PRIMER PASO: LECTIO

Posted on abril 6th, 2019 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

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¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ENFERMEDAD

(matrimonio, 50 años casados, él enfermo, ella le cuida, pertenecen a comunidad parroquial)  
Después de leer el Evangelio y meditarlo, lo que personalmente me dice en mi vida es llamarlo “El Evangelio de las oportunidades”.
Con que facilidad estamos acostumbrados a enjuiciar a los demás sin darles la oportunidad de que se expliquen, y no intentar ayudarlos. Lo más fácil es lo primero, sin embargo Jesús se calla, se mete en nuestro interior y sin juzgarnos nos da nuevamente una oportunidad, que vemos reflejada en el Sacramento del Perdón acercándonos a él tantas veces como lo necesitemos. Él nos sigue dando una nueva ocasión para recapacitar e ir mejorando en nuestra vida, como el padre o la madre que va educando al hijo o a la hija cuando ve que se equivoca.
Este Evangelio me interpela a decir antes de juzgar a los demás: “mira en tu interior antes”.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento eclesial)

La existencia de adulteras beneficiaba a todos aquellos con los que cometían adulterio. En la lectura hay varios elementos: Hay una norma, una persona que incumple, unos del grupo que se benefician de ese incumplimiento, y un castigo que caerá en quien incumple, y no en quién se benefició de todo aquello.
En el trabajo (y fuera de él) hay miles de normas que nos saltamos, cuyo incumplimiento beneficia a algunos jefes,y cuando se descubre el pastel, acaban pagándolo los más débiles. Estructuras de exigencia inhumana, pero con miles de justificaciones y artificios legales para que las consecuencias sean responsabilidad única del empleado por «desobediente».
Igualmente estamos rodeados de personas «rotas». Personas que se rompieron por perseguir unos objetivos laborales que mientras beneficiaban a otros, a ellas las iban rompiendo poco a poco (su salud, su matrimonio, su relación con sus amigos o hijos, etc). Y una vez rotas, se desechan.
Es interesante pararse a observar a nuestro alrededor cuántas normas u objetivos sagrados nos rodean. Y de cuantos nos beneficiamos. Cuántas veces presionamos a otros para que corran riesgos o se rompan por nuestros egoísmos. Y detenernos a ver la debilidad de los que sufren las consecuencias cada vez que se descubren, o ya no pueden seguir.
Jesús propone algo que actualmente supondría el despido inmediato, o el ostracismo social: Cambiar el foco de los que incumplen, de los que se rompieron, a los que se beneficiaron de ese incumplimiento.
A nuestro alrededor hay miles de chiringuitos de pecado y opresión, y de víctimas. La cuaresma es un gran momento para replantear nuestra relación con todos ellos.

TERCER PASO: ORATIO

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¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Señor, tú que nos enseñas la misericordia como estado natural,
Que nos propones la empatía como norma de conducta,
Que nos muestras el Perdón como expresón cotidiana de amor.
Padre, tú que nos descubres hermanos, iguales y espejos unos de otros;
Que nos invitas a la indulgencia hacia los demás y a la exigencia con nosotros mismos.
Aléjanos del egoismo, de la soberbia, del creernos mejores, de nuestra vena enjuiciadora;
rompe nuestra dureza de corazón;
ayúdanos a suavizar nuestras formas; a sentirnos cerca del otro;
a comprender, a respetar, a esperar
y a sentir que el prójimo también es nuestra responsabilidad responsabilidad.
Padre, que tu Palabra nos llene de impulso comprometido con el respeto, la tolerancia, la solidaridad, y el perdón
y nos haga conscientes de nuestros errores, de nuestros pecados;
para ser así­, hermanos unos de otros, en lo bueno, y en lo malo
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CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

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¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on abril 6th, 2019 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Para actuar desde el Evangelio de esta semana de Cuaresma, hemos seleccionada algunos versículos, que nos han parecido relevantes…
“Jesús se retiró al monte de los Olivos” … Procuremos hacer del retiro un hábito. Hagámoslo de manera especial en este tiempo fuerte de conversión. Retirarnos para encontrarnos con el Padre, desde el silencio. Busquemos el tiempo si aún no lo hicimos. Prioricemos ese retiro a nuestro monte particular.
“Todo el pueblo acudía a Él, y sentándose, les enseñaba”…  Jesús destacaba, no pasaba desapercibido, no se hacía uno más entre la muchedumbre. La gente acudía a Él porque encontraban un mensaje claro y una vida coherente con ese mensaje. Procuremos hacer el esfuerzo de salir nosotros de la que sea nuestra zona de confort. El Maestro nos da ejemplo de coherencia y radicalidad. No seamos seguidores mediocres.
“Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo”… Saber esperar con templanza, paciencia, mansedumbre… Solo ellas conducen a la sabiduría que nos regala el Espíritu, que nos lleva a la respuesta o a la acción oportuna… Hagamos el esfuerzo de cultivarlas desde las enseñanzas del Maestro.
“El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”… En demasiadas ocasiones condenamos con ligereza. Incluso podemos considerar que es lícito juzgar cuando algo no es correcto… Sin embargo Jesús nos resalta con su actitud la importancia de creer en el cambio de vida de las personas. Nos enseña que la condena es el impedimento para la sanación, para subsanar el error. Aprendamos a ponernos en el lugar del otro, a empatizar con él y con sus fallos. Practiquemos la misericordia y la comprensión…
Estemos también nosotros siempre abiertos a reconocer nuestro error, para poder recibir ese perdón…  “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.