PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 26th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

 ¿Qué dice el texto?

 
Lectura del santo evangelio según san Lucas 24,13-35

 

Lo reconocieron al partir el pan

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replico: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les pregunto: «¿Qué?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.» Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.» Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Es un pasaje bello, donde mi incredulidad a causa de mi razón , me impide VER al resucitado. Que difícil es ver el Amor de Dios en el sufrimiento de la enfermedad: en la precariedad, en la desnudez, en la humillación a la que nos lleva. La enfermedad nos hermana a todos por igual, ricos, pobres, listos y menos listos,…..Todos necesitados. Si uso la razón y me pregunto ¿dónde está Dios?¿Ha resucitado?¿No lo veo? Pero su Gracia y su Misericordia viene a mi encuentro, en el enfermo puedo ver a CRISTO, cada paciente, en su alma, lleva un trocito de cielo, que hay que saber mirar, para descubrirlo ahí cerquita , necesitado.

DESDE LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

Me llama poderosamente la atención que en los encuentros de algunos discípulos con el resucitado, no lo reconocieran. Pero creo que se dan ciertos elementos comunes. En el Evangelio del pasado fin de semana, Tomás, al no encontrarse en la Comunidad, y ahora dos discípulos que se encontraban tristes y abatidos por lo que había pasado.

Yo, al igual que Tomás, necesito de la comunidad, preciso de mi vivencia comunitaria, compartiendo la fe, para poder encontrarme con Jesús. Ahora me encuentro lejos físicamente de mi ella porque trabajo en el extranjero, pero gracias a las nuevas tecnologías, sigo cuidando el vínculo que me une a ellos de una manera más presencial, porque seguramente, lejos de la comunidad, me pierda el encuentro con el resucitado.

Y, en este caso, el camino de Emaús puede tener similitud con mi camino de fe. Las Escrituras y la Eucaristía son elementos fundamentales para el encuentro con Jesús. Muchas son las ocasiones en las que llego a la misa en medio de preocupaciones, de angustia, de incertidumbre, de ruidos que llenan mi vida, voy triste «a mi Emaús». Alejándome de Dios. Pero Jesús en ese encuentro, en la misa y en la oración personal, explica las Escrituras y parte el pan.

En este tiempo de confinamiento que estamos viviendo, al verse modificada totalmente mi jornada laboral, y con tiempo en casa, he podido cultivar mejor esa relación con el Resucitado, teniendo momentos de cantidad y de calidad. No me es posible, como a la mayoría, poder acercarme a Jesús Eucaristía, pero sí a su Palabra. Y tratamos de seguir «online» la celebración eucarística de mi Parroquia, y compartir con mis hermanos la fe. De sentirme derrotado, triste, preocupado con la situación actual (como los discípulos que iban de camino a Emaús), a convertirme y convertirnos en personas alegres, esperanzadas. Es la gracia del encuentro con Dios, que transforma, que cambia todo. Y que nos invita también y nos impulsa a encontrarnos con tantos hermanos necesitados de esperanza, sobre todo, en este tiempo difícil que todos estamos viviendo.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cuando estamos inmersos en un proyecto en el que depositamos toda la ilusión y encima empleamos en él mucho tiempo y lo que esperamos no resulta. Cuando nuestros deseos se tuercen, nos invaden la desilusión, la tristeza, la desconfianza. Cuando los caminos del Señor no coincide con lo que esperábamos o nos gustaría, se nos hace duro de aceptar y a veces nos sentimos tan decepcionados que tenemos la tentación de abandonar.

Este curso se me presentaba estupendo. Con cuantas ganas hemos preparado y organizado el año, programando con tiempo, con mucho tiempo para que nada quede al azar, que todo salga estupendamente. Que bien pintaban este año las reuniones de la comunidad con nuevo asesor. Que ilusión puesta en esa sorpresa que le estaba preparando a mi marido por su cumpleaños. Además, en junio haremos ese viaje que llevábamos tiempo preparando, y tantos otros proyectos que teníamos … Pues, todos mis planes se han venido abajo, ha terminado todo del revés. ¡Que desastre! Primero por mi problema de salud, algo con lo que no contábamos y que lo trastoca todo, y cuando empezamos a salir de ello se nos presenta este confinamiento. Añadiendo ahora la incertidumbre de como quedaran nuestros hijos con la vuelta al trabajo, cuanto desasosiego por el futuro incierto. Cuanta impaciencia por unos cambios que presentimos llegar.

En estos momentos que todo sale mal, que todo se vuelve del revés, cuando me siento decepcionada, cuando con la incertidumbre aparecen los miedos Jesús se me hace presente. Igual que en el camino de Emaús Jesús sale a mi encuentro. A veces, mi ofuscación me impide reconocerlo. En esos momentos es cuando más necesito buscar en la oración y en la Palabra aquello que pueda iluminarme. Necesito que Jesús camine conmigo, quiero dejarme acompañar por él porque eso me sosiega. ¡Que verdad es que nada soy y nada tengo sin su presencia! El encuentro con Jesús me da fuerzas, hace que vuelva a ilusionarme por las cosas que se me presentan cada día, que vuelva a confiar, a tener esperanza. El Señor actúa en mi presente, sí, volveré a empezar.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 26th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Señor Jesús,
padecemos tiempos que nos impregnan
de desconfianza, de parálisis, de silencios abisales.
Tenemos miedo.
Imperan en nosotros las oscuridades,
pero en Ti está la luz sobre toda luz:
¡Enséñanos el sendero de la vida!
Tenemos angustia.
Estamos muy desconcertados,
pero en Ti está el fundamento de todos los sentidos.
¡Enséñanos el sendero del bien!
Tenemos amargura.
Estamos asustados,
pero en Ti está la paz sobre toda paz:
¡Enséñanos a entender lo que vivimos a la luz de tu Palabra!
No comprendemos tus caminos
en estos tiempos de pandemia que nos toca vivir.
Hay que inventar nuevas palabras para nombrar lo que pasa.
¡Inspíranos!
No comprendemos los derroteros de la humanidad
en esta época de crisis yuxtapuestas.
Hay que mirar con otra mirada.
¡Alúmbranos!
No comprendemos qué nos quieres decir
con lo que está pasando
en el mundo, en nuestro país, en nuestras familias.
¡Ábrenos los ojos, los oídos el corazón!
Vivimos tiempos extraños,
que nos hacen ser incluso extraños para nosotros mismos.
¡Sé la raíz, aún más, de nuestra identidad!
Vivimos tiempos convulsos
que nos rompen las costuras de nuestros proyectos vitales.
¡Sé, aún más, el camino de nuestro caminar!
Vivimos tiempos de fracaso
donde constatamos tantas y tantas pequeñas idolatrías
a las que nos hemos vendido.
¡Sé, aún más, nuestra fuente de santidad!
Llegan tiempos nuevos.
No sabemos cómo ni por dónde.
Llegan retos nuevos.
No sabemos si estamos equipados
o si seremos capaces de detectarlos.
Llegan esfuerzos nuevos.
No sabemos que se exigirá de nosotros.
¡Que arda, aún más,
en los tiempos que vienen,
nuestro corazón
por Ti, contigo, en Ti,
Señor Jesús,
que viniste a glorificar
nuestras lágrimas,
nuestras heridas,
nuestros desconciertos!
Esta es nuestra oración.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on abril 26th, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on abril 26th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El camino de fe, podemos asemejarlo a lo que ocurrió en el camino de Emaús. Destacamos tres partes fundamentales: la muerte, la resurrección y la vida. Veámoslas cada una por separado.

1.- La muerte: se nos presentan situaciones en la vida de oscuridad y tinieblas, de frustración, de aridez, hastío y de falta de amor.  Hay momentos en los cuales el receptor (yo) no «sintoniza» bien con la «señal» (Dios) por mucho que intentemos conectar, no fluye ese diálogo. Incluso, esos momentos, pueden estar «aderezados» con dolores físicos o espirituales que los hacen aún más amargos. No nos engañemos, estos siempre van a existir y no podemos poner nuestras esperanzas en que lleguen los menos posibles y que pasen pronto. Los discípulos de Emaús iban totalmente abatidos, decepcionados, sin ninguna ilusión…

2.- La resurrección: una de dos, o vivimos los momentos de muerte esperando «a ver si pasan pronto», con resignación, quejándonos de lo desdichados que somos, autoflagelándonos por nuestra desdicha, o pasamos a la acción. Y cómo, pues ante todo, la fe es la que debe permanecer fuerte y con buenas raíces, por que en lo bueno, no hay problema, la felicidad cae por su propio peso, pero en lo malo, la vida ya no se ve tan plena, no posee esa luz tan perfecta como antes. La experiencia nos dice que «podemos recuperar a Dios a través de Dios en el hermano». Esa es la vía. Pero podemos querer entrar en el otro de un modo equivocado, «empujando», como alguien grandote y grueso que quiere entrar por una puerta pequeña…y lo que hace es que no muere a su yo, hay que «hacerse nada», ponerse al servicio buscando la plenitud de la vida del otro en vez de la nuestra, con pequeños y concretos gestos de amor, ofreciendo en cada momento nuestro dolor y oscuridad al Señor, como sacrificio y ofrenda para el bien del otro.

3.- La vida.-  es en ese «salir de nosotros mismos», guiados por una fe  en Cristo crucificado, el cual, amándonos hasta el extremo, nos redimió del pecado, como recuperamos la plenitud en nuestra propia vida, por que hacemos un camino parecido al de Jesús, a través de la muerte de nuestro yo, de no recrearnos en nuestro dolor sino «salir» y amar al prójimo, como vemos las cosas en su justo lugar, en proporción con todo el resto, por que, como Él, así ve nuestro corazón con claridad que nos hemos puesto en el Padre a través de esas «heridas» provocadas por la aceptación por amor de nuestra particular cruz de cada día. Y como no, aprovechemos los medios que Jesús ponía a disposición de los discípulos de Emaús, la meditación de la Palabra y la Eucaristía como alimento y fuerza para el alma. Si no es por eso, nos puede pasar como a ellos, no somos «Supermanes», necesitamos buscar y alimentar el alma

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 19th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Jesús llega y se pone al centro de mi vida y me trae la PAZ. Como a Tomás, no me juzga porque dudo, o por mis miedos o inseguridades. No reniega de mi porque quiera seguridad.

Me dice, trae tu mano, TÓCAME. No me juzga, no me recrimina, no me exige, no me dice, tanto tiempo en la iglesia y no me ves? Sino con bondad me coge la mano, tócame, en tus pacientes, en sus debilidades, sus inseguridades, miedos, angustias. Así me invita a tocarlo con cariño, con misericordia, sin exigencias, sin juicios, sólo la entrega , como DON DE SU GRACIA.

DESDE LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

Lo que en el Reino es la gloria de Dios, en la tierra es la paz para el hombre, y la paz para el hombre es el reflejo de la gloria de Dios. La buena noticia evangélica es un mensaje de paz profunda, y por eso Jesús resucitado lo que hace una y otra vez es dar la paz.

Hace años, me «tropezaba» con el Salmo 33 que reza: busca la paz, y corre tras ella. Y creo que ha habido un cambio muy significativo en mi vida, en mi forma de relacionarme con los demás, en mi forma de trabajar, de liderar grupos de trabajo, también de vivir mi fe, en el que he comenzado a afrontar toda situación que vivo desde esa paz interior. De la paz profunda de estar en comunión con Dios. De saber escuchar su voz en mi silencio.

Seguro que hay momentos en los que cierro mis puertas, lleno de miedo. Y también situaciones en las que actúo incrédulo. Pero siendo algo tan sencillo, y a la vez una profunda vivencia (que requiere práctica, entrenamiento, para desarrollar ese regalo que Jesús nos da), lo que más anhelamos es estar en paz, no solamente vivir en paz, sino estar en paz. Ser moradas de paz, portadores de la paz que surge de Dios.

Para ello, es importante desarrollar esa escucha interior, y buscar momentos de soledad, de soledad con Dios. Y desde ahí, ir a mi Galilea, en la que también he descubierto que puedo contagiar esa paz, que puedo ser Pascua para las personas con las que convivo, con las que trabajo. Tiene un poder transformador. Cambia todo.

Y a veces tan preocupado, a veces tan inquieto, tan disgustado. Siendo los cristianos portadores de la mayor alegría, no podemos permitir que en nuestra vida Cristo no haya resucitado y nos haya dado su paz.

Esa paz no me genera un sentimiento de conformismo cuando afronto dificultades, pero sí de serenidad que nace de la esperanza. No es un mero optimismo. Es un don de Dios. Es saber que después del dolor, del sufrimiento, de la soledad, de la falta de amor, de la enfermedad, de la muerte…de cada día, resucitaremos con Jesús.

Busca la paz, y corre tras ella.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

En este tiempo de confinamiento he tenido tiempo para muchas cosas, limpiar los archivos del ordenador, que estaban llenos. Leer ese libro que había dejado a medias. Aprender a hacer montajes con mis videos y fotos familiares. Pero sobre todo a hablar largo y tendido con mis hijos, hermanos, familiares, amigos. Hemos hablado de lo divino y de lo humano.  Porque este tiempo complicado que nos ha tocado vivir ha propiciado conversaciones en profundidad.

Cuando hemos tocado el tema de nuestras creencias, de nuestra fe, me doy cuenta de cuanta resistencia ponemos en nuestra cabeza y en el corazón ante la realidad de Dios. Nos empecinamos en encontrar la respuesta en la ciencia, en la razón, y tantas otras cosas. ¿Por qué tenemos la tendencia de creer sólo en aquello que podemos ver y tocar e incluso entender? ¡Cuántas pruebas exigimos para creer!. ¡Cuántas condiciones ponemos! Nos consideramos tan dueños de nuestra vida que hasta a Dios lo supeditamos a nuestra voluntad y acaba de ser innecesario y hasta superfluo, tanto que a veces prescindimos directamente de él. La fe es un don de Dios, sí, pero conlleva una respuesta personal y libre. A Dios se le puede intuir, ver y amar, o sencillamente no verlo. Pues por una de las dos opciones tenemos que optar.

Veo al Señor en cada acontecimiento de mi vida, pero además no concibo que él no participe activamente de ella. Por eso me cuesta entender que se pueda vivir de espaldas a él, sobre todo en estos increyentes que yo llamo de nuevo cuño. Esos que han crecido conmigo y en mis mismas creencias, y que no sabes muy bien por qué en un momento de sus vidas han tomado otro camino. Seguramente tendrán su razones y motivos, pero se me hace tan difícil, tan difícil entenderlos. Cada día doy gracias a Dios porque lo he visto y he creído. Le doy gracias por la fe que me sostiene.

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 19th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

 

A los ocho días, llegó Jesús

 

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre..

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 19th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

¡Auméntanos la fe!

Andamos a tientas, de día y de noche.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre los deseos de vivir y los deseos de huir.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre el fracaso y los miedos

¡Auméntanos la fe!

 

Entre la dureza de la lucha

por la bolsa de oro

y la fascinación por la vida.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre la rabia y la huida.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre silencios reverentes

y aullidos tan humanos.

¡Auméntanos la fe!

 

Vislumbrando tu poder

y cegado por los individualismos posmodernos.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre el colapso de una cultura

y la novedad de tu Reino.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre la hiriente soledad

y la comunión de los orantes.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre los miedos materialistas

y la confianza de los hijos de Abraham.

¡Auméntanos la fe!

 

Entre las sombras idólatras

y la luz de la humildad que confía.

¡Auméntanos la fe!

 

Decimos que somos cristianos.

Pero lo decimos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Decimos que somos constructores de tu Reino.

Pero lo hacemos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Decimos que estamos de parte de la vida.

Pero estamos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Decimos que tenemos redes comunitarias.

Pero las vivimos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Decimos que rezamos.

Pero lo hacemos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Hablamos de tu presencia.

Pero la vivimos a medias.

¡Auméntanos la fe!

 

Hoy, abril de 2020,

nada es firme.

¡Auméntanos la fe!

 

Hoy, abril de 2020,

todo es fragmentario.

¡Auméntanos la fe!

 

Hoy, abril de 2020,

entre tanto pesimismo,

entre tantos arañazos

en el alma,

en el cuerpo,

en la sensibilidad humana,

¡Auméntanos la fe!

¡Auméntanos la fe!

 ¡Auméntanos la fe!

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on abril 19th, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

 

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on abril 19th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Feliz Pascua a todos!!  Hace unos años, desde este mismo espacio, comentaba este texto con otras circunstancias bien distintas a las de hoy en día. En aquella época era responsable de zona y nos tocaba motivar-invitar a los seglares al encuentro de Pascua anual. Desde pequeño me enseñaron a vivir mi fe inmerso en una comunidad, ya sea parroquia, grupo de fe, movimiento cristiano… Eso ha «educado» mi forma de vivir mi religiosidad muy en contacto con los demás, dejándome ayudar, compartiendo experiencias, orando con Jesús en medio… Recuerdo que en aquella convocatoria los animaba a venir diciéndoles que yo, al igual que el apóstol Tomás, necesitaba meter los dedos en las llagas y en el costado de Jesús, pero que esas llagas no eran otras que ver en el rostro de mis hermanos de comunidad y de las otras comunidades cercanas a Jesús resucitado. Verlo en sus miradas, en su alegría, celebrarlo con ellos, orando con ellos…Todo eso reafirmaba mi fe en Cristo Resucitado, me hacía dar un salto de calidad a la hora de sentir la Pascua.

Pues bien, este año, con la pandemia, confinados como estamos, eso no ha sido posible. Las videoconferencias, las celebraciones por televisión con youtube…no han sido lo mismo, aunque lo intentara.

Fue un dibujo del malagueño Fano el que me hizo reflexionar. Seguro que lo habéis visto, sale una multitud entre las aguas, como si fuera el milagro de salvación del pueblo de Israel por el Mar Rojo. Los primeros en salir eran niños alegres pero con mascarillas, acompañados de sanitarios con sus EPI`s, trabajadores de la limpieza, ancianos ayudados por sus nietos, y una camilla con un enfermo grave y junto a él, Jesús, dando compañía y consuelo ante su dolor y soledad. Me dije, estos son los signos de la resurrección este año, míralos. En estos días no han sido pocos los gestos de solidaridad, de trabajo impagado, a «pecho descubierto» de nuestros sanitarios, los labradores y ganaderos arrimando el hombro para darnos de comer, el personal de limpieza…HÉROES DE LA RESURRECCIÓN!!!» Ahora los «muchos signos»: los que ensalzan día a día la grandeza de la naturaleza humana,  los que señalan que fuimos creados para AMAR, a imagen y semejanza de nuestro Señor, estos signos en definitiva, son los que certifican que Jesús dio la vida por nosotros  y resucitó para redimirnos del pecado., Demos gracias por ellos!!.

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