PARA VIVIR ESTA SEMANA

Posted on junio 28th, 2013 in > PARA VIVIR ESTA SEMANA by admin

(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Cuando íbamos leyendo el Evangelio de este domingo, nos dábamos cuenta que lo que dice Jesús a cada una de los personajes que aparecen en el relato, podría ser lo que nos dijese a cada uno de nosotros. Y lo que comentan esos personajes podría ser lo que le dijésemos nosotros a Él. Puede que en este momento de nuestra vida, tengamos un poco de cada uno o puede que sea de uno en concreto o puede que…
Para vivir el Evangelio de esta semana os sugerimos pararnos en lo que dice cada personaje. Vamos a fijarnos en lo que tenemos en común con él, incluso de la actitud que se vislumbra de fondo.
Puede que nos sintamos identificados con los discípulos (Santiago y Juan), que quieren mandar fuego contra aquellos que no quieren recibir a Jesús. En demasiadas ocasiones aflora nuestra viscerálidad ante el rechazo al Señor por la increencia, la burla de nuestra fe, la crítica a la Iglesia… Nuestra reacción es echar “fuego” por la boca, o con el pensamiento… Pero quizá no sea tener el valor de “ponernos más las pilas” para que nuestro testimonio sea mayor, colmado de obras nacidas del amor, que nos hagan desentonar en un mundo como el nuestro. Tampoco quizá  sea incrementar nuestra oración para tener la alegría del que vive desde el Espíritu  en el día a día…
Puede que seamos como aquel que le dice “te seguiré a dónde vayas”, pero en cuanto el día a día se nos pone cuesta arriba, olvidamos a dónde fue Jesús con su forma de ser y de actuar, a una cruz y desde ella a la resurrección. Y como lo olvidamos, enseguida  comenzamos a sentir cansancio, desesperanza, agotamiento… Que lejos nos quedan tantas personas santas, que gozan en las privaciones, en las calumnias, en los tormentos… porque eso les acerca al Señor y a la libertad que Él ofrece.
Puede que seamos como aquel que escucha: “sígueme” y dice “yo sí pero… déjame que…” Cuando el sí es condicionado, equivale a decir “no”. Cuando la respuesta no es inmediata por nuestra parte, posiblemente nos dejemos tentar y afloren los miedos, la desgana… Anunciar el Evangelio es una labor maravillosa, gratificante, que nos construye… Pero a la vez requiere de una capacidad de amar, de sacrificio, de caridad, de misericordia, de… que a veces nos queda tan grande y que estamos tan poco dispuesto a “ejercitarnos para agrandarla”. ¿Por qué? Posiblemente porque nos supone una serie de perdidas a corto plazo, que no estamos dispuestos a asumir, porque no vemos que lo que nos traerá a largo plazo es mucho mejor (a nivel de desarrollo personal, de libertad de todas las ataduras del mundo, de paz interior por haber hecho lo que está en nuestra mano, de…).
Vamos a fijarnos con más detenimiento en lo que tenemos de cada uno de los personajes, o de alguno en concreto. Recibamos las Palabras del Maestro a ellos como dirigidas a nosotros. Míremos qué dificultades reales tenemos para seguir a Jesús y procuremos darles respuesta, solventarlas. Pero vamos a hacerlo usando las claves del Evangelio, centradas en el amor. Amor para entender al hermano, amor para tener misericordia con él, amor para saber perdonarlo, amor para saber hablarle, amor para saber escucharlo, amor para darle ejemplo, amor para servirlo, amor para… Y solo seremos capaces de ello a medida que nos acerquemos más al Señor para conocerlo más. Solo así nos enamoremos más de Él y seremos capaces de seguirle “sin peros” y “sin reacciones fuera de lugar”.

Post a comment