DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Seguro que todos conocemos parejas, matrimonios, familias, en donde, (aunque tan sólo sea aparentemente) una parte aporta muchísimo, pone mucha “carne en el asador”, es uno quien cuida, quien es más generoso en tiempo, en dedicación, en amor, con los hijos, con el cuidado de la esposa/o, con los mayores y ancianos. Y no nos referimos a aquellas personas que tienen, por su trabajo u otras circunstancias, más posibilidades, sino estamos hablando de personas que arriesgan el corazón. La conclusión que sacamos es que, en la mayoría de los casos, aquéllos que ponen el corazón por entero en su familia, aquéllos que entregan su vida, sus esfuerzos, el tiempo del que disponen y del que no disponen también, sus pensamientos, su inteligencia y todo lo que son, para que funcione la comunidad de amor que supone una familia, una relación, normalmente son aquéllos que humildemente, nunca protestarán, humildemente no se atreven ni a levantar los ojos al cielo, humildemente disfrutan viendo a la familia feliz, humildemente dirán siempre que sí y humildemente justificarán siempre la actuación y la situación del que, por el contrario, no “aporta” nada o arriesga “poco” en su relación.

