DESDE MI FE EN LA VIDA DE CADA DÍA

Posted on julio 12th, 2013 in > DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA by admin

(hombre, casado, tres hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Creo que esta lectura es una de las claves que Jesús nos deja para saber cómo seguirle de manera práctica, cómo ser Hijo del Reino: la Vida (con mayúsculas) se alcanza a través del prójimo, del que nos cruzamos, teniéndolo compasión, y actuando por él. Sin miedos ni complejos.
¿Quien de los que leemos este comentario seglar al Evangelio no hemos tomado alguna vez una acción similar?. Y cuando me refiero similar me refiero a las dos partes: la de preguntarle en oración al Señor ¿qué debo hacer para ser como tú quieres (porque me amas) que sea? y también las ocasiones en que como fruto de esa oración, inesperadamente, hemos actuado ayudando a alguien que nos hemos encontrado ante la pasividad de quienes nos rodean. Alguien que llora en la calle, que se cae, que simplemente nos afecta porque le vemos solo y algo nos impulsa a escucharle y animarle. Muchas veces esa persona es más cercana: alguien del trabajo a quien nadie aguanta  (pero a quien nos acercamos porque sabemos que Jesús no nos dejaría que las cosas permanezcan igual), un familiar/amigo pesado que se presenta en casa encontradizo (pero que sabemos que necesita compañía), un amigo que sabemos lo está pasando mal y no nos quedamos en nuestra comodidad y nos acercamos a prestarle nuestro apoyo incondicional…
Realmente, si releemos nuestra historia, descubrimos que Dios nos ha enseñado a ser Samaritanos desde niños, y a practicarlo. El problema viene cuando observamos esa situación y sabemos que debemos dar el paso y por las prisas, la inercia, el qué dirán… no hacemos nada…y nos queda el pellizco.
Si al menos lo pusiéramos en oración, en presencia bajo el amparo de nuestra Madre María. Y cuando paremos volvamos,busquemos, y sin miedo ni falso pudor, nos acerquemos y realicemos simplemente eso: padecer con él su situación.
Esta semana el Papa Francisco ha querido practicar esto al visitar a los inmigrantes en la Isla de Lampedusa. Un encuentro lleno de compasión. Me quedo con esta frase: “Pidamos al Señor que nos dé la gracia de llorar por nuestra indiferencia, por la crueldad que hay en el mundo”!

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