DESDE LA FAMILIA

Posted on septiembre 20th, 2013 in > DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA by admin

(mujer, casada, trabajan ambos, una hija, ella pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Dios centro de nuestras vidas. Eso es lo que debemos llevar grabado a fuego, y vivir cada día. ¡Pero qué difícil es! Con los tiempos que vivimos, (y con lo que muchas veces “queremos vivir”) la radicalidad de Dios no es fácil. Somos conscientes de que la comodidad, la pereza, el cansancio, nos vencen en más de una ocasión; estamos cansados para ir a la reunión de la comunidad, no nos cuadra el horario de misa del fin de semana porque es una hora en la que podemos hacer otras cosas…, ¡hasta en ocasiones ponemos a nuestra propia familia como justificación! Hay que ver por cuántas “otras cosas” somos capaces de dejarnos llevar, cuántas “otras cosas” hay que controlan nuestras vidas!!!
Está bien dedicarle tiempo a nuestra familia. Tener tiempo familiar. ¿Pero acaso no es Dios el centro de nuestra familia? ¡Pues claro que lo es! Dios se alegra de que le dediquemos tiempo a nuestra familia, pero no nos felicita porque no le dediquemos el tiempo que debemos a las cosas de Dios. Tenemos que ser honestos en lo pequeño, en lo cotidiano y en lo que en el fondo no nos cuesta tanto, para que podamos ser fieles y honestos en lo mucho, en la grandeza que Dios tiene para cada uno de nosotros, siempre y cuando seamos capaces de gestionar lo mundano, lo que en definitiva no tiene valor al lado de LA VIDA ETERNA.
Tenemos que decidir a qué dar prioridad en nuestras vidas. No podemos servir a dos dioses. Tal vez cuando decidimos servir a Dios más que a las “otras cosas”, sacrificamos algunos deseos mundanos como tener una casa grande o un coche mejor, porque decidimos no trabajar tanto para tener tiempo para Dios. La recompensa…. ¡¡ÉL!!
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?

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