer el encuentro con el Señor. ”Velad”  El Señor nos lo pide insistentemente. Él sabe que nos distraemos fácilmente y perdemos de vista la meta. Y ahí sí que mi corazón está inquieto, en vela, porque me toca una parte de responsabilidad de los que tengo junto a mí día a día: mis nietos. Ahí sí que el Señor me está diciendo que no me duerma, que espabile,  que tengo una gran responsabilidad ante ellos. Unos nietos que no están bautizados, que viven en un hogar de espalda a la fe cristiana, con unos padres buenísimos, con unos valores humanos extraordinarios, pero que si nosotros no les hablamos de Jesús de Nazaret, del mensaje de salvación y esperanza del evangelio, no lo hará nadie. Difícilmente podrán elegir libremente (como dicen sus padres) el camino de nuestra fe si nadie se lo enseña,  tenemos que darles a conocer al Señor, que vean que esos valores en los que ellos están viviendo son los mismos valores que vivimos sus abuelos pero vividos desde Jesús, y ya no es lo mismo.  Es verdad que  Dios tiene su hora, que viene en su momento y que tiene sus medios, pero ¿no somos nosotros ese medio del que el Señor se vale?. Tenemos que espabilarnos porque nuestra labor es importantísima y no sabemos del tiempo del que disponemos.  No es nada fácil y  debemos agudizar nuestro ingenio, utilizar estrategias para no crear un caos en sus mentes y sobre todo para que sus padres no vean en ello que nos metemos en su terreno. Que tiempo más propicio este del Adviento y la Navidad para hacerlo. Llevamos meses preparando con ellos el Belén, cada casita lleva una historia, cada figurita nos da pie para acercarlos y prepararlos para la llegada del Niño Dios, porque el belén de la casa de los abuelos no es meramente decorativo sino que tiene unos fines catequéticos muy concretos: abrir sus corazoncitos al Señor.

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