DESDE MI FE EN LA VIDA DE CADA DÍA

Posted on julio 20th, 2013 in > DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA by admin

(hombre, casado, tres hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Esta lectura es de las que habitualmente me ponen nervioso, quizá porque no la entienda o viva de la manera correcta.
Desde nuestro punto de vista hiper-activo, metidos en la dinámica laboral de la productividad y en el escaso tiempo familiar, es difícil comprender cómo Jesús le dice a Marta (que estará agobiada intentando que todo esté correcto y que Jesús se sienta bien con un hogar confortable, limpio y buenas comidas) que su hermana María ( que está parada, escuchándole) está haciendo lo mejor. Seguro que en ese momento María algo diría (no lo pone, pero es imaginable que no se lo dijo tan dulcemente…)
Y el problema es que nos metemos en tal dinámica proactiva, de transformación de la realidad que nos rodea desde el trabajo o la familia, que no podemos parar.
Pero que tampoco nos dejan. Por ejemplo, si mi mujer está liada haciendo cenas, bañando niños, acostándolos (con la guerra y tensión que supone eso) y me ve sentado orando, evidentemente se enfadará y pedirá ayuda. Pero si encima le digo: “tranquila, que estoy rezando, escuchando a Jesús” ¿qué ocurrirá? (aquí lo dejo a la imaginación del lector).
Pero es que todos estamos enrolados en esta forma de vivir, en que tenemos tantas cosas que hacer que al final nos falta la comunicación. Pero no solo con Dios, sino con quienes nos rodean: los compañeros de trabajo, nuestra pareja, los hijos, los padres, los vecinos… Volvemos a la situación del samaritano de la semana pasada. No podemos parar…
Pero tenemos que parar. Si queremos ser efectivos cristiana y humanamente hablando, tenemos que parar. Parar y escuchar. Habla y escuchar.
Y una vez conozcamos y contrastemos el objetivo, actuar. Y escuchar. Y actuar… y así sucesivamente.
Pero esto qué bien lo vivía el Padre Claret. Me encanta el título de “místico de la acción”. Encierra lo que Dios nos pide.
Ojalá sea capaz de parar y escuchar. Intentemos practicarlo sólo un día. Seguramente nos asombraremos del resultado.

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