PARA VIVIR ESTA SEMANA

Posted on junio 7th, 2013 in > PARA VIVIR ESTA SEMANA by admin

(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Para vivir el texto del Evangelio de este domingo, nos sentimos invitados a tomar actitudes concretas, que se nos muestran más explícitamente en frases pronunciadas por Jesús.
Por un lado al escuchar de boca suya “no llores”, recordamos a tantas personas que lo están pasando mal por unas circunstancias o por otras: por falta de lo indispensable para vivir (alimentos, agua…), por falta de un hogar, por falta de trabajo, por estar solos, por la enfermedad, por la muerte de un ser querido… Jesús nos pide que nos acerquemos al sufrimiento de tantas realidades cercanas. Nos pide que nos compadezcamos es decir, que padezcamos con ellos, que lo sintamos nuestro, al igual que a Él le ocurrió con la viuda de Naín. Nos pide que toquemos ese sufrimiento para ayudar a que sea transformado en esperanza, desde nuestra acción directa y desde nuestra oración.
Y todas aquellas veces que somos nosotros los que vivimos esos momentos de duelo, de dolor intenso… no olvidemos que la fe no impide el sufrimiento, pero sí nos ayuda a darle un sentido, a vivir desde él en intensidad, mejorándonos como personas.
Por otro lado al escuchar a Jesús decir: “¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”, hemos sentido como si esas palabras fuesen dirigidas a nosotros específicamente. En cuantas y cuantas cosas permanecemos inmóviles, como si la muerte se hubiese apoderado de nosotros. Y al igual que a un cuerpo que ha perdido la vida, le pueden llevar de acá para allá, lo mismo nos ocurre a nosotros, que somos arrastrados y llevados hacia dónde la sociedad nos marca, hacia dónde el ambiente que nos rodea nos arrastra… Nos llamamos cristianos, pero no tenemos el color propio de aquel que vive el Evangelio en profundidad y en intensidad. Nos hemos aburguesado. Procuremos durante esta semana darnos cuenta en todo aquello que la mediocridad se ha apoderado de nosotros. Busquemos fórmulas para ser cristianos comprometidos que desentonan por vivir la radicalidad evangélica. Seamos conscientes de que “Dios ha venido a ayudar a su pueblo” a través nuestra, si le dejamos actuar en nosotros, como el mismo Cristo lo hizo.

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