DESDE MI FE EN LA VIDA DE CADA DÍA

Posted on junio 7th, 2013 in > DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA by admin

(hombre, casado, tres hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

A menudo, cuando rezo y pido al Señor que interceda por alguien, en especial en los momentos de mayor dolor y angustia, me viene el “diablo” de la idea de que Dios tiene labores y misiones más importantes que realizar que fijarse en nuestra pequeñez. Y entonces me asaltan”angeles” con lecturas como esta, en la que Jesús, pese a tener una misión de evangelización hacia la que camina, rodeado de gentes que le siguen, gira su cabeza y se fija en aquel que más necesitado está de amor.
En este caso a una viuda que se queda sola, y pasa en la sociedad de la época a ser lo último de lo último. Tras observarla, algo le penetra el alma y se com-padece de ella y su situación. Se acerca. La anima. Y actúa, devolviendo la vida al chico y la esperanza a la madre.
Y Dios sigue actuando así en cada circunstancia con nosotros. Por ello, cada vez más firmemente creo más en la oración de intercesión y petición. En mostrarle nuestro dolor y sufrimiento. En abrir el corazón a Dios, para que él se compadezca de las situaciones que nos afectan.
Y creo, que al igual que Él nos pidió que repitiésemos el gesto de la última Cena, nos pide que repitamos el trasfondo, la autodonación a los que nos rodean, en hechos y signos concretos como los mostrados: observar, sentir el dolor ajeno como propio, animar, compadecer con quien sufre, y si podemos hacer algunas pequeñas resurrecciones mejor.

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