PRIMER PASO: LECTIO

Posted on diciembre 18th, 2017 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,6-8.19-28.

En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: “¿Tú quién eres?” Él confesó sin reservas: “Yo no soy el Mesías.” Le preguntaron: “¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?” El dijo: “No lo soy.” “¿Eres tú el Profeta?” Respondió: “No.” Y le dijeron: “¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?” Él contestó: “Yo soy al voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.” Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: “Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.”
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Nos encontramos con dos textos muy distintos del capítulo 1º de San Juan, pegados bajo la figura de Juan Bautista.
La primera parte (6 al 8) es un trozo del “prólogo” del evangelio, texto que se proclama en Navidad.
Por otro lado, los versos 19 al 28 es un trozo de la narración sobre el comienzo de vida pública de Jesús, en relación a Juan Bautista, que se prolonga hasta el verso 36.
El propósito principal de ambos textos es dejar claro que Juan no es el Mesías esperado: “El no era la luz” dice el prólogo, “Yo no soy el Mesías” dice el mismo Juan en la narración. Mientras, el mismo Jesús dice de sí “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12) y que es el Mesías (4,26).
A la vez, el mensaje trata de definir la misión de Juan (¿Quién eres tú?), que es la de introducir la misión de Jesús: “dar testimonio de la luz” según la terminología del prólogo, “alguien que viene detrás de mí” según las palabras del mismo Juan Bautista.
También se remarca la distancia de dignidad que separa a uno de otro: “Hubo un hombre enviado por Dios” dice el prólogo del Bautista, mientras que en paralelo dice del Mesías “en el principio ya existía la Palabra” (1,1), es decir, un simple humano frente al eterno; “yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias” dice el mismo Bautista, expresión que quiere decir que Juan no puede ocupar el puesto de Jesús (en Dt 25,9 se desata la sandalia a alguien para adquirir los derechos y obligaciones que tiene).

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

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¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA QUE RENACE
(mujer, casada, una hija, su marido trabaja, vive en país asolado por una catástrofe natural, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Ser “testigo de la luz”… En estos últimos casi tres meses el tema de la “luz” o energía eléctrica se ha convertido en el principal foco de atención y preocupación para los ciudadanos de mi país luego del devastador paso de un huracán categoría 4. En estos tiempos en que muchos pueblos de mi Isla aún no tenemos el servicio de energía eléctrica “luz”, busco constantemente en los sucesos del cotidiano luces que iluminen y aumenten mi esperanza y a su vez poder compartir con las personas y hermanos con quienes convivo, mi fe y la manera en que voy experimentando la companía de nuestro Padre Dios en este caminar sin “luz”. Resulta muy difícil gritar “tengan esperanza” ante una voz que te habla con mucho pesar que a tres meses del paso de esta gran tempestad no tiene el servicio de “agua” ni “luz” y que no quiere volver a su casa porque le da mucha tristeza y deseos de llorar.                                                    Ser testigos de la luz entonces se traduce en convertirme en persona que escucha, que acompaña, que ayuda a llevar esta carga diaria de las complicaciones y dificultades que conlleva el no contar con estos servicios. Es alertar a mis hermanos que en los primeros rayos del día, ahí está nuestro Dios, que nos devuelve la luz, la esperanza y la fe. Que nos fijemos entonces en lo que sí tenemos; en las cosas buenas que aún nos quedan y que siempre habrán posibilidades. Es importante escuchar la voz de Juan en estos momentos de nuestra vida y que podamos con la fuerza del Espíritu Santo allanar nuestros miedos, descontentos, desánimos y desajustes que nos ha causado este terrible evento atmosférico en nuestras vidas. Y esto lo voy logrando al comenzar el día con la escucha de su Palabra y luego intentando llevarla a la acción. La llegada del Señor se acerca y rezo por ser testigo para los demás de lo que este sentido de confianza en el cuidado y protección de parte de Dios nos mantendrâ de pie y caminando día a día y también noche a noche.


DESDE LO PEQUEÑO
(mujer, casada, trabaja como maestra, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

En este tercer domingo de adviento nos encontramos este Evangelio en el que puede parecer que Juan es el protagonista de la historia. Pero si miramos con más detenimiento nos damos cuenta que Jesús está en lo oculto, en el trasfondo de este pasaje. El protagonista no es Juan sino lo que el está diciendo: “Allanad el camino al Señor”.
Los niños son fantásticos observadores de pequeños detalles que a los mayores se nos escapan. Miran con ojos mas auténticos y ven la esencia de las personas traspasando la piel.
El año pasado yo tenía en la escuela un grupo de niños de seis años, ellos nos hubieran explicado este pasaje con su ejemplo y testimonio de una manera clara. Todos los días me recordaban qué era lo importante del dia. Y no era el leer, el sumar… era el ser PERSONA, el AYUDARSE, el COMPRENDERSE, el ACEPTARSE, el AMARSE… claros mensajes de la venida del Señor a nuestras vidas. Claro, si nos centramos en allanad nuestro corazón para dejarlo entrar. Seamos como “mis niños”, preparémonos para aprender lo realmente importante. Hagámosle caso a Juan.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on diciembre 18th, 2017 in > TERCER PASO: ORATIO by admin
 

¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Gracias, Señor y Dios nuestro Jesucristo,
porque Tú vienes al mundo para salvarnos
y para llenarnos de tu Espíritu Santo.
¡Nosotros queremos preparar el camino
para tu Venida a nuestro mundo
y a lo más profundo de nuestro corazón!
Ayúdanos Tú, Dios nuestro Misericordioso,
a anunciar con alegría y esperanza tu Venida
y a predicar tu Buena Noticia a todos.
Ayúdanos Tú a saber allanar las dificultades
y a lograr abrir los caminos necesario
para que Tú puedas llegar al corazón de todos.
Te damos Gracia, Dios nuestro Misericordioso,
porque Tú vienes a nuestras vidas cada día,
y contigo jamás estamos solos ni abandonados.
Haz que tu Espíritu Santo derrame sobre nosotros
el don de la Sabiduría para prepararnos bien
para tu Venida, y así acogerte en nuestro corazón,
y que también nos ayude a no caer en la tentación
de ser vencidos por el consumismo y el materialismo.
Ten Misericordia de nosotros, y ayúdanos cada día
para que tu Palabra de Vida sea quien nos guíe,
quien llene nuestro corazón a cada instante,
y para que Ella ilumine siempre nuestra vida,
y nosotros podamos compartirla con los demás,
predicando tu Evangelio por todos los lugares
y a todas las personas, para que Tú seas amado.
Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

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¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on diciembre 18th, 2017 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
“Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe”  Recordemos que también nosotros somos enviados para dar ese mismo testimonio, de palabra y con las obras. No olvidemos tampoco, que también nosotros hemos de ser una voz que grita en el desierto del mundo): ¡Abrid un camino recto para el Señor!
Pero, para poder ser testigos, hemos de “sentir” al Señor, incluso contemplarlo. Para hacer vida este Evangelio te invitamos a…
– Prepara la llegada del Señor reconociéndole en los que menos tienen. Busca la oportunidad para acercarte a personas de tu entorno que sufren por carencias materiales, afectivas… Contempla ahí al Señor.
– Fíjate en el día a día en los signos, en los detalles que nos dicen que el Señor, está muy cerca. Ora cada día dando gracias por ello.
– Cultiva la humildad del que no se reconoce digno de desatarle las sandalias al Mesías. La humildad nos prepara para la llegada del Señor, abre un camino recto hasta Él.