DESDE MI FE EN LA VIDA DE CADA DÍA

Posted on julio 26th, 2013 in > DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA by admin

(hombre, casado, tres hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

En mi trabajo diario, para sacar adelante la producción tengo que estar continuamente encima de los proveedores para que no se pare la cadena.
Algunos se lo toman a mal, y ayer mismo me escribía un alto responsable echandome personalmente en cara que yo con mi actitud no creía que ellos estaban trabajando el máximo para entregarnos las piezas.
Y honestamente, sé por experiencia, que si no estoy encima continuamente se pararía continuamente parada la línea.
Y esto ¿a qué viene? Pues es simple, Dios tiene un plan: el Reino. Y nos enseña que para hacerlo realidad debemos repetir constantemente las bases del mismo:

    – Dios sobre todas las cosas.
    – Vivir simplemente con lo básicamente necesario
    – Amar y perdonar.
    – Sentirnos uno, en comunidad.
    – Y evitar caernos ante las dificultades.
Pero luego nos dice que tenemos que insistirle al Padre, demostrarle que realmente queremos ese Reino, ser muy pesados en esa exigencia.
Ya lo dice el refrán: “quien no llora no mama”. Pero si encima de ser tan pesados, ese a quien pedimos es nuestro Padre ¿no será algo más fácil convencerle que a un extraño?
Y es que siempre hablamos del “poder de la oración” y debe ser que no nos lo creemos. Si nos lo creyéramos y todos remásemos en la misma dirección ¿no sería cada vez este mundo más de Dios y menos nuestro?
Pero esa oración, como un mantra, pidiendo lo importante, también nos cambia a nosotros y nos hace ver con otros ojos cómo lo de Dios crece, aunque con las prisas y la búsqueda de la eficacia no lo veamos.
Este verano me planteo profundamente pedir sin parar, orar sin descanso desde este oasis en la rutina laboral, desde la sencillez de un bañador, desde la comunidad de una familia,  para que yo cambie desde dentro, para que mi vida, familia, comunidad, amigos, trabajo…seamos cada vez más y más de Dios, hasta el día en que nos veamos cara a cara.

Post a comment